“Racismo puro”. Con esas palabras, el ministro y líder del PSOE madrileño, Óscar López, ha señalado este viernes a la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, por su negativa a acoger menores africanos dentro del plan de redistribución del Gobierno. López ha denunciado la contradicción de presumir de la acogida de menores ucranianos en Pozuelo mientras se plantea cerrar centros cuando los migrantes son africanos.
Desde el intercambiador de Cuatro Vientos, el ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública no ha escatimado en críticas hacia la presidenta madrileña. “Yo acuso a la presidenta de la Comunidad de Madrid de racismo. De racismo puro. No se puede presumir de tener un centro, como hay en Pozuelo, donde hemos acogido a cientos de menores migrantes de Ucrania y a continuación plantear su cierre cuando los migrantes son africanos”, ha señalado.
Para López, la posición del Gobierno regional refleja una clara “doble vara de medir” que daña la imagen de Madrid y cuestiona los valores de solidaridad. “No puede ser que sea un orgullo acoger, y es un orgullo, a menores de Ucrania y sea un problema acoger a menores africanos. No tiene otro nombre. Se llama racismo”, ha remarcado ante los medios de comunicación.
Las declaraciones de López llegaron después de que la presidenta madrileña cargara contra el Ejecutivo de Pedro Sánchez por lo que definió como una “imposición” en el reparto de menores migrantes. Según Ayuso, el plan aprobado por el Consejo de Ministros constituye una “amenaza” contra las comunidades autónomas, pues obliga a asumir plazas sin un procedimiento consensuado ni recursos suficientes.
En sus redes sociales, Ayuso elevó el tono y vinculó el asunto con su enfrentamiento político con Moncloa. “Todo esto lo hace el mismo Gobierno que expulsa a la Guardia Civil de regiones enteras, permite que los independentistas incumplan las sentencias, indulta a golpistas y malversadores, acerca a etarras y permite que los homenajeen, pone en la calle a violadores y no tiene política migratoria”, escribió.
La presidenta madrileña ha anunciado que la Comunidad de Madrid recurrirá el real decreto ante el Tribunal Supremo, alegando invasión de competencias y falta de financiación adecuada para atender a los menores trasladados.
El acuerdo del Gobierno central
Frente a las críticas del PP, el Gobierno defiende el decreto como un mecanismo necesario para aliviar la presión migratoria en territorios como Canarias, Ceuta y Melilla, donde la llegada de pateras ha disparado la saturación de los centros de primera acogida.
El texto aprobado fija una capacidad ordinaria de acogida en todas las comunidades autónomas, calculada en función de la población. El ratio establecido es de 32,6 menores por cada 100.000 habitantes. Cuando una región triplica esa capacidad, se activa la declaración de situación de contingencia migratoria extraordinaria, lo que permite al Estado ordenar el traslado de menores a otras comunidades con menor presión.
Según el Ministerio de Infancia y Juventud, este mecanismo permitirá redistribuir entre 3.000 y 3.900 menores migrantes no acompañados desde las regiones más saturadas hacia el resto del país. Para facilitar la operación, el decreto contempla un fondo extraordinario de 100 millones de euros destinado a cubrir los gastos de traslado y los primeros meses de atención de los menores en los territorios receptores.
Madrid contra el decreto
El Ejecutivo madrileño, sin embargo, rechaza frontalmente esta fórmula. Argumenta que se trata de una medida “aprobada sin consenso” y que coloca a las comunidades en una situación de vulnerabilidad económica. “No se nos puede exigir que financiemos con recursos propios lo que debería ser competencia del Estado”, sostienen fuentes de la Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales.
Ayuso, además, ha advertido que la Comunidad de Madrid “no permitirá que se cierre un centro para abrirlo a la fuerza con otro destino impuesto por Moncloa”. Una declaración que ha encendido aún más la polémica, al ser interpretada por el PSOE como un rechazo explícito a la llegada de menores africanos.