En los últimos días, los atentados de Atocha han vuelto a disponer de gran protagonismo en los medios de comunicación y no, precisamente, porque esta semana se haya cumplido su aniversario. El recuerdo de aquel trágico suceso ha vuelto a traer polémicas consigo de la mano de José María Aznar y Jaime Mayor Oreja, quienes han vuelto a hablar de que fue ETA la autora o que había una conspiración contra su gobierno.

La presentación del libro Una verdad incómoda, del exministro Jaime Mayor Oreja, derivó en que se mencionaran de nuevo teorías conspiratorias sobre la quién puso las bombas y las consecuencias políticas de los atentados. En su obra y en declaraciones durante la presentación, Mayor Oreja puso en duda la versión judicial y ampliamente aceptada de que los ataques fueron cometidos por una célula yihadista, volviendo a sugerir que ETA “al menos conocía” planes previos y aludiendo a posibles implicaciones de un “estado profundo” extranjero que habrían buscado un impacto geopolítico más amplio. Estos planteamientos no fueron acompañados de pruebas concluyentes, pero han generado eco mediático y reacciones cruzadas.

Al acto, celebrado precisamente el 11 de marzo, asistió el expresidente José María Aznar, quien, además de participar en los homenajes, hizo uso del momento para advertir sobre la importancia de mantener un proyecto político conservador fuerte ante lo que él denomina riesgos para la unidad nacional. Junto a este debate histórico, Aznar protagonizó también declaraciones polémicas recientes en las que respalda una postura más activa en la guerra contra Irán, afirmando que “las operaciones que empiezan hay que terminarlas” y defendiendo la intervención internacional contra el régimen iraní.

Ante estas declaraciones, ElPlural.com conversa hoy con Marisol Pérez Urbano, presidenta de la Asociación 11M Afectados del Terrorismo, quien ofrece su valoración sobre estos posicionamientos, yendo desde las insinuaciones sobre ETA y las acusaciones de que el atentado sirvió para desestabilizar al Gobierno del PP, hasta las implicaciones éticas y sociales de reabrir estas controversias más de dos décadas después de la tragedia.

Pregunta: ¿Qué les parece que ambos, Aznar y Mayor Oreja, que ostentaron liderazgo político en España y promocionaron bulos sobre el atentado, recuperen de nuevo, años más tarde la idea de que ETA fue la autora de las bombas que explotaron en Atocha?

Respuesta: Nos parece profundamente injusto para las víctimas. La autoría de los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid fue investigada durante años y quedó establecida con claridad por los tribunales. Volver a difundir teorías que la Justicia descartó hace tiempo no es una simple opinión: es reabrir heridas que nunca terminan de cerrarse.

Las víctimas llevamos veintidós años defendiendo la memoria digna de lo sucedido y reclamando que nos traten con la dignidad que nos corresponde. La verdad judicial no puede ponerse en duda cada cierto tiempo como si fuera un debate político más. Si algo merecen, merecemos, las 193 personas asesinadas y los miles de heridos es respeto. Y el respeto empieza por no sembrar dudas sin fundamento sobre quiénes fueron los responsables de aquellos crímenes horribles. 

P: ¿Qué opinión les merece que Jaime Mayor Oreja asegure que el atentado fue una conspiración de los servicios de inteligencia de otros países para desestabilizar a su gobierno o que afirme que ETA atentaba para beneficiar electoralmente al PSOE y que, por ello, los de Atocha serían de su autoría? 

R: Nos parece una afirmación extremadamente grave, sobre todo porque se lanza sin aportar ninguna prueba. Las teorías conspirativas sobre el 11M nos han causado a las víctimas, y durante demasiados años, un sufrimiento añadido innecesario. Y han contribuido a distorsionar la memoria verdadera y justa de lo ocurrido.

Hubo una investigación exhaustiva, dos juicios con todas las garantías y sentencias firmes. Eso es lo que sostiene un Estado de derecho. Sustituir los hechos probados por opiniones personales o sospechas sin fundamento solo alimenta la desinformación.

P: Teniendo en cuenta quiénes fueron verdaderamente los autores del atentado y teniendo el recuerdo de la guerra de Irak, que puso a España en el foco, ¿qué les parece que José María Aznar esté reivindicando participar en el conflicto iniciado por Estados Unidos y ponerse a favor de Donald Trump?

R: Las víctimas del terrorismo sabemos bien que las guerras y las decisiones geopolíticas tienen consecuencias humanas profundas. España vivió uno de los episodios más trágicos de su historia reciente aquel jueves 11 de marzo de 2004, en un contexto internacional, similar al de hoy mismo, marcado por la Guerra de Irak. Desde nuestra posición, no entramos a valorar alineamientos políticos concretos ni liderazgos internacionales, ya sea el de José María Aznar o el de Donald Trump. Pero sí creemos que la experiencia del terrorismo y del dolor de nuestra sociedad debería servir para reforzar una cultura política basada en la prudencia, el respeto al derecho internacional y la búsqueda de la paz. Lo que cabría esperar de quienes ocuparon las más altas responsabilidades políticas es una reflexión serena y respetuosa con el dolor que dejó aquella etapa. Con el dolor que dejaron sus decisiones. Lo que ahora vuelven a sacar a la palestra no ayuda a cerrar heridas ni a fortalecer una memoria compartida basada en la verdad. La memoria del 11M debería servir precisamente para lo contrario: para recordar hasta qué punto la violencia y los conflictos terminan golpeando a la ciudadanía, y para reforzar el compromiso con la paz, la responsabilidad política y el respeto a las víctimas. 

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