El ex vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, plantaba cara el pasado miércoles en Zaragoza al agitador ultra Vito Quiles después de que éste volviera a acosarle. Con el modus operandi al que acostumbra Quiles, que no entiende de límites periodísticos -en los últimos días ha puesto el micrófono al ministro de Transportes, Óscar Puente, en el portal de su casa- persiguió al fundador de Podemos y le increpó.
Ante la pregunta de “qué le parece que su mujer diga que va a sustituir a la gente de derechas por inmigrantes ilegales”, el que fuera político de la formación morada, le llamó “fascista” y “cerdo” e intentó coger el micrófono de Estado de Alarma (EDA TV), el canal de Javier Negre, donde trabaja el pseudoperiodista.
"Da de alta a tus matones encapuchados con lo que te paga el PP"
El agitador ultra siguió cuestionando a Iglesias que “si saca cero escaños, ¿va a montar otro bar? ¿Se plantea montar otro bar? ¿Por qué actúa usted como un matón?”. “¿Por qué quiere reemplazar su mujer a la gente facha, dice, por inmigrantes?”, apuntalaba, comprando el marco de la extrema derecha y la teoría falsa del gran reemplazo. “¿Le parece democrático? Buen viaje a Galapagar”.
Como suele ser habitual, Quiles subía el vídeo a sus redes sociales, encomendándole al exvicepresidente “dedicarse a la hostelería”. Pablo Iglesias no dudó en contestarle de vuelta también vía X, antiguo Twitter: “Deja de llorar y da de alta en la seguridad social a los matones encapuchados que llevas contigo. Con lo que te paga el PP, te da de sobra”. “Y sí, ojalá sustituir a fascistas hijos de empresarios extranjeros como tú, por gente que trabaja y no vive de las paguitas del PP”, aseveraba.
Deja de llorar y da de alta en la seguridad social a los matones encapuchados que llevas contigo. Con lo que te paga el PP, te da de sobra. Y sí, ojalá sustituir a fascistas hijos de empresarios extranjeros como tú, por gente decente que trabaja y no vive de las paguitas del PP😘 https://t.co/mXDLHAfanq
— Pablo Iglesias 🔻{R} (@PabloIglesias) February 4, 2026
El agitador ultra había asimismo destacado: “Hoy no me has podido tirar el micrófono tío, estás perdiendo facultades, tío. Dile a Irene que te prepare un Cola Cao antes de dormir”.
“Los fascistas sobráis aquí. Eres un provocador”
No es ni de lejos el primer enfrentamiento que protagonizan ambos. Seguramente el más recordado es el que se produjo a las puertas de la antigua taberna Garibaldi después de otro que había ocurrido en el marco de la presentación de un libro del expolítico.
El pseudoperiodista acudió allí junto a otros medios de comunicación con el objetivo de recabar declaraciones, pero en aquella ocasión no salió bien parado. “¿Qué le parece que le hayan denunciado por acoso laboral? Usted que venía de defender los derechos de los trabajadores”, señalaba.
La respuesta, de nuevo, fue tajante: “Creo que los fascistas sobráis aquí y que eres un provocador, Vito, y que no deberías estar (…) Gente como tú es basura y ojalá te echen de actos como estos”, apostilló. Mientras Quiles intentaba obtener declaraciones apelando a la “libertad de prensa”, Iglesias le impidió proseguir, cogió su micrófono y lo lanzó al suelo.
Entretanto, Quiles ha esgrimido algún que otro bulo sobre Iglesias. Cabe destacar, por ejemplo, cuando el primero criticó la presencia del segundo en una zona ‘business’ de un aeropuerto en México. “Aquí tenéis al comunista Pablo Iglesias camuflado de senderista yendo a la zona business del aeropuerto de México. Lo de este panoli es de chiste”, publicaba.
Otros encontronazos
La contestación por parte del receptor del mensaje no se hizo esperar. “Soy comunista y puedo cenar en un restaurante que tú no puedes permitirte (…) Vas de pijo, pero te cuelas en clase preferente del AVE (no puedes pagarla)”, le espetó.
El fundador de Podemos mantuvo esta línea: “Yo sí puedo pagarme una sala VIP en el aeropuerto, pero tu vídeo es del control de pasaportes. Dame tu móvil y te hago bizum”.
Este hecho reabría el debate recurrente sobre la coherencia entre la ideología comunista de Iglesias y su estilo de vida personal, un argumento utilizado con frecuencia por sus detractores y que el propio exdirigente ha respondido en numerosas ocasiones defendiendo que la ideología no implica renunciar a ingresos legales o comodidades pagadas con recursos propios, en ningún caso con dinero público.