El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, ha presentado en su reelección como máximo ejecutivo por un nuevo periodo de cuatro años, hasta 2023, el aval de una compañía "más grande, más internacional, más diversificada, más sólida y más rentable".

En su discurso ante la junta general ordinaria de accionistas en Bilbao, Galán, nombrado en 2001 vicepresidente ejecutivo y consejero delegado de Iberdrola y que ocupa desde 2006 el cargo de presidente y consejero delegado del grupo, aseguró que la compañía, embarcada ya en su nuevo plan estratégico 2018-2022, "cuenta con muchas más oportunidades de desarrollo a futuro".

"Todo ello ha sido gracias a una estrategia de crecimiento sostenible que pusimos en marcha hace ya 20 años y cuya validez está siendo unánimemente reconocida", añadió.

Así, Galán presentó ante los accionistas los resultados de un ejercicio 2018 "histórico para Iberdrola", en el que "por primera vez en la historia centenaria" de la compañía se superaron los 3.000 millones de euros de beneficio. "Medio billón -con b- de las antiguas pesetas", enfatizó.

El mayor dividendo de la energética

Por ello, señaló que se propone un incremento del 7,7% en la remuneración total por 2018 al accionista, para alcanzar, con 0,351 euros por acción, "el mayor dividendo pagado hasta la fecha".

El directivo no dudó en lucir la razón de los números desde que 'pilota' la compañía. "Hemos superado los 50.000 millones de euros de capitalización bursátil, cuatro veces más que el valor de la compañía en 2001. Iberdrola duplica el valor de sus tres principales competidores en España y se ha consolidado entre las cinco mayores eléctricas del mundo, cuando en el año 2001 estábamos en el puesto número 20. Y somos la tercera empresa con mayor capitalización bursátil del Ibex 35, solo por detrás de Inditex y Banco Santander", dijo.

Un 1% del PIB de España

Por otra parte, destacó la contribución del grupo, con presencia destacada, además de en España, en países como Brasil, Estados Unidos, Reino Unido o México, al crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) mundial, generando anualmente más de 32.300 millones de euros. De esta cifra, subrayó que en España el impacto de la actividad de la energética se eleva hasta cerca de 11.000 millones de euros, "lo que supone un 1% del PIB".

Además, señaló que la contribución fiscal de la compañía alcanza los 7.939 millones de euros a nivel global, con 3.642 millones en España, mientras que las compras en todo el grupo ascendieron a unos 8.000 millones de euros, con cerca de 1.700 millones a proveedores españoles.

Un plan para continuar con el crecimiento

De cara a este 2019, Galán vaticinó que el grupo continuará con su línea de crecimiento, "gracias a la aceleración de las inversiones en activos regulados de redes y a la puesta en marcha de 6.000 MW de nueva capacidad".

Así, reafirmó el objetivo de un crecimiento 'mid single-digit', "que en castellano se podría traducir como entre el 5% y el 10%", tanto a nivel de Ebitda como de beneficio.

En lo que se refiere al plan de la compañía 2018-2022, Galán puso sobre la mesa el incremento en el esfuerzo inversor de Iberdrola hasta los 34.000 millones de euros en el periodo, que supondrá pasar de los 5.300 millones invertidos en 2018 a un promedio de más de 7.000 millones anuales en los próximos cuatro años, con el fin de alcanzar al final del periodo un beneficio bruto de explotación superior a los 12.000 millones de euros, un 30% más que el año pasado.