Vox sigue yendo en contra de cualquier ley que proteja a las mujeres contra la violencia machista. El partido de Santiago Abascal se escuda hablando de “todo tipo de violencia” o de las denuncias falsas. Sin embargo, la realidad en esta materia es bien distinta a su realidad.

Bastan un par de clicks o indagar un poco para desmontar a la formación ultra en este espacio. Uno de los clásicos que el partido utiliza para no apoyar o intentar derogar leyes en este sentido es que las normativas vigentes no protegen “a todas las víctimas”. Lo que defienden, en resumen, es que las normas feministas solo protegen a la mujer; y no a los hombres o los niños que, dicen, pudieran sufrir violencia o ser víctimas de denuncias falsas.

Cuando Vox se quedó solo en el Congreso

El caso más reciente tiene lugar el pasado mes de febrero, cuando el partido ultra trató de sustituir la ley de violencia de género por una de violencia intrafamiliar. La Cámara -en un ejercicio de unidad que hay que reconocer y al que no nos tiene demasiado acostumbrados- rechazó debatir la propuesta, salvo los grupos parlamentarios de PP y Ciudadanos. Las distintas formaciones aprovecharon su turno de intervención para leer el nombre de las 1.081 mujeres que, hasta entonces, habían perdido la vida a mano de su pareja o expareja. 

El argumento estrella de Vox encuentra su primer escollo en cualquier documento o portal oficial que se consulte. En ElPlural.com hemos optado por buscar en el Instituto Nacional de Estadística (INE), que cada año ofrece datos sobre las personas inscritas como víctimas de violencia de género y de violencia doméstica. 

En este aspecto, y aunque el porcentaje bajó un 4,9% respecto al año anterior, el número de mujeres en 2020 sigue superando con creces el de hombres (34.446 frente a 3.373).

Solo un 0,0004% de las denuncias fueron falsas en 2020

Otra fuente consolidada en materia de datos de violencia machista es la Fiscalía General del Estado. En su memoria anual recoge que en 2020 se interpusieron un total de 168.057 denuncias por violencia de género, de las cuales solo siete resultaron falsas. La cifra es tan irrisoria que su porcentaje implica un 0,0004%. Lo que choca de frente con el argumentario de Vox, que insiste en que este número es mayor.

Pero es que la tendencia no responde solo a una cuestión anual, sino de toda la década, ya que el 99,99% de las denuncias que se han puesto en materia de violencia contra la mujer desde 2009 son verdaderas. El porcentaje de denuncias falsas, aun contando las de todos estos años, se ‘engorda’ hasta el 0,0069%

La violencia, ni es culpa de las denuncias falsas, ni la causan en su mayoría los inmigrantes

Vox también hace especial hincapié en que las denuncias falsas provocan que muchos niños sean alejados de sus padres, cuando el verdadero problema es otro.

Desde 2003 -primer año en que se contabiliza el número de niños muertos a manos de sus prognitores- 37 niños menores de 14 años han sido asesinados por estos y 304 han quedado huérfanos tras el asesinato de sus madres, según recoge el Ministerio de Igualdad. Por lo tanto, los niños no son víctimas de denuncias falsas, sino de asesinato.

Hay iniciativas, como el Fondo Soledad Cazorla, que ayudan a niños que se quedan  huérfanos tras un caso de violencia machista. Gestionado por Fundación Mujeres, ha concedido a fecha de 2020 60 becas a menores que han quedado en situación de vulnerabilidad. Asimismo, ha repartido más de 108.000 euros a niños cuyas madres perdieron la vida a mano de sus parejas o exparejas.

Por si fuera poco, el partido relaciona bulos para defender su política ultraconservadora contra las personas migrantes; pero de nuevo es suficiente con consultar los datos oficiales para desmentirle. Estos muestran que del total de crímenes mortales contabilizados sobre mujeres hasta 2020, el 67,2% tuvieron autoría española.  Para más inri, el Ministerio del Interior recoge que los incidentes en base a la orientación sexual de la víctima fueron cometidos en un 65,4% por españoles

Los datos, por lo tanto, demuestran que Vox no defiende los intereses de la mayoría, -mucho menos los de las minorías- y que sus políticas no hacen sino propagar y hasta justificar ciertos delitos y/o ataques que guardan relación directa con los que suceden en países donde la extrema derecha gana fuerza, como Polonia o Hungría -y más recientemente Chile- entre otros.