La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha vuelto a viajar esta semana a Estados Unidos, concretamente a Nueva York, en una visita institucional que supone su sexto aterrizaje en este país desde que es presidenta autonómica y el tercero en menos de un año. ¿El objetivo? El mismo de siempre: coger ideas para continuar convirtiendo la región en una Miami en miniatura y atraer inversores para conseguirlo, desatendiendo los problemas de los madrileños de a pie y continuando en su empeño de convertir la capital en un parque temático para el turista.

En su viaje, la dirigente madrileña mantendrá reuniones con representantes de empresas estadounidenses, en una gira de tres días de duración que se produce en plena crisis diplomática entre el Gobierno central de España y Washington por el conflicto en Irán. "La coincidencia de esta visita con la ofensiva militar de Estados Unidos en Irán es casualidad y la presidenta no ha querido cancelarlo", han asegurado fuentes del Gobierno madrileño, que aseguran que este viaje llevaba "meses" preparado. Durante su estancia en suelo neoyorquino, la presidenta de la Comunidad de Madrid mantendrá encuentros con más de un centenar de compañías, fondos de inversión y startups norteamericanas junto a la Cámara de Comercio España-EEUU.

En concreto, Ayuso se reunirá con el CEO mundial de la plataforma de pagos PayPal y la dirección de Apollo Global Management, el nuevo socio mayoritario del club Atlético de Madrid con ASC, acudirá al XXV Festival de Flamenco de Nueva York con un espectáculo en el City Center a cargo de la bailaora Sara Baras y asistirá a la Gala anual del periódico The Algemeiner. Fuentes madrileñas destacan la importancia de este viaje, en tanto que Estados Unidos es el mayor inversor extranjero de la Comunidad de Madrid, con más de 28.300 millones de euros desde 2019 que suponen el 22,3% del total extranjero en la región, mayoritariamente en el sector de las telecomunicaciones.

El último viaje de Díaz Ayuso al país que regenta Donald Trump fue en octubre de 2025. La dirigente madrileña se desplazó entonces hasta Texas y estuvo en el Gran Premio de Fórmula 1 de Austin, en un viaje en el que se reunió con empresas como Amazon o Cisco y cerró un importante acuerdo con la tecnológica Cloudera para crear el laboratorio de datos e IA más avanzado de Europa para el sector público. También participó en un encuentro con inversores estadounidenses organizado por Invest in Madrid en el que sacó pecho del crecimiento económico de Madrid. El anterