Es ingeniera de caminos, pero hace tiempo que cambió las botas y el casco por la moqueta, como dice ella misma, para gestionar proyectos internacionales. Ahora Susana López Arias es la directora de la Ciudad BBVA y responsable de Workplace Facilities del banco; y, entre sus responsabilidades, está asegurar cada día que más de ciento cuarenta mil empleados tengan un lugar en el que trabajar. Asegura que haber estudiado una carrera STEM le ha abierto las puertas del mundo. Y que, aunque puedan parecer muy difíciles, no lo son tanto como su otra pasión: el piano.

- ¿Por qué decidiste estudiar Caminos?
A mí no me gustaba aprenderme las cosas de memoria. Era muy curiosa y muy de
montar y desmontar aparatos. Bueno, más bien de desmontarlos, luego montarlos era más difícil [risas]. No se me daban especialmente bien las Matemáticas, de hecho se me daban bastante mejor las asignaturas de Letras. Pero quería hacer cosas a las que les viera la utilidad y que me explicaran el porqué, que al final tuvieras un resultado práctico.

- ¿Y era la mejor opción?
Tenía un montón de carreras que elegir. Caminos, por supuesto, pero también
Arquitectura, Periodismo o Historia del Arte. Y me hubiera encantado cualquiera de
ellas. Pero era de Ciencias puras y estudié una ingeniería.

A mi madre le parecía más interesante que estudiase Filosofía y Letras, una carrera “de mujer”

- ¿Qué tienen de especial las carreras STEM?
Para mí son carreras en las que mueves la cabeza. Es un poco como estar haciendo sudokus o crucigramas siempre. Reconozco que los problemas me entretenían. Por eso acabé ahí.

- ¿Cómo se lo tomaron en casa?
A mi madre, que ha sido siempre una persona muy independiente, con su carrera, y que siempre me dijo “haz lo que quieras”, cuando le dije que iba a ser ingeniera le dio un susto. A ella le parecía más interesante que estudiase Filosofía y Letras, una carrera de mujer. Yo no me esperaba que fuera así. Sin embargo, a mi padre, que era muchísimo más tradicional, le hizo ilusión.

Yo siempre he ido haciendo cosas que a mí me parecía que las tenía que hacer y que me miren o no me miren, nunca lo he
notado

- ¿Te miraban raro en las obras?
Una niña con veinticuatro años que aparece en una obra, llena de barro, que todo le queda grande, porque en los vestuarios las botas más pequeñas son del 42, los
abrigos… Recuerdo que había un encargado de obra que me llamaba Cocoliso [como el personaje de Popeye] porque me tenía que dar tres vueltas a las mangas. Pero nunca me rechazaron por ser mujer. Eso sí, cuando íbamos a tomar un carajillo, yo pedía un colacao [risas].

Todo depende de cómo dejes que te afecte el cómo te miren. Yo siempre he ido
haciendo cosas que a mí me parecía que las tenía que hacer y que me miren o no me miren, nunca lo he notado. Igual que nunca he notado que me hayan discriminado en el trabajo por ser mujer.

- Pero habrá habido algún momento en que no haya sido así
Una cosa que sí que me chocó fue en la primera clase que tuve con un catedrático de Álgebra. Miró y dijo: “huy, este año hay aquí muchas mujeres -y eso que era un aula con cuatrocientas personas y a lo mejor éramos veinte-. Pero ustedes, ¿por qué no se van a fregar a su casa? Si se está mucho mejor haciendo las labores de casa que estudiando una ingeniería”. Esa sí fue la única conversación en que pensé “este tío, ¿de dónde ha salido?”. Pero era algo que ya estaba fuera de sitio en el momento en el que estábamos.

Las empresas buscan personas que resuelvan los problemas. Da igual que sean mujeres u hombres

- ¿Y al contrario?
Siendo muy jovencita, me ofrecieron dirigir una obra que a mí me parecía que era un follón tremendo, con un cliente complicadísimo. Dije: ¿cómo voy a llevar yo esto? Y me contestaron: Que sí, que sí, tú ponte que lo llevas. Y contra mi voluntad -entre comillas-, me pusieron a dirigir aquello.

Yo creo que la gente en las empresas lo que busca es personas que resuelvan los
problemas que tienen. Da igual que sean mujeres u hombres.

