El gigante automovilístico estatal chino SAIC Motor ha escogido España como destino preferente para instalar su primera fábrica de producción de vehículos eléctricos en Europa, por delante de Hungría, según ha avanzado Bloomberg. La planta produciría automóviles de su marca MG Motor y permitiría a la compañía sortear el impacto de los aranceles impuestos por la Unión Europea a los eléctricos fabricados en China. La implantación de una fábrica de estas características podría tener un fuerte impacto en el tejido industrial español. Más allá del empleo directo en la planta, una inversión de este tipo suele arrastrar a fabricantes de componentes, empresas logísticas, ingeniería, servicios tecnológicos y toda una red auxiliar vinculada al automóvil.
Aunque la decisión todavía no es definitiva y siguen abiertos aspectos clave como el volumen de inversión, la capacidad productiva o los plazos de ejecución, la elección supone un importante espaldarazo para España en la carrera por atraer industria vinculada a la movilidad eléctrica. Fuentes del sector consideran que, de confirmarse el proyecto, podría tratarse de una de las inversiones industriales más relevantes de los últimos años en el país, tanto por volumen económico como por efecto tractor sobre proveedores y empleo.
La información ha llegado pocos días después de la visita oficial a China del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien presentó España como destino estratégico para inversiones industriales ante varias empresas chinas, entre ellas SAIC. También esta semana, el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, mantuvo contactos con directivos del grupo en Shanghái y visitó instalaciones de investigación y desarrollo de la compañía.
Un revés para Hungría y un impulso para España
De confirmarse, la decisión dejaría atrás a Hungría, otra gran candidata que en los últimos años ha captado importantes inversiones chinas en baterías y vehículos eléctricos, incluidas las del fabricante BYD. La pugna con Hungría refleja además una creciente competencia entre países europeos por captar inversión china en sectores clave.
La posible implantación de SAIC reforzaría además la posición de España como polo industrial del coche eléctrico, donde ya existen movimientos relevantes como la presencia de Chery en la antigua planta de Nissan en Barcelona o las alianzas de Stellantis en Zaragoza con CATL y Leapmotor.
La operación se enmarca en la estrategia de los fabricantes chinos para responder a una coyuntura compleja: desaceleración de la demanda interna, exceso de capacidad productiva y una intensa guerra de precios. A ello se suman los aranceles europeos a los eléctricos chinos, fijados entre el 7,8 % y el 35,3 %, siendo SAIC la compañía afectada por el tramo más alto.
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