Pasado el día de Reyes, llega un momento menos festivo pero igual de necesario: recoger, ordenar y decidir qué hacemos con todo lo que ha entrado en casa en las últimas semanas. Esto, sin hablar de las decoraciones navideñas, que también hay que recoger.
Estos días son clave para reciclar bien y evitar errores habituales
Más allá del orden, estos días son clave para reciclar bien, evitar errores habituales y empezar el año con un gesto sencillo pero importante: cerrar el ciclo de las fiestas de forma responsable.
Párate a pensar antes de lanzarlo todo al contenedor más cercano
Párate a pensar
Seguro que esta escena te suena: el salón lleno de restos de papel, cajas abiertas, plásticos, manuales de instrucciones y regalos que todavía no sabemos muy bien dónde colocar. Es normal.
Lo que no siempre es tan habitual es pararse un momento a pensar qué va a cada sitio y qué conviene guardar unos días antes de lanzarlo todo al contenedor más cercano.
El primer paso: separar con sentido común
Para no convertir el reciclaje en una tarea interminable, lo más práctico es dividirlo en tres grupos claros. El primero es el de los envases y embalajes. Las cajas de cartón, papeles sencillos y rellenos de papel van al contenedor azul; los plásticos, blísters y envoltorios al amarillo.
Aquí conviene prestar atención a las trampas: el papel de regalo plastificado, metalizado o con purpurina no va al contenedor azul. Al no ser papel reciclable, debe depositarse en el contenedor de resto para evitar contaminar el reciclaje. Ante la duda, es mejor no mezclar y optar por el contenedor gris.
En segundo lugar, están los objetos que todavía pueden tener una segunda vida. Juguetes en buen estado, libros, juegos de mesa o ropa que ya no encajan en la casa pueden donarse, intercambiarse o venderse. Reutilizar sigue siendo una de las formas más eficaces de reducir residuos.
Juguetes electrónicos y aparatos: dónde van de verdad
El tercer grupo son los juguetes electrónicos y todos los residuos de este tipo, que cada vez son más numerosos e importantes. Desde coches teledirigidos, consolas antiguas, hasta auriculares, tablets, drones, luces LED o mandos a distancia.
Estos artículos no deben acabar en la basura doméstica. Son residuos de aparatos eléctricos y electrónicos y deben gestionarse a través de puntos limpios o sistemas municipales de recogida específica.
Además, cuando se compra un aparato nuevo, el comercio suele tener obligaciones de recogida del antiguo en determinados casos, una opción que mucha gente desconoce y que facilita mucho el proceso. Separarlos correctamente no es solo una cuestión ambiental, también evita riesgos y mejora el reciclaje de materiales valiosos.
Un apunte rápido para no reciclar mal
Conviene recordar algunas claves básicas: como te he dicho antes, el papel de regalo plastificado, metalizado o con purpurina no va al contenedor azul, sino al de resto; el contenedor amarillo es solo para envases —no para juguetes u objetos de plástico— y las pilas nunca en la basura normal.
También es importante separar pequeños aparatos electrónicos como cables, auriculares o mandos, y no confundir vidrio con cristal: copas, vasos rotos o cristalería no van al contenedor verde; van en el contenedor de resto.
Cajas, devoluciones y garantía: qué conviene guardar y cuánto tiempo
Una de las grandes dudas tras Reyes es qué hacer con las cajas. La respuesta corta es: no hace falta guardarlas todas, pero tampoco tirarlas el mismo día.
Si el regalo se ha comprado online, existe un derecho de desistimiento de 14 días desde que se comunica la devolución al vendedor. En estos casos, conservar la caja y los elementos de protección durante un par de semanas puede evitar problemas, sobre todo si el producto tiene que enviarse de vuelta.
Para la garantía, sin embargo, la caja no es lo importante. En España, la garantía legal de los productos nuevos es de tres años, y lo que se necesita para ejercerla es la prueba de compra, no el embalaje original. Guardar el ticket, la factura o el correo de confirmación es mucho más relevante que acumular cartón.
Como regla práctica, y a modo de orientación, conviene conservar las cajas de productos caros o electrónicos entre 15 y 30 días; en el resto de los casos, una semana suele ser suficiente. Pasado ese tiempo, reciclarlas libera espacio y evita acumulaciones innecesarias.
Un plan sencillo para no alargarlo
Para que esta tarea no se eternice, basta con dedicarle media hora bien organizada. Primero, reunir todo el papel y cartón y llevarlo al contenedor azul. Después, hacer lo mismo con los envases. Separar en una bolsa las pilas y aparatos electrónicos para llevarlos al punto limpio cuando se pueda. Y, por último, reservar un pequeño espacio con los tickets y cajas que convenga conservar unos días.
El día de Reyes marca el final de las fiestas, pero también el inicio de algo más cotidiano: volver al orden, al ritmo normal y a decisiones pequeñas que suman. Reciclar bien después de las fiestas no es un gesto simbólico, es una acción concreta que reduce residuos, evita errores habituales y ayuda a empezar el año con la casa y la cabeza un poco más ligera.