Luces y sombras en el juicio sobre la operación Kitchen. Algunos puntos de este caso siguen rodeados de incógnitas, y uno de los más sonados fue el secuestro y amenaza de muerte a la familia Bárcenas por parte de un falso sacerdote, que les presionó para que entregaran las pruebas que tuvieran sobre la contabilidad en negro del PP o la implicación de sus dirigentes en la misma. Enrique Olivares, el responsable de esta operación, irrumpió en el domicilio y secuestró al cantante e hijo de Luis Bárcenas Guillermo 'Willy' Bárcenas, que declaró en el procedimiento el pasado jueves. La Cadena SER recordaba sus palabras en la fase de instrucción sobre unos hechos que la Audiencia Nacional ha decidido no juzgar en el marco de la operación.

Quienes sufrieron el secuestro tienen el convencimiento pleno de que Olivares, que falleció en 2022 en tercer grado penitenciario, fue otro engranaje más de la trama para sustraer y destruir información en poder del extesorero del Partido Popular. Guillermo Bárcenas fue, junto a su madre, amenazado de muerte, secuestrado y encañonado a punta de revólver por el falso sacerdote. Willy Bárcenas, personado en la causa junto a sus padres como acusación particular, relató en sede judicial que Olivares se presentó en la casa con el falso argumento de que pretendía entrevistarse con la familia para abordar la libertad condicional del extesorero, por entonces en prisión provisional. Olivares acudió disfrazado de sacerdote, según Bárcenas, porque sabía que su madre era muy religiosa y podría engañarla más fácilmente por esa vía. Una vez dentro reunió en el salón a todos los que se encontraban en el domicilio (la esposa del extesorero, su hijo y la asistenta), sacó un arma de un maletín, dijo: "Se acabó el teatro" y maniató a los presentes, amenazándoles con matarles si no entregaban las grabaciones y documentos que guardase Luis Bárcenas.

"No actuó por su cuenta"

A juicio del cantante, todo estaba demasiado orquestado como para que Olivares estuviera trabajando por su cuenta. Era conocedor de demasiados detalles íntimos y de la disposición de la casa y la lógica le invita a pensar a que formaba parte del operativo. "Enrique Olivares encañona a mi madre y amenaza con dispararla a la cabeza si no entrega el pendrive. En ese momento, consigo romper las bridas y le propino un cabezazo y varios puñetazos al secuestrador, cayendo ambos al suelo", es el relato del hijo del extesorero. Otro punto de sospecha es que apenas unos minutos después de la pelea, apareció Sergio Ríos, el chófer de la familia, para "salvarles", a pesar de tener el día libre y de que nadie le había informado de lo que estaba ocurriendo. Por aquel entonces, todavía no sabían que el conductor también estaba en la operación, pero el hijo del extesorero recordó ante el juez que la cara que puso cuando llegó "no era de sorpresa", sino de que "la operación había salido mal".

La Policía también apareció a velocidad fulgurante. El convencimiento de la familia Bárcenas sobre la implicación de Olivares casa con la decepción de las acusaciones populares y la Fiscalía Anticorrupción, que lamentan que Manuel García Castellón, el juez encargado del caso, no haya permitido indagar en esta vinculación. Los fiscales también denunciaban demasiadas "casualidades" no investigadas, como que el último abogado de Olivares antes de fallecer era hermano de Javier Ruiz Cubero, detenido e investigado en la causa porque fue compañero de cárcel de Villarejo y vendía sus documentos secretos cuando salía de permiso penitenciario.

Tampoco se investigó quién y por qué depositaba cada mes 250 euros en el peculio de Olivares en la cárcel, cuando pertenecía a una "familia sin recursos" y su madre era insolvente. Esos ingresos, además, se efectuaron anónimamente, en contra de la normativa penitenciaria. En su momento, Enrique Olivares no pudo declarar en fase de instrucción por un deterioro físico y mental sobrevenido. Fue condenado a 22 años de cárcel en 2014 por asaltar la vivienda del extesorero y murió en enero de 2022.

Otras declaraciones interesantes

El juicio ha dejado muchas sorpresas. Una de las declaraciones que más expectación generaba era la de la ex secretaria general del PP y exministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, y no decepcionó: reconoció que se había reunido con el comisario policial José Manuel Villarejo "unas siete u ocho veces" y dijo de él que "se quejaba de ser un hombre que había prestado grandes servicios al Estado y que no se los habían recompensado lo suficiente", en una alusión a la Operación Cataluña, por la que un dispositivo parapolicial puso esfuerzos para mermar el avance del proceso independentista en Cataluña e investigar la fortuna del expresident de la Generalitat Jordi Pujol.

Cospedal mentaba al excomisario Villarejo ante a la pregunta que le hizo el abogado del mismo, Antonio García Cabrera. El letrado le preguntaba a la exministra si recordaba si habían hablado sobre "alguna cuestión económica" en sus reuniones y si "se quejaba de haber puesto a disposición del Estado un patrimonio empresarial suyo, un dinero suyo en una operación de interés para la unidad de la nación española". "Él, en ese sentido, se sentía perjudicado porque consideraba que había prestado grandes servicios al Estado para muchas cosas importantes", argumentaba Cospedal. Al preguntarle el letrado si le había comentado que "incluso había puesto su patrimonio para la unidad nacional", "Pues posiblemente me lo dijera, letrado, posiblemente". Antes de eso, la exsecretaria general del PP negó que Villarejo recibiera ninguna retribución económica.

"No me consta. No lo recuerdo. Rotundamente falso". Esas fueron las palabras del expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy. La declaración del gallego fue llamativa porque contrastó significativamente con la del propio Bárcenas y con el archivo de documentos existente con anterioridad. A su vez, contó con sendas contradicciones. "No era de mi confianza". Con estas palabras se refirió Rajoy a Bárcenas, negando que hubieran mantenido una amistad o una relación más allá del plano profesional, entrando en contradicción con los conocidos mensajes que trascendieron en el marco de la Gürtel: en los conocidos como 'Papeles de Bárcenas’, el exjefe del Gobierno español le decía al extesorero: “Luis, sé fuerte”. 

Por aquel entonces, Rajoy aseguraba desconocer la existencia de "una operación policial" durante su liderazgo en el Gobierno y en Génova, además de negar haber destruido un sobre con documentación sobre contabilidad B del partido en presencia del propio Bárcenas. Ello también choca frontalmente con la declaración que prestó a inicios de esta semana el propio Bárcenas ante el tribunal de la Audiencia Nacional. Villarejo, por su parte, apuntaba a la exvicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría: "Que explique lo que hacía en el CNI".

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio