El aniversario de los atentados del 11 de marzo en Madrid también ha sido un día de reflexión y memoria. El Gran Wyoming dedicó una nueva edición de sus tradicionales reflexiones sobre el pico de la mesa, en la que retrató a Aznar y su Gobierno por las mentiras dijeron sobre la autoría del acto terrorista con el fin de ganar las elecciones, que tuvieron lugar tres días después. 

“192 personas perdieron la vida. Casi un millar resultaron heridas y varios miles más perdieron a un amigo, a un familiar o a un hijo. Pero aquel día todos perdimos algo más, algo menos tangible pero imprescindible en cualquier sociedad: La confianza”, empezó diciendo el comunicador, añadiendo: “El esquema mental del presidente del gobierno y sus colaboradores era simple. Un atentado de ETA beneficiaba sus posibilidades electorales. Un atentado islamista, tras las masivas movilizaciones contra la guerra de Irak, las perjudicaba”. 

El presentador recordó cómo el propio Aznar llamó a los directores de los principales diarios asegurando que ETA era la responsable de los atentados, información que se trasladó a gran parte de sus titulares, ya que se creó una narrativa en la que “cualquier duda era intoxicación”: “Cualquiera que osara disentir de la versión del gobierno era un miserable”. 

Wyoming también recordó cómo el ministro del interior por aquel entonces, Ángel Acebes, fue uno de los encargados de afirmar públicamente que ETA era la responsable del atentado en sus comparecencia ante los medios cuando, por ejemplo, el mismo 11 de marzo ya aparecieron los primeros indicios y pruebas que apuntaban a un grupo islamista: “Aún así, el 13 de marzo, cuando ya habían sido detenidos algunos de los miembros de la trama criminal yihadista, el ministro del interior volvía a afirmar esto (ETA es la prioridad en la investigación) y sin que se le cayera la cara de vergüenza”. 

Se dice que los materiales más duros del universo son el diamante, el tungsteno y la jeta de Ángel Acebes. Este fue el momento en el que, como os decía, millones de españoles perdimos la confianza porque resultaba muy difícil de entender que, ante una situación tan grave y dramática en la que los ciudadanos necesitaban certezas y seguridad, el Gobierno nos mintiera solo para defender sus intereses electorales. Y amigos, la confianza es como la virginidad. Se pierde y ya no se recupera más”. 

Posteriormente, manteniendo el tono serio de la intervención, el cómico recordó cómo el Partido Popular y algunos de sus medios afines como El Mundo lanzaron “la mayor campaña de desinformación de nuestra historia” tras la victoria de Zapatero en aquellas elecciones del 2004: “La llamada teoría de la conspiración”. 

“Un relato burdo y falaz cuyo único objetivo era justificar las mentiras del gobierno de Aznar en los días posteriores al 11M, aún a costa de arrojar todo tipo de sospechas sobre los partidos de la oposición y las fuerzas de seguridad del Estado. Una página negra de nuestra historia política y mediática en la que se llegó a dar credibilidad a algunos de los criminales más infames que ha conocido nuestro país como Emilio Suárez Trasorras, el traficante que proporcionó los explosivos para los atentados”, prosiguió Wyoming, recordando las presiones al comisario de Vallecas, Rodolfo Ruiz, a quien “destrozaron su vida profesional y familiar”, y los ataques a la portavoz de la Asociación de Víctimas del 11M, Pilar Manjón cuyo hijo murió en los atentados: “Se dividió y se enfrentó de forma nauseabunda a las víctimas del terrorismo (…) Todo parecía servir con tal de salvar la cara a Aznar y a su gobierno. Absolutamente todo”. 

“Daba igual que fuera falso, absurdo o directamente sacado de Mortadelo y Filemón. Como la idea de que todas las estructuras del Estado, incluidas sus fuerzas de seguridad, sus servicios de inteligencia o la justicia, se confabularan para hacer llegar al poder a un presidente socialista. Que hablábamos de Zapatero, no del Joker, que lo único que puede parecerse es en las cejas”, relató el comunicador. 

Wyoming también destacó que aquella “teoría de la conspiración” siguió años después con, por ejemplo, la comparecencia de Aznar en la comisión de investigación de los atentados en la que aseguró que no creía que sus autores intelectuales “anden en desiertos muy remotos, ni que anden en montañas muy lejanas”, siendo nuevamente contundente contra él: “La que sí debía estar perdida en una lejana montaña es su vergüenza”.

Han pasado 20 años de los atentados y algunos menos de la teoría de la conspiración, pero parece que la indignidad de algunos sigue intacta. Aún este fin de semana hemos tenido que soportar a los protagonistas de aquella infame conspiración arrojando sombras sobre la investigación. Y todavía hoy, FAES, que como sabéis es la voz de Aznar en la tierra, justificaba la actuación de aquel gobierno. Una pérdida más de Aznar. Primero perdió el gobierno, después perdió la vergüenza y últimamente parece haber perdido el norte. Y hoy, 20 años después de todo aquello, él y todo su entorno han perdido una magnífica oportunidad de estar calladitos”, sentenció.

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