- ¿De qué te ha servido estudiar una carrera STEM?
He hecho cosas superdivertidas que cuando era pequeña nunca creí que llegaría a hacer y ha sido gracias a la carrera que he estudiado. También a las ganas y a la
ilusión que le pongas. Pero he hecho proyectos siendo muy joven, he viajado, he
conocido a gente muy interesante y ha sido, en buena parte, por lo que estudié y he terminado haciendo. He conocido medio mundo gracias a mi carrera.

- ¿Han compensado los sacrificios, el no poder salir por tener que estudiar?

Yo no era de estar hasta muy tarde. Pero salí todos los fines de semana de la carrera, el viernes o el sábado. Eso sí, si al día siguiente me tenía que levantar a las siete de la mañana a estudiar, me levantaba. Es verdad que le tienes que dedicar tiempo, porque necesita mucha práctica. Ahora, también te digo: el piano exigía mucho más.

- Pero seguro que nunca pensaste que acabarías en un banco
No me lo habría imaginado jamás. A mí me gustaban mucho los puentes, estaba
convencida de que esa iba a ser mi vida, y no he hecho uno en mi vida. Estudié un
máster de gestión de proyectos y en la entrevista de selección me preguntaron: pero si a ti lo que te gusta es la obra, ¿para qué quieres estudiar esto, que va a terminar en moqueta y oficina? Y yo respondí que tenía muy claro que iba a estar en el barro unos años, pero que con cuarenta años no me veía ahí, me veía en una oficina con moqueta. Y, curiosamente, aquí he llegado. Aunque nunca me hubiera imaginado que terminaría en un banco.

Pero tenemos ciento cuarenta mil empleados que tienen que estar sentados en algún sitio, tenemos seis millones de metros cuadrados en todo el mundo.

Con una carrera técnica tienes llegada a muchísimos más entornos, tienes un perfil que te abre muchas puertas

- Además, las carreras STEM ya no son “de nicho”
Estamos viviendo una digitalización en nuestra vida que está cambiando todo. En
BBVA cada vez hay más ingenieros, más informáticos… Es una tendencia que no va a parar. Puedes ser ingeniero de Caminos y no estar en el barro. Con una carrera técnica tienes llegada a muchísimos más entornos, tienes un perfil que te abre muchas puertas.

- ¿Qué les dirías a las mujeres que se estén planteando estudiar una carrera?
Que las carreras STEM son muy divertidas, pese a lo que la gente pueda pensar. Son carreras en las que investigas, en las que curioseas, en las que descubres. Y
descubrir cada día algo yo creo que es una cosa que debemos tener hasta el final de nuestra vida. Siempre habrá alguien que te mire raro, lo importante es que tú estés segura y feliz con lo que haces.

El 11 de febrero se celebró el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Que dicho así, puede no parecer importante. Pero lo es; y mucho. Naciones Unidas especifica:
"La brecha de género en los sectores de la ciencia, la tecnología, la
ingeniería y las matemáticas (STEM) persiste desde hace años en
todo el mundo. A pesar de que la participación de las mujeres en
las carreras de grado superior ha aumentado enormemente, están
todavía insuficientemente representadas en estos campos.

La ciencia y la igualdad de género son vitales para alcanzar los
Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), incluidos en la Agenda
2030. De acuerdo con un estudio realizado en 14 países, la
probabilidad de que las estudiantes terminen una licenciatura, una
maestría y un doctorado en alguna materia relacionada con la
ciencia es del 18%, 8% y 2%, respectivamente, mientras que la
probabilidad para los estudiantes masculinos es del 37%, 18% y
6%".

En ELPLURAL.COM somos conscientes de la importancia de situar a la mujer en el lugar que le corresponde por derecho propio en nuestra sociedad. Y, el primer paso para conseguirlo, es la educación. Por eso, hemos preparado este especial “Mujeres STEM” con cinco entrevistas a otras tantas mujeres cuyas carreras profesionales se han desarrollado en ese ámbito: STEM es un acrónimo de Science, Technology, Engineering and Maths [Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas] que son, precisamente, las titulaciones en las que hay menor presencia femenina a pesar de su enorme impacto en la innovación y, en general, en el mundo actual.