¿Es la financiación el principal problema de la investigación científica en España? No. Así de rotundo lo pusieron de manifiesto los participantes en el III Desayuno #VocesRetosSociales de ElPlural.com en colaboración con la Obra Social “la Caixa”. En esta ocasión quisimos analizar la situación de la investigación científica en nuestro país junto a Luis Sanz Menéndez, profesor e investigador del Instituto de Políticas y Bienes Públicos (IPP) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC); Marta Puyol, directora de investigación biomédica de la Asociación Española contra el Cáncer; Miguel Medina, director científico adjunto de la Fundación Centro de Investigación de enfermedades Neurológicas (CIEN); Paloma Domingo, directora general de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) y, por último, Ignasi López, director del departamento de Ciencia, Investigación y Conocimiento, de la Obra Social “la Caixa”.

Todos estos expertos coincidieron en que el debate no debe estar centrado en la financiación. “Decir que el sistema español gasta poco no ataca algunos de los problemas centrales del sistema. Es verdad, pero también es verdad que el déficit de este gasto no está en el sector público sino en el empresarial”, argumentó Luis Sanz Menéndez, autor de un informe del Observatorio de “la Caixa” sobre la investigación en España. En este sentido, quiso poner de relieve que uno de los principales problemas es sistémico y de organización. “El sistema está muy burocratizado en la gestión de la política, anquilosado desde el punto de vista organizativo y está envejecido en la población investigadora”, enfatizó poniendo el acento en el envejecimiento del profesorado de la universidad en España, donde va a haber 25.000 vacantes en los próximos 15 años, 5.000 de ellas antes de cinco años.

“¿Alguien está hablando de que estas vacantes se estén rellenando con investigadores de calidad?”, lamentó, al tiempo que consideró primordial crear un ecosistema favorable a la investigación para evitar que, como hasta ahora, “la universidad se haya convertido en un nicho de empleo público”. En su opinión, el “gran problema” es qué van a hacer los rectores de las universidades públicas para otorgar las plazas, algo para lo que tienen autonomía y donde nos encontramos, a pesar de todo, con elevadas tasas de endogamia.

 “El sistema está muy burocratizado en la gestión de la política, anquilosado desde el punto de vista organizativo y está envejecido en la población investigadora”

 

Por su parte, Miguel Medina, cuya Fundación es un centro de referencia mundial en investigaciones como el Alzheimer, criticó la “incapacidad del sistema por incentivar a los investigadores”. En su opinión, “la principal queja del investigador no es tanto el dinero sino la burocracia y la falta de flexibilidad para gestionarlo”. Uno de los puntos que destacó es la desigualdad del sistema autonómico, con comunidades que sí han hecho los deberes y lideran un polo investigador y otras que no están ni se las esperan. “La ciencia de buena calidad se hace con buenos científicos en un contexto adecuado”, concluyó.

Para Paloma Domingo, directora de FECYT, sería importante que la universidad se convirtiera en la I+D de las Pymes y reclamó incentivos para los investigadores: "Al final, lo importante es que todo ese dinero invertido genere valor y riqueza"

Bien en producción científica, mal en transferencia e innovación

Somos el quinto país de Europa en producción científica pero estamos en el puesto número 18 de la Unión Europea en temas de transferencia e innovación. “Sabemos convertir bien el dinero de la investigación pero mal la conversión en puestos de trabajo y desarrollo”, puntualizó Ignasi López, responsable del departamento de Ciencia de la Obra Social“la Caixa”, una de las principales entidades filantrópicas y que presta apoyo a la gran mayoría de los proyectos de investigación en nuestro país. “Nosotros estamos multiplicando por tres los fondos destinados a la investigación, llegando a los 90 millones en el plan 2016-2019. Pero estamos muy lejos de otros países: aquí el ticket de la filantropía está en el 0,6% mientras que en EEUU y el Reino Unido están en el 4 ó 5%”.

Sobre el tema de la financiación, Marta Puyol quiso destacar el estancamiento de nuestro país en gasto I+D, donde es de 286 millones frente a Alemania, con 1.124 o Francia, con 1.700. Cree, además, que el Estado debería reconocer las becas filantrópicas. “Nosotros tenemos 110 investigadores que financiamos, pero luego estas becas no están reconocidas por los organismos públicos”, lamenta. También puso el acento en la importancia de que haya más becas y de mayor duración ya que suelen ser de apenas dos o tres años, cuando apenas ha dado tiempo a empezar. “La investigación lleva su tiempo. Es una carrera de fondo e incluso de relevos”, concluyó.

Todos los expertos estuvieron de acuerdo en la importancia de evitar la fuga de talentos y posibilitar que los investigadores puedan volver a España después de formarse en el extranjero, una necesidad, por otra parte. Aunque Miguel Medina se mostró muy escéptico al respecto: “La mayoría vuelve por motivos personales”.

Medina también cargó contra el “cortoplacismo” del sistema actual y que, lamentablemente, “los ciclos de la política científica no sean los de la investigación”. Pero no sólo reivindicó trabajar de forma más coordinada, sino que el manido pacto de Estado para la Ciencia, del que lleva oyendo hablar desde que era jovencito, sea una realidad y “se convierta en un proyecto de país a largo plazo, independiente de los vaivenes de la política”.

Para Paloma Domingo es muy importante un reconocimiento social del investigador: "Que los ciudadanos conozcan la importancia de la labor de los investigadores y que su trabajo genera puestos de trabajo". En este sentido, Ignasi López reclamó ampliar el discurso de la comunicación al de la involucración ciudadana.