El pasado mes de enero estaba agendada una reunión en el Palacio de la Moncloa entre el presidente del Gobierno y el líder de la oposición a cuenta de la última convocatoria de la Coalición de Voluntarios celebrada en París, en la que se planteó una movilización de tropas europeas, en caso de alcanzarse un alto al fuego. Sin embargo, los accidentes ferroviarios en Adamuz y Gelida impidieron ese despacho y la iniciativa del envío de efectivos terminó por enfriarse.
A penas un mes después, la guerra desatada en Oriente Próximo tras los ataques de Israel y Estados Unidos en Irán ha puesto en un brete el orden internacional y las relaciones comerciales mundiales. El Ejecutivo de Pedro Sánchez busca ganar tiempo para sopesar posibles medidas contra las consecuencias económicas de la guerra en Irán, mientras audita los acontecimientos bélicos diariamente. Portugal, Francia, Italia y otros países europeos ya han anunciado medidas previstas para el control de los precios, especialmente en el mercado energético.
Entre tanto, Sánchez se ha reunido con el jefe de Gobierno de Irlanda Micheál Martin, el primer ministro de Portugal Luis Montenegro, el Gran Duque Guillermo V de Luxemburgo y el comisionado general de UNRWA Philippe Lazzarini, y se ha telefoneado con el presidente de Emiratos Árabes Unidos, su alteza Mohamed bin Zayed, el Príncipe heredero de Arabia Saudí Mohammed bin Salman, el sultán de Omán Haitham bin Tariq Al Said, el emir de Catar Tamim Bin Hamad Al Thani, el presidente del Líbano Joseph Aoun, el presidente de Brasil Lula da Silva, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen y el presidente del Consejo Eurropeo, Antonio Costa.
Este jueves, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, ha anunciado que llevarán la primera batería de medidas sociales al próximo Consejo de Ministros. Al tiempo, el ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, ha llevado a cabo una ronda de contactos con todas las fuerzas políticas, incluida la ultraderecha. No obstante, no se dará un trato preferente al PP en su condición de partido mayoritario de la Cámara y líder de la oposición.
Con las elecciones castellanoleonesas en el horizonte, populares y socialistas quieren evitar la complicidad pública. “La relación es meramente institucional”, resumen en el Ejecutivo, donde puntualizan que “cuando haya que tomar decisiones o el contexto lo requiera” se dará traslado por los cauces habituales. “Hasta que ese momento llegue” no habrá ningún contacto, porque, lamentan las fuentes consultadas por ABC, “el PP ha hecho mucho para que no haya una relación cordial”.
Desde Génova denuncian que suelen conocer cualquier decisión a través de los medios y también reprochan al Gobierno su falta de institucionalidad, adelantando que no participarán en ninguna iniciativa que consideren propagandística. Sostienen que, si al Ejecutivo realmente le preocupara la guerra, habría contactado con Feijóo desde el principio para proponerle una reunión con el fin de consensuar una postura común.
El presidente popular ha anunciado que viajará a Bruselas la semana que viene para celebrar el 50 aniversario del PP Europeo y para plantear "soluciones" económicas para paliar el impacto de la guerra en Irán. Allí departirá, en la mañana del jueves, con la presidenta de la Comisión Europea y con el canciller alemán, Friedrich Merz, entre otros.
En la Moncloa se quejan de que el PP no esté desplegando en este contexto una actitud de lealtad institucional y que “sigan instaurados en la crítica permanente al Gobierno”.
El líder del Ejecutivo acudirá a la cumbre europea del 19 y el 20 de marzo en Bruselas. Cinco días después, Sánchez acudirá al Congreso de los Diputados a dar cuenta de la posición del Gobierno en el conflicto.