El consultorio de Berto ha regresado a Movistar Plus+ con una tercera temporada para confirmar que el humor incómodo y la espontaneidad siguen siendo su mejor receta. En esta nueva entrega, Berto Romero, uno de los cómicos más conocidos y polifacéticos de nuestro país, vuelve a ponerse al frente de su peculiar consultorio televisivo para responder, a su manera, a las dudas más absurdas, cotidianas y existenciales de los espectadores. En una entrevista con ElPlural.com, el humorista ha reflexionado sobre la evolución del formato o el juego de la improvisación y, además, ha contado cómo ha vivido el regreso de su gran amigo Andreu Buenafuente.

Pregunta: ¿Cómo te sientes frente a una tercera temporada?

Respuesta: Muy contento. Cada temporada nueva la tomo como un regalo. Tengo una mentalidad judeo-cristiana muy fuerte, entonces siempre espero castigo. Cuando alguien me dice que tenemos que hablar, siempre pienso que se va toda la mierda. Entonces, cuando me llaman de Movistar Plus+ y dicen que tenemos que hablar pienso que van a retirar el programa. Y no, era una más. Estoy feliz.

(P): ¿Qué dirías que ha cambiado desde que El consultorio de Berto naciera como una sección de Leitmotiv?

(R): Han cambiado muchas cosas. El concepto del programa es el mismo y es el mismo que era la sección: construir comedia a través de las consultas de la gente. El programa en sí no es que haya cambiado, pero ha ido encontrando su forma definitiva. La primera temporada era un poquito más rígida, muy preparada. La segunda la empezamos a desmontar, introdujimos a los invitados a ver qué pasaba. Y en esta tercera yo creo que realmente fluye. Hemos encontrado cómo se hace el programa. Solo hemos necesitado tres temporadas.

(P): Las preguntas de los espectadores se convierten en el hilo conductor del programa, ¿cómo las escogéis?

(R): El único objetivo es que la respuesta haga gracia y que nos dé herramientas o ideas para poder construir algo que sea gracioso o inesperado, que tenga un desarrollo interesante. No hay otra razón de que nos parezca interesante un tema porque hoy queremos hablar de geopolítica y vamos a buscar las preguntas que traten esto. No va por ahí.

El único objetivo de nuestras preguntas es que las respuestas hagan gracia

(P): El absurdo siempre suele estar presente. Qué es más difícil, ¿escribir humor absurdo o confiar en que el absurdo aparezca en directo?

(R): No sabría decírtelo. El absurdo siempre se manifiesta. Es como la vida en Jurassic Park. El absurdo se abre paso.  A veces las preguntas o las respuestas son absurdas, a veces son simplemente inesperadas. Hace que hablemos de otro tema que no te esperaban. No hay libro de estilo

(P): El programa combina improvisación con partes guionizadas. ¿Cuál sería el porcentaje de cada una?

(R): Meterle números a esto es muy complicado. En la primera temporada te diría que no dábamos espacio a la improvisación. Sería un 0% improvisación, 100% preparación. En la segunda, creo que dejamos un 70% de trabajo y aquí nos vamos a un 50%-50%.

Cuando grabamos el programa antes hemos preparado respuesta para todas las preguntas. Yo tengo en la cabeza algo que decir sobre cada pregunta, pero a eso se añade que no sé lo que van a decir el invitado o la invitada. Algunos de ellos deciden improvisar, otros se lo traen pensado porque pueden consultar las preguntas previamente.

Yo a veces uso el texto que me han escrito y a veces lo cambio. Vamos a improvisar, pero también vamos preparados. Nadie se va a quedar en blanco. Si nadie sabe qué decir, yo voy a tirar con lo mío y siempre va a haber material de comedia.

Vamos a improvisar, pero también vamos preparados. Nadie se va a quedar en blanco

(P): Como tú mismo decías, en la segunda temporada introdujisteis invitados. ¿Es más difícil de lo que parece generar ese juego colectivo entre ti, el público y los invitados?

(R): Creo que no lo habría logrado en la segunda, mucho menos en la primera. En esta tercera me he atrevido y realmente ha salido bien. Ya me sentía seguro en lo mío, en mi control del espacio y del formato, así que después me sentía seguro para que entrara otra persona.

Generarlo ese juego es muy difícil, pero se puede hacer. Tienes que verlo porque es casi imposible. ¿Sabéis David Copperfield? ¿El Mago Pop? Una mierda al lado de lo que hago yo. Lo hemos conseguido hacer desde la ligereza. El programa dura media hora y nosotros nos permitíamos grabar 40 o 50 minutos. Sabíamos que si nos dejábamos llevar por la improvisación y no quedaba bien, luego lo cortas y no pasa nada. Dando este espacio de repente salían cosas inesperadas y muy divertidas.

(P): ¿Crees que sería posible hacer El consultorio de Berto en una televisión en abierto o que necesita el contexto más libre de una plataforma?

(R): Solo se necesita que una televisión en abierto lo quiera hacer y lo pague. ¿Por qué se hace en Movistar Plus+? Porque Movistar Plus+ lo ha querido hacer y lo ha pagado. No me parece que sea un formato ni un programa que no se pudiera ver en cualquier otra televisión. Es un programa muy abierto para todos los públicos, aunque no sé si usar la palabra comercial. Una plataforma se puede permitir apostar por algo más arriesgado, pero en este caso concreto me parece que no lo es. Simplemente que me han seducido ellos, amigos y amigas. Ellos me tienen, ellos me pagan.

