La central nuclear de Garoña (Burgos) no podrá volver a funcionar y conectarse a la red, una vez que el Gobierno ha acordado denegar la autorización de funcionamiento. El ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal, ha explicado este martes la decisión en conferencia de prensa sobre el futuro de la explotación de la central nuclear de Garoña (Valle de Tobalina, Burgos), la más antigua de España, que está en situación de parada segura desde diciembre de 2012.

La decisión se toma seis meses después de que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) emitiera un informe favorable a su reapertura, con el voto en contra de Cristina Narbona (entonces consejera a propuesta del PSOE). 

Álvaro Nadal ha explicado que la continuidad de la explotación es inviable porque las "circunstancias actuales" no garantizan la suficiente "certidumbre", en referencia al debate político al respecto. PSOE, Ciudadanos, el PNV, Unidos Podemos y ERC se habían opuesto a su reapertura. Además, también había discrepancias entre Iberdrola y Endesa, las máximas accionistas de Nucleonor, propietaria de la central. El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán había expresado su voluntad de no reabrirla mientras que Endesa estaba a la espera de la decisión del Ejecutivo.

De haberse abierto, habría supuesto un precedente para que el resto de centrales pudieran prolongar su vida útil más allá de los 40 años. Almaraz, Cofrentes, Trillo, Ascó y Vandellós cumplirán cuarenta años en la próxima década. La que tiene más próximo este cumplimiento, es planta de Almaraz, que es la que más electricidad genera (casi el 30% del total del sector), y le segurián Cofrentes (Valencia), Ascó, Vandellós (en Tarragona ambas), y Trillo (Guadalajara). nucleares son un negocio para sus explotadores".