Recién llegada a la capital, Isabel Díaz Ayuso se enfrenta este jueves a sus reiterados viajes a Estados Unidos en la Asamblea de Madrid. La presidenta regional hizo a principios de esta semana un nuevo viaje, esta vez a Nueva York, que es el sexto al país en seis años. La oposición, harta de que la popular viaje por todo el mundo sin dar explicaciones y estreche sus lazos con el trumpismo y el sionismo en nombre de los madrileños han centrado en esto sus preguntas en el Pleno de la Cámara de Vallecas.
"Hay que ver lo cara que le sale a los madrileños", arrancaba la portavoz socialista, Mar Espinar, "para lo poco que le ven el pelo". Ayuso se ha visto frente al espejo de justificar su acercamiento a Donald Trump, justo cuando el presidente de Estados Unidos sacude el orden mundial en una guerra, iniciada junto a Israel en Oriente Próximo, en la que asesina a miles de civiles. "¿No se da cuenta de que está lamiendo las botas de quien insulta al español?", le ha espetado Espinar, en referencia a las amenazas de Trump a España, y de su persecución a la comunidad hispana a través de su policía migratoria.
La socialista ha sacado a relucir también los lazos de Ayuso con Israel. En Nueva York, la presidenta regional ha acudido a la entrega de un premio que el medio sionista The Algemeiner ha entregado al presidente de Argentina, Javier Milei. Este mismo medio ha incluido a Ayuso entre las 100 personas que más apoyan a Israel, en una lista en la que aparece junto a los líderes políticos y militares que comandan el genocidio en Gaza, como el primer ministro hebreo, Benjamin Netanyahu, algunos de sus ministros más ultras, o el propio Donald Trump. En ese sentido, Espinar le ha preguntado a Ayuso, a la que califica como una "vendepatrias" si el reconocimiento del ente sionista viene "por los servicios prestados", y ha remarcado su señalamiento por los lazos de la presidenta con el trumpismo: "Váyase a chupar botas a Mar-a-Lago", ha concluido.
En el mismo sentido ha ido la intervención de la portavoz de Más Madrid, Manuela Bergerot, quien ha reprochado a Ayuso que haya aprovechado su viaje a Nueva York para cerrar negocios relacionados con el Rayo Vallecano, equipo con el que el Gobierno regional mantiene una guerra centrada en el futuro del estadio, en la que tiene contra a la hinchada rayista y a favor al presidente del club, Raúl Martín Presa. "Dígale a Vallecas que le va a poner a su estadio el nombre de una empresa yankee", le ha retado Bergerot. La portavoz asegura que Ayuso "odia a una hinchada antifascista".
Ayuso no esconde sus negocios en EE.UU: "Lo reafirmo"
La respuesta de Ayuso ha sido, como excepción, muy reveladora de sus auténticos objetivos en Estados Unidos: el negocio. La presidenta ha presumido de la inversión norteamericana en la Comunidad de Madrid, asegurando que el 64% de la inversión de Estados Unidos "viene a nuestra región". No ha abordado, eso sí, sus lazos con el trumpismo, sino que ha reafirmado que dónde haya oportunidades de negocio, allí estará ella: "No me avergüenzo, sino que lo reafirmo", ha dicho.
La presidenta ha roto la baraja con su tema favorito: Pedro Sánchez. Ayuso ha hablado de los viajes del presidente del Gobierno para responder a las preguntas por los suyos propios, y ha reprochado a la portavoz socialista -con sarcasmo- que cuándo él viaja "es por la paz mundial y lo buenísimo que es". Sobre sus lazos con Israel, la popular también ha echado balones fuera, y ha señalado a la oposición por criticar al sionismo: "A ver si son tan antisemitas como hipócritas", les ha dicho. Ayuso asegura que sus viajes son "para fortalecer lazos con otras administraciones", y que "son destinos que elegimos por un análisis de datos para buscar intereses".
La baronesa ha recibido también el masaje habitual de su portavoz, Carlos Díaz Pache, que también ha centrado su pregunta en las relaciones de la Comunidad de Madrid con Estados Unidos para darle un turno largo de defensa a la presidenta. Ayuso lo ha aprovechado para dar una curiosa lección de historia, que ha terminado siendo una loa a la historia de las relaciones Washington-Madrid, "muy estrechas a lo largo de los siglos". Haciendo un repaso por la fundación de Estados Unidos, el desastre del 98 o la entrada de España en la OTAN, la presidenta ha ensalzado la alianza con el país, confrontando así con la posición del Gobierno en contra de las violaciones del derecho internacional de Trump con la guerra en Irán: "Los Gobiernos van y vienen pero las naciones siguen ahí", asegura.