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La izquierda más allá del PSOE continúa con su proceso de construcción. Las principales voces de lo que otrora era Sumar, ahora bautizado como Frente Amplio, no han tardado en pronunciarse desde que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, convocara elecciones, este pasado lunes. La falta de candidato, pese a que Yolanda Díaz se borró hace ya dos años, ha destapado el tarro de las especulaciones y las caras más visibles del proyecto se han dividido entre aquellas que se dejan querer y las que prefieren dar un paso al lado.
El favorito, más desde su último discurso en el Congreso de los Diputados, motivado por la caída de los decretos de vivienda, es Pablo Bustinduy; sin embargo, el ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 reniega de asumir la responsabilidad, o por lo menos esa era su posición en los últimos días. Descartada, a priori, esta alternativa que parecía gustar a quienes integrarán la coalición, las distintas formaciones han empezado a posicionar a sus cuadros para postularse a liderar las listas que finalmente compitan en los comicios del 29 de noviembre.
En las últimas horas, la líder de Más Madrid, Mónica García, se ha dejado querer, asegurando que está “dispuesta a lo que sea necesario para frenar a la ultraderecha, para frenar a los especuladores”. Si bien ha apuntado que no depende de ella, sino del consenso del espacio, y ha asegurado que estará dispuesta a asumir el rol que le asigne el conjunto de la coalición. Una forma de postularse habitual en este conglomerado de siglas que ha replicado casi literalmente Ada Colau, ex alcaldesa de Barcelona.
La política catalana ha revelado que se le ha ofrecido liderar el Frente Amplio. Este martes, en una entrevista en 'La2Cat', la que fuera líder de los comunes ha destapado la noticia, pero no ha dejado claro si está dispuesta a aceptar el ofrecimiento. A continuación, al igual que su compañera de Más Madrid, ha insistido en que el proceso "no va de nombres". "Los partidos tienen sus órganos, van dando sus pasos y van haciendo propuestas de nombres. Ya había dicho que me lo habían propuesto en días anteriores, como se lo han propuesto a otras personas también”, ha añadido.
Pugna en los territorios
La cosa no va de nombres y lo importante es sumarse a un proyecto para evitar que la extrema derecha acceda a la Moncloa, pero los personalismos empiezan a pedir paso y las formaciones, lejos de buscar consensos, presentan su lista de exigencias. Compromís hizo lo propio en la tarde del lunes, sugiriendo una candidatura única de la izquierda valenciana, en la que pretende incluir a Podemos y Esquerra Unida, liderada por su diputado Alberto Ibáñez. Es decir, un frente amplio más allá del Frente Amplio y liderado por los naranjas.
Este martes, Más Madrid, quien se presupone una de las potencias de la coalición, ha exigido liderar y confeccionar las listas del Frente Amplio en la región central. Una postura que no parece buscar consensos, sino más bien exigir bastón de mando. El triunfo del regionalismo de Adelante Andalucía, que ya ha anunciado que concurrirá en solitario a las generales, ha calado en el resto de formaciones progresistas con un ámbito territorial delimitado, temerosas de perder sus asientos en el Congreso de los Diputados.
La circunscripción de la capital tiene que ser "liderada y compuesta" por "referentes políticos y electorales" del partido, entiende la ejecutiva de Más Madrid. El principal argumento es el “arraigo territorial”, bandera que enarbolan todas las siglas regionales que, no obstante, pretenden estar presentes en la Cámara Baja dentro de un conglomerado nacional. Chunta Aragonesista y Més per Mallorca apunta en la misma dirección. La estrategia parece estar más cerca de lo sugerido por Gabriel Rufián, quien sugería que en cada territorio se presentase única y exclusivamente la fuerza de la izquierda más allá del PSOE que más fuerza tuviese, lo que casualmente beneficiaría a Esquerra.
Se tornaría así el Frente Amplio en una especie de pantomima que deja libres para formaciones de espectro nacional, como Izquierda Unida y Podemos, quizá las pocas cabezas únicamente adscritas a Movimiento Sumar, las plazas más duras y en las que se torna más complicado obtener representación. Cada uno quiere defender su bastión regional, liderándolo en exclusiva e imponiendo sus listas. Algo similar a 2023, un grupo parlamentario compuesto por una macedonia de siglas y formado antes de los comicios. Todavía no hay líder ni acuerdos, no habrá primarias, pero el espacio persigue ilusionar al electorado.