(P): En otras entrevistas decías que nunca te ha llamado la atención la televisión grande o las grandes audiencias, ¿te sientes más cómodo en algo más de nicho?

(R): Uno solo puede valorar la realidad y su vida desde uno mismo. A mí me gusta mucho vivir en el campo porque vivo acostumbrado, a lo mejor si viviera en la ciudad diría que el campo es una mierda.

No distingo mucho entre tele en abierto, tele en cerrado, programas abiertos o no. No considero que nada de lo que haga sea de nicho. De hecho, siempre he hecho tele en abierto con Andreu y creo que eran programas con una voluntad muy popular. Tengo este formato de Nadie sabe nada con Andreu que es súper blanco y súper popular y para toda la familia.

No tengo ninguna voluntad de hacer cosas de nicho. Es verdad que si se me ocurre algo y al final resulta que le gusta a poca gente pues ya está, se ha vuelto de nicho. Por suerte, valoro los proyectos en función de lo que me interesa o de lo que me saca a mí de las tripas hacerlo y luego se colocan donde se colocan. Me gusta hacer proyectos que me crea y que tenga ilusión por hacerlos y que cuando los esté preparando p rodando o piense que son de puta madre, que cuando los vea me sienta orgulloso. Es lo único que puedo controlar y es una posición de privilegio absoluta.

He tenido la suerte de que esa otra persona con la que me río y hay química, Andreu Buenafuente, es uno de los mejores cómicos de la historia de este país

(P): Acabáis de estrenar una nueva temporada de Nadie sabe nada, que también comparte espíritu con este Consultorio.

(R): Es heredero de todo eso, es primo hermano. Tiene un ADN familiar, sí.

(P): ¿Cómo se mantiene esa química con Andreu después de tantísimos años? Es un hecho que al público le seguís gustando como dupla.

(R): Porque los dos nos gustamos, nos hacemos reír el uno al otro. Voy a hacer el programa con él y voy contento porque sé que me voy a reír con mi amigo, me va a hacer reír y voy a pasar un buen rato. Esto es algo que ocurre con algunas personas y con otras no.

He tenido la suerte de que esa otra persona con la que me río y hay química es uno de los mejores cómicos de la historia de este país. Y él a lo mejor te dice algo parecido de mí. Yo no lo voy a decir, evidentemente. Entonces se crea una cosa muy bonita que es ver a dos amigos que se lo están pasando bien, que hay una cosa muy familiar con la que conectas, pero que además son cómicos profesionales. Y sigue funcionando. No se ha acabado eso. A lo mejor nuestra relación de trabajo y de amistad tiene una caducidad de 25 años y se acaba dentro de tres, pero de momento no ha pasado.

En lo personal, somos amigos, nos queremos y nos tratamos bien, con mucho respeto de uno al otro. Cada uno tiene sus proyectos, a veces colaboramos, a veces no. Yo soy el primero que se sorprende y también me parece que es un patrimonio muy bonito.

(P): ¿Cómo has visto a Andreu en esta vuelta tras el parón que tuvo que hacer?

(R): Estoy feliz porque la gente nos dice que necesita el programa que hacemos: ‘oye, os necesito porque me ponéis de buen humor, porque es un momento de terapia para mí, porque es mi momento de la semana que me río’. Y yo también lo necesito, ir a grabarlo también es bueno para mí. Y tampoco lo tenía y mi amigo estaba mal y era algo que me preocupaba y de repente ha vuelto y estoy feliz porque está bien.

No sé si está bien del todo, eso te lo tienes que preguntar a él, pero está mejor, está lo suficientemente bien como para haber vuelto al trabajo. Y ha decidido volver con el Nadie porque sabe que es un espacio de familia, de seguridad, donde todo va a ir bien. Los programas que hemos grabado hasta ahora son de los más divertidos que hemos hecho. También se nota esa necesidad que teníamos de reencontrarnos, todos necesitábamos que él estuviera bien otra vez. Así que todo va bien.

Lo que puedo decir a todo el mundo que le interesa esto, voy a hablar en su nombre que es lo contrario a lo que pasa todavía, que él habla en el mío, gracias de su parte por el interés y está, si no bien, sí mejor.

(P): Para cerrar este consultorio, mirando a futuro, ¿hay algo que todavía no hayas hecho y que quieras hacer? Porque has hecho teatro, te hemos oído en radio, te estamos viendo en tele, etc.

(R): No lo sé, no me importa. Quiero seguir haciendo lo que he hecho hasta ahora, que es cada oportunidad que aparece y puedo aprovechar, intentar aprovecharla y disfrutar durante el proceso. Y no mirar al futuro es lo que me ha funcionado muchísimo hasta ahora. Creo que es un problema mirar al futuro. Yo me mareo. Empiezo a pensar en el futuro y me mareo. Simplemente presente y ya está. Virgencita, que me quede como estoy.

Síguenos en Google Discover y no te pierdas las noticias, vídeos y artículos más interesantes

Síguenos en Google Discover