En el último encuentro entre Selección de Alemania Femenina y Selección de España Femenina concluyó con un empate a cero en el marcador. Un resultado que permite a España mantener opciones de alzarse con el título en la vuelta, que se disputará en casa. Pero el 0‑0 no fue lo único que dejó huella: el final del encuentro estuvo marcado por un episodio polémico que opacó incluso el rendimiento defensivo del conjunto español.
La portera española, junto a la solidez defensiva del equipo, fue clave para mantener la portería a cero frente a una Alemania que dominó la mayor parte del choque. Aun así, el ambiente no pudo celebrarse con tranquilidad: al término del partido, las cámaras captaron un gesto reprochable entre los entrenadores rivales que ha encendido la polémica.
Han saltado chispas en el saludo entre Sonia Bermúdez y Christian Wück 💥#UWNL pic.twitter.com/JXvhaV6gYA
— MARCA (@marca) November 28, 2025
El saludo que derivó en tensión
Cuando el árbitro pitó el final, la técnica española se acercó como es habitual para saludar al banquillo rival. Pero lo que debía ser un gesto cordial derivó en un incómodo momento: el seleccionador alemán, Christian Wück, ofreció a Bermúdez un apretón de manos brusco y, en un acto inesperado, la empujó delante de la cuarta árbitra. La acción fue captada por las cámaras y generó críticas.
Sonia Bermúdez, visiblemente sorprendida, declaró en rueda de prensa que “iba a saludarle cordialmente como siempre” y que “no entendió” la reacción de Wück. Añadió que prefería hablar de fútbol y no entrar en polémicas, aunque admitió su malestar por lo ocurrido.
Por su parte, el técnico alemán explicó que estaba "tenso" por el "partido", mencionó supuestas “malas prácticas” y mostró disposición a reunirse con Bermúdez para limar asperezas. Aun así, muchos consideran sus explicaciones insuficientes frente a un gesto que se percibió como antideportivo.
Un gesto que calienta el partido
El episodio no solo generó polémica mediática, sino que condiciona de manera simbólica el ambiente de la final. Más allá del resultado, el gesto tenso entre los entrenadores añade una carga emocional al duelo de vuelta. Para España, la incógnita ahora no solo está en el fútbol, sino también en cómo manejarán la presión extra generada por la controversia.
En lo deportivo, la defensa española, y especialmente la portera, permitió resistir el asedio germano, aunque el juego ofensivo brilló por su ausencia en la primera parte. La tensión final deja claro que la rivalidad va más allá del césped.