"Tu familia no te apoya, tu marido no te quiere, no sirves para nada y llegas a un momento en el que dice basta, quieres poner fin a tu vida porque no puedes más". Son las palabras de Khadija Amin, pero podrían ser las de muchas mujeres afganas que, desde hace cinco años, viven totalmente sometidas, anuladas y privadas de sus derechos. Con el regreso del régimen talibán al poder en 2015, las afganas se encuentran bajo una estructura de represión, desigualdad y violencia. El 80% de la población femenina está excluida de la educación y el trabajo, y pocas son las opciones viables para rebelarse sin sufrir grandes consecuencias.
Khadija Amin se ha convertido en una de las voces en el exilio que trata de dar visibilidad al abandono de miles de mujeres afganas por parte de la comunidad internacional. Una de las periodistas más conocidas del país, Amin presentó el telediario matinal la misma mañana del 15 de agosto de 2025 y, tan solo unas horas después, no se le permitió regresar nunca más. Días después, llegó a España como refugiada, pero lo hizo con un gran vacío. Desde entonces, sus tres hijos se encuentran con su exmarido, quien la maltrató durante años hasta el divorcio y ha logrado que los papeles afganos la declaren muerta. Khadija no cesa en la lucha de recuperar a los menores pese a ni siquiera tener las certezas de dónde se encuentran. Como su realidad podría llevar muchos otros nombres, la periodista ha compartido su historia en el documental ¿Dónde están mis hijos? de Movistar Plus+, en el que cuenta en primera persona su pasado opresivo y el todavía maltrato de su exmarido a través de sus hijos.
Pregunta: A los 19 años te obligaron a casarte con tu exmarido y a partir de ese momento no tuviste ningún tipo de libertad en seis años, hasta que te divorciaste.
Respuesta: Durante los seis años que estuve viviendo con él me tocó llevar burka, no podía salir sola, no me permitió estudiar. Yo estudié el periodismo, pero después del divorcio. Durante el tiempo que estuve con él me maltrataba física y psicológicamente. Al final hubo un momento en el que dije 'ya está, no puedo continuar más'.
(P): ¿Hay algo concreto que se accione y te haga dar el paso de divorciarte?
(R): No quería divorciarme de él porque tenía hijos y mi familia no me apoyaba, pero hubo un momento en el que no podía más. Hablé con mi madre y le dije 'no puedo más, es muy duro vivir con un maltratador'. Leí un libro que se llama No estás sola, en persa, y vi historias de diferentes mujeres que contaban cómo han luchado.
(P): En el momento que te divorcias, ¿qué ocurre con tus hijos? Contabas que ni siquiera apareces en el registro de los niños.
(R): En el juicio ven si la madre tiene recursos para mantener a los niños o no. Como yo no estudiaba, no trabajaba, no tenía nada, después del divorcio me quedé sin nada. En la partida de nacimiento de mis hijos está el nombre de su padre. No está el mío, aunque yo estuve en el hospital. Es que allí los hombres ni siquiera pueden entrar al parto. Pero en el divorcio no se habló nada de los niños y el padre se los llevó. Por eso es muy complicado, porque no tengo nada que diga que soy la madre de los niños.
Cuando salí de Afganistán intenté traerlos conmigo. Añadí sus nombres en la lista para que pudieran venir en los aviones de España, pero él no quiso que vinieran.
En la partida de nacimiento de mis hijos figura el nombre de su padre, yo no tengo nada que diga que soy la madre de los niños
(P): ¿Hasta el momento en el que abandonas Afganistán sí que te permitía tener relación con ellos?
(R): Sí, mientras estuve allí podía ver a mis hijos cada mes y pico. Más tarde, cuando abandonó el país con los niños, falsificó documentos en los que ahora aparece que la madre de los niños ha fallecido. Hizo esto para poder ir a Alemania y cuando estuvieron allí, durante mucho tiempo, no sabía dónde vivían. De hecho, cada vez que les preguntaba a los niños me decían que estaban en Afganistán.
