Durante los meses de verano no me suele gustar mucho utilizar el horno ya que con el calor no me apetece meterme entre fogones, qué quieres que te diga. Ahora bien, hago una excepción si lo que hay que preparar es un pastel de verduras.

Y es que, a decir verdad, a veces me cuesta mucho incorporar verduras durante el verano y he encontrado en este tipo de pasteles la mejor forma de consumirlos sin apenas darme cuenta.

Además, no se trata de una receta que se deba preparar caliente. De hecho, a mi me encanta ponerla en el frigorífico y esperar a que se enfríe para consumirla, de manera que es ideal para los meses de verano.

En concreto, mi opción favorita es la receta de pastel de espinacas y queso feta. Su principal atractivo está en el contraste de texturas: el exterior queda dorado y crujiente, mientras que el interior resulta suave y jugoso gracias a la combinación de espinacas, queso feta, yogur, leche y huevo.

En mi caso, para este pastel de verduras yo suelo usar pasta filo, un clásico de la gastronomía griega en la que esta inspirada esta receta. Prefiero este tipo de pasta sobre el hojaldre ya que es más lijera, pero también lo puedes cambiar con hojaldre si así lo prefieres.

A continuación, te explico cómo puedes prepararla, aunque antes te dejo todo lo que necesitas para ello.

Ingredientes

  • 6 láminas de pasta filo
  • 300 gramos de espinacas
  • 150 gramos de queso feta
  • 2 huevos
  • 200 mililitros de yogur
  • 150 mililitros de leche
  • 50 gramos de mantequilla
  • Sal
  • Pimienta

Cómo preparar el pastel de espinacas y queso feta perfecto para verano

Si buscas una receta diferente para disfrutar de las verduras, este pastel de espinacas y queso feta con pasta filo es una opción perfecta. Estos son los pasos que tienes que seguir:

  1. En un cuenco, incorpora el yogur, los huevos y la leche y bate todos los ingredientes con unas varillas hasta obtener una mezcla homogénea. Reserva aproximadamente dos cucharadas de esta preparación, ya que las utilizarás más adelante para cubrir la superficie del pastel antes de hornearlo.
  2. Lava las espinacas, pícalas y colócalas en un recipiente. Añade la mitad de la mezcla de yogur, huevo y leche, salpimenta y remueve bien para integrar todos los ingredientes.
  3. Por otro lado, corta el queso feta en dados pequeños y mézclalo en otro cuenco con el resto de la preparación de yogur, huevo y leche. De esta manera tendrás preparados los dos rellenos que irán formando las diferentes capas del pastel.
  4. Derritiendo la mantequilla, ya sea al baño maría o en el microondas. Precalienta el horno a 180 ºC. Seguidamente, engrasa con mantequilla el fondo y las paredes de un molde redondo desmontable de unos 22 centímetros de diámetro.
  5. Coloca una lámina de pasta filo en la base y pincélala con mantequilla. Añade encima otra lámina de pasta filo y vuelve a untarla con mantequilla para crear una base crujiente. A continuación, reparte sobre estas primeras capas la mezcla de espinacas, procurando distribuirla de manera uniforme.
  6. Cubre la capa de espinacas con otra lámina de pasta filo y úntala con mantequilla. Coloca encima otra lámina y vuelve a pincelarla. Sobre esta nueva capa, reparte la mezcla de queso feta y yogur. Después, cubre el relleno con otra lámina de pasta filo, úntala con mantequilla y coloca encima la última lámina. Para terminar, utiliza las dos cucharadas de mezcla que habías reservado y extiéndelas sobre la superficie del pastel.
  7. Introduce el molde en el horno, previamente calentado a 180 ºC, y cocina el pastel durante 25-30 minutos, hasta que la superficie presente un tono dorado y uniforme. Cuando esté listo, sácalo del horno y espera unos minutos antes de desmoldarlo. Este pequeño reposo ayudará a que el pastel mantenga mejor su estructura al cortarlo.
  8. Sirve el pastel de espinacas y queso feta en porciones y disfruta del contraste entre la pasta filo crujiente y el relleno suave y cremoso.

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