Vista general de la foto oficial de la XXIII Cumbre Iberoamericana de jefes de Estado y de Gobierno, en Ciudad de Panamá (Panamá). EFE Vista general de la foto oficial de la XXIII Cumbre Iberoamericana de jefes de Estado y de Gobierno, en Ciudad de Panamá (Panamá). EFE



Por la boca muere el pez, dice el refrán, y es la segunda vez que le ocurre a Mariano Rajoy en política Exterior. La primera sobre la candidatura de los Juegos Olímpicos en Madrid, cuando siendo alcalde Gallardón y Presidente Zapatero la candidatura de Madrid se presentó dos veces en las dos llegó a la votación final. Tanto Mariano Rajoy, entonces líder de la oposición, como Ana Botella, entonces concejala del PP, acusaron a Zapatero de ser el culpable de que Madrid no ganara por su política exterior. Con Rajoy de Presidente y Ana Botella de alcaldes, Madrid no pasó de la primera votación, ni siquiera llegó a la final. De tres votaciones no pasó de la primera ¿por culpa de la política exterior de Rajoy? La segunda es igual de grave y refleja la demagogia con la que Rajoy lideró la oposición, en el año 2004 le tocó a Costa Rica organizar la Cumbre Iberoamericana a la que faltaron 7 jefes de Estado, a la de Panamá que acaba de concluir faltaron 12 de 22, más de la mitad. Al PSOE no se le ha ocurrido culpar a Rajoy.

Rajoy en 2004: "No ha ido ni el tato"
La Cumbre de Costa Rica se celebró en Noviembre de 2004, cuando Zapatero llevaba tan solo ocho meses en La Moncloa, y aunque la organizaba Costa Rica Mariano Rajoy no  dudó de culpar de todo a Zapatero. En primer lugar despreció y deslegitimó la Cumbre entera que organizaba un país Latinoamericano y por tanto socio. A esa cumbre no acudieron 7 Jefes de Estado o Primeros Ministros y de esas ausencias Rajoy responsabilizó directamente al Gobierno español al asegurar que las ausencias de "Portugal, Brasil, Chile, ecuador, Fidel Castro, Venezuela y alguno más, no es precisamente un éxito de la diplomacia española, como no lo es el conjunto de la política exterior española". Y además Rajoy añadió que "a la cumbre de Costa Rica no ha ido ni el tato". Es interesante recordar donde hizo Rajoy esa afirmación, nada más y nada menos que en el discurso de clausura del undécimo congreso regional del Partido Popular de la Comunidad Valenciana, en el que Francisco Camps (el de los trajes) fue reelegido Presidente del PP valenciano.



Desacreditar desde el minuto uno
La estrategia del PP en la primera Legislatura de Zapatero fue la de desacreditarle personalmente pasara lo que pasara y fuera el tema que fuera. El PP tenía clavado en el corazón la guerra de Irak, sabían que la decisión de Aznar de meter a España en esa guerra era uno de los factores que les había llevado a perder las elecciones generales y sabían que la retirada de las tropas de Irak había convertido a Zapatero en un referente internacional, por eso desde el minuto uno desacreditaron la política exterior del Gobierno aunque  fuera una política de "Estado".

Trinidad Jiménez pidió que rectificara
Por aquel entonces Trinidad Jiménez era Secretaria de Estado para Iberoamérica y fue ella la encargada de pedir al entonces líder de la oposición que rectificara sus declaraciones porque eran una "falta de respeto" obvia no solo para el gobierno de Costa Rica y para la comunidad Iberoamericana, sino también para los reyes de España que asistieron a la Cumbre. Jiménez y el PSOE calificaron además la expresión de "ni el tato" como zafia y una falta de educación mientras Rodríguez Zapatero pidió "respeto" para el país organizador y la Cumbre Iberoamericana. Rajoy no rectificó. Jamás un líder del PP ha rectificado por nada y esta semana hemos tenido varias muestras, como la Vicepresidenta negándose a rectificar sus datos falsos sobre los parados que estafan.

Cumbre de Panamá
A la cumbre de Panamá que acaba de concluir no han asistido 12 de los 22 Jefes de Estado convocados. Es la Cumbre a la que menos mandatarios han asistido desde que se creó este foro durante el Gobierno de Felipe González. La prensa del derecha ha optado por dos estrategias, o bien ocultan las ausencias (la mayoría) o hablan abiertamente de fracaso, como El Mundo, pero en este caso la "culpa" es del formato, de un modelo acabado. Sí reconoce El Mundo que el fracaso de esta cumbre "refleja a la perfección la pérdida de influencia política de España en América Latina", pero se cuida muy mucho de responsabilizar a Rajoy. El País, desde que su línea editorial es hacerle la pelota directamente al Gobierno de Mariano Rajoy, no entra en el fondo del tema y de hacerlo seguramente dispararía contra Zapatero y no contra Rajoy. Y del "Tato" no se ha acordado nadie.