En 2024 yo fui a Alemania, visité a mis hijos, hablé con los abogados porque quería tener derechos de visita, porque el padre no me permitía visitarlos. Quería hacer un régimen de visitas para poder estar con los niños y que pudieran venir a España cuando estén de vacaciones. Cuando mi exmarido recibió esta carta, cogió a los niños y volvió a Afganistán.
(P): ¿Cómo te enteraste de que tu exmarido había logrado que figures como fallecida en Afganistán?
(R): Estaba hablando con un amigo para ver si podía sacar el pasaporte a los niños y sacarles de Afganistán. Cuando le pasé datos de mi exmarido, él buscó por la web que tenían y me mandó el documento en el que aparece que estoy muerta.
Para mí fue durísimo verlo. Estoy viva, soy una mujer que me conoce mucha gente, ¿cómo puede hacer esto? Estuve ingresada en el hospital mucho tiempo porque no podía soportar hasta el punto hasta el que él puede llegar.
(P): ¿Hasta qué punto puede estar involucrado el régimen talibán en esto?
(R): No lo sé... Pero sin tener estos contactos, cómo se puede falsificar un documento tan importante y oficial, ¿no? No le pregunté porque sé que puede hacer cualquier cosa. Por ejemplo, en el momento en el que todo el mundo quiere salir de Afganistán, él volvió con los niños.
Cuando pedí un régimen de visitas, mi exmarido cogió a los niños y volvió a Afganistán. (...) A través de ellos me está maltratando
(P): ¿Qué motivos te da para no dejarte estar con los niños?
(R): Aunque los dos llegamos a un acuerdo para divorciarnos está muy mal visto, la gente le dice cosas como que su mujer le ha dejado. Y, al final, es una forma de violencia vicaria. A través de los niños me está maltratando porque directamente no puede hacer otra cosa. Él sabe que en el futuro los niños van a venir conmigo, yo estoy segura, pero me dice que los abandoné y que ya no tengo derecho ni siquiera a verlos.
(P): ¿Cómo está la relación con tus hijos actualmente? ¿Se ha deteriorado?
(R): La relación ha cambiado mucho. Ya no quieren hablar conmigo y dicen lo que les está enseñando su padre. Me dicen que me fui, que les abandoné y que no me quieren, que su padre les cuida muy bien. Antes me afectaba escuchar estas cosas, pero ahora pienso en que ellos dicen lo que su padre les está pidiendo que me digan.
(P): ¿Hace cuánto tiempo que no tienes contacto con ellos?
(R): Hace dos semanas hablé con mi hijo mayor y me dijo que ya no quería hablar más conmigo. Este fin de semana también lo he intentado. Cada vez que quiero hablar con ellos primero tengo que escribir a su padre. A él le gusta que insista. Le escribo, no me contesta y después de insistirle varias veces al final me deja hablar con ellos.
Después de 20 años de democracia, de repente te dicen que no puedes trabajar y piensas: ¿cómo es posible?
(P): ¿Cómo se encuentra la situación actualmente? ¿Has podido dar algún paso a nivel legal?
(R): Creo que han vuelto a salir de Afganistán hace poco, eso me dijeron los contactos que tengo allí. Su padre tiene contacto con abogados en Alemania. Yo he hablado con un abogado y me va a intentar buscar uno en Alemania porque desde aquí no se puede hacer nada. Él es refugiado allí y yo en España, las leyes son diferentes. Por el momento he solicitado la nacionalidad española también.
(P): Por otro lado, centrándonos en la situación que vive tu país desde 2021, las mujeres perdisteis todos vuestros derechos con el regreso de los talibanes al poder. En tu caso, siendo una de las periodistas más conocidas de Afganistán, ese mismo 15 de agosto presentaste el telediario por la mañana y, por la noche, un talibán ya había tomado el mando del informativo. ¿Veíais posible que algo así pudiera volver a pasar?
