El juicio de la Operación Kitchen no está dejando puntada sin hilo. En su declaración, el extesorero del PP, Luis Bárcenas, declaró que el exsecretario de organización del partido y actual senador por Andalucía, era conocedor de las caja B del partido y sabía de primera mano los usos del dinero negro en la cúpula 'popular', al igual, siempre según el citado, que el expresidente Mariano Rajoy. Una situación que salpica especialmente al presidente andaluz, Juanma Moreno Bonilla, a las puertas de unas nuevas elecciones autonómicas y cuyo senador se encuentra, ahora, en el foco de la crítica pública. Desde el PP, no obstante, han esquivado las declaraciones de Bárcenas y han optado por guardar silencio al respecto.

Las palabras de Bárcenas en sede judicial, además, contradicen las declaraciones que dio el propio Arenas en 2021: "He conocido esos papeles a través de los medios de comunicación", dijo entonces, cosa que ahora el propio extesorero 'popular' desmiente cuando asegura que la mano derecha de José María Aznar tuvo conversaciones con él sobre la existencia y el funcionamiento de la contabilidad en negro del partido. El juicio, que investiga si el ministro de Interior de Mariano Rajoy, Jorge Férnandez Díaz, orquestó una operación con dinero público para eliminar o sustraer pruebas que Bárcenas guardaba sobre varios compañeros del PP y sobre la trama Gürtel que podían ser extremadamente sensibles para la opinión pública, ha recordado la implicación en la trama de Javier Arenas, al menos como conocedor de lo que estaba ocurriendo. Actualmente, Arenas se desempeña en la Cámara Alta por designación andaluza.

Silencio sepulcral y balones fuera

Ante esta situación, aparentemente ineludible, el secretario general del PP, Miguel Tellado, ha echado balones fuera y no dio ninguna declaración al respecto en la rueda de prensa que dio la pasada semana. "No sé lo que pasaba en el Gobierno hace cuatro legislaturas. No estábamos por aquí", zanjaba.

Paralelamente, intentaba hacer ver que lo ocurrido en el pasado en el seno del partido no es responsabilidad de las actuales cúpulas del PP.  "Ni Sánchez es Filesa ni Feijóo es la Kitchen", argumentaban desde las filas del PP, un argumento que entra en contradicción con las polémicas que la oposición agita sobre el propio jefe del Ejecutivo: "Sánchez sí es el responsable directo del caso mascarillas, del caso de Begoña Gomez, responsable directo del caso David Sánchez, del casi Leyre, del caso Cerdán, del rescate de Air Europa o de Plus Ultra".

En el seno del PP andaluz, Javier Arenas es un hombre de peso. Es senador por designación autonómica y presidente de honor del PP en Andalucía, y fue durante años la figura más visible del mismo y el responsable de que el partido virase hacia posiciones más centristas para intentar captar votantes descontentos del PSOE, en una escuela continuada por Moreno Bonilla. Las acusaciones contra Arenas, relacionadas con sobresueldos y con la contabilidada B, han sido recurrentes: hace cinco años, Bárcenas ya lo acusó de percibir sueldos extra en negro, y el partido, del mismo modo que ahora, pasó de puntillas por el asunto. "Máximo respeto por las investigaciones judiciales. Desde el PP respetamos siempre en cualquier caso a la justicia. Durante años se han llevado a cabo las investigaciones. No creo que haya nada nuevo", argumentaban entonces sobre el caso.

En su declaración del pasado lunes en la Audiencia Nacional, Bárcenas sostenía que tenía un pendrive con tres audios: una grabación que era una explicación de él mismo sobre cómo funcionaba la contabilidad externa del PP, "la responsabilidad" de Álvaro Lapuerta, anterior tesorero del PP y la suya propia; una "conversación cortita" con Mariano Rajoy; y otra conversación con Javier Arenas. Ese pendrive estaba guardado en el despacho de Rosalía Iglesias, cónyuge del extesorero, así como en un servidor en la nube. Contó también que una vez salió de la prisión preventiva los documentos fueron eliminados.

Desde el entorno de Arenas, no obstante, insisten en que no tiene ningún tipo de implicación en la trama Kitchen, que lleva 22 años desligado del Gobierno y que nunca ha trabajado con el Ministerio de Interior, por lo que no existe la correlación, a pesar de las declaraciones de Bárcenas, que lo dibujan como conocedor de todo lo que estaba ocurriendo. Moreno Bonilla llegará, así, a las elecciones con esta polémica subida a la espalda, y entre ruegos de la oposición para que le pidan al senador el acta.

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