El judoca olímpico Salvador Cases, de 27 años, ha sido sancionado con una inhabilitación de cuatro años tras dar positivo por dopaje, tal y como ha confirmado la Agencia Estatal Antidopaje (AEA) en su última resolución. La suspensión se extenderá hasta febrero de 2029, además de imponérsele una multa de 3.000 € por la infracción

El control antidopaje que derivó en la sanción se realizó tras un entrenamiento, antes de los Juegos Olímpicos de París 2024. A pesar de que Cases participó en la cita olímpica y finalizó en novena posición, el resultado positivo cambió el rumbo de su carrera. El positivo corresponde a la sustancia prohibida Ipamorelina, un estimulante de la hormona del crecimiento.

Batacazo para el judo español

Antes del escándalo, Cases acumulaba un historial prometedor. Fue medalla de plata en el Campeonato Europeo de 2023 (Montpellier), y había obtenido varios resultados destacados en torneos de máximo nivel del circuito mundial, incluidos Grand Slams y Grand Prix. Su rendimiento le permitió asegurar la plaza para los Juegos Olímpicos de París.

Durante los Juegos 2024 logró imponerse por ippon en su primer combate, lo que despertó expectativas de cara al futuro. Tenía la mira puesta en una escapada a los Juegos de Los Ángeles 2028, con la ambición de consolidarse como uno de los referentes del judo español.

Con esta sanción, sus resultados recientes quedarán bajo escrutinio, y su progresión se ve seriamente comprometida. El impacto no es solo deportivo: también supone un duro golpe a su reputación y al proyecto personal que había construido con esfuerzo,

El recurso presentado

Salva Cases niega rotundamente haber consumido Ipamorelina. Su versión es la de que las muestras analizadas no le pertenecen, una defensa que ya ha sido formalizada mediante un recurso. Está previsto que su caso se dirima en un juicio ante la Audiencia Provincial de Madrid, programado para junio de 2026.

Según su entorno, la muestra A dio positivo, pero un anterior control realizado por la federación dio negativo —dato que el propio judoca califica como prueba de una posible confusión o error en el muestreo. Cases mantiene la esperanza de que la justicia le dé la razón y logre levantar la sanción; considera que su carrera aún tiene futuro si se demuestra su inocencia. Mientras tanto, la sanción permanece vigente, y la comunidad del judo sigue pendiente del desenlace del proceso.

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