(R): No lo veíamos venir. Ese mismo día por la mañana hablaba con mis compañeras sobre que algún día presentaríamos las noticias sin velo. En solo unas horas ya no nos permitieron seguir trabajando. Fue durísimo porque desde que comenzaron las negociaciones de paz en Qatar teníamos miedo de perder nuestros derechos, pero no imaginábamos que podía ocurrir en tan solo unas horas.
Salí llorando de la oficina y pensaba que no podía ser cierto, que al día siguiente me iban a llamar para que fuese a trabajar. Sin embargo, llegué a casa y vi que el presidente se había escapado. Al día siguiente mis compañeros estaban trabajando, pero a nosotras no nos dejaron ir por ser mujer. Fue un shock, después de 20 años de democracia de repente te dicen que no puedes trabajar y piensas: ¿cómo es posible? Además, los talibanes estaban diciendo en los medios que respetaban los derechos de las mujeres, que podrían tener una vida normal, pero la promesa se quedó ahí y no se cumplió nunca.
(P): Desde hace cinco años, el régimen talibán ha consolidado una estructura de represión, desigualdad y violencia en la que las mujeres afganas han sido silenciadas y arrebatadas de sus derechos sin que nadie en el país se rebele por ello.
(R): La mayoría de hombres piensan que las mujeres deben quedarse en casa. Llevamos cinco años así y la situación está empeorando. La última norma aprobada, el Código de Procedimiento Penal para los Tribunales, dice que la mujer víctima de maltrato puede ir a denunciar cuando tenga huesos rotos o una herida abierta pero tiene que ir con el maltratador. Esto abre un camino de maltratos domésticos para los hombres porque nadie las va a proteger. Ni siquiera están seguras en sus casas. He hablado con muchas mujeres a las que sus maridos les dicen: ‘Ya no puedes hacer nada, eh’.
La situación es horrible y no hay salida, por eso muchas mujeres se suicidan. Incluso algunas familias que no tenían nada para comer vendieron sus hijas a hombres mayores a cambio de dinero.
EEUU vino a Afganistán a por Bin Laden, se quedó 20 años y luego abandonó el país en manos de terroristas
(P): ¿Cómo crees que debe actuar la comunidad internacional?
(R): Esto es un apartheid de género. Llevamos más de cinco años gritando y no nos han escuchado. Por eso, el 26 de marzo iremos a Bruselas, enfrente del Parlamento Europeo, para denunciar la situación de las mujeres y las niñas en Afganistán. No podemos esperar más. En Afganistán, el curso escolar comienza en marzo y, de nuevo, las niñas no podrán ir a la escuela. Ojalá que el acto sea muy mediático y que la gente se dé cuenta de que no se puede seguir haciendo esto con las mujeres.
(P): ¿Os habéis sentido abandonadas?
(R): Sí, siempre he creído que nos abandonaron el día que decidieron salir de Afganistán. ¿Por qué fueron a allí? Todo el mundo sabe que después del 11-S, Estados Unidos no fue a ayudarnos porque no teníamos derechos, fueron a Afganistán a buscar a Bin Laden. Se quedaron allí 20 años y gastaron muchísimo dinero. Al final abandonaron el país en las manos de los terroristas que hemos visto que, durante 20 años, asesinaron a mucha gente. Ahora no están haciendo nada por el país tampoco.
(P): Teniendo en cuenta la convulsa actualidad internacional. ¿Crees que son justificables los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán?
(R): No, esto no tiene justificación. ¿Por qué está haciendo eso Estados Unidos? Ellos son políticos con poderes y están haciendo esto por sus intereses. Mientras, nosotros, la gente civil estamos sufriendo. Por eso nos da mucho miedo que Estados Unidos quiera volver a entrar a Afganistán. No queremos que vengan por sus intereses y luego nos abandonen. Hace poco Pakistán empezó a bombardearnos y Estados Unidos le apoyó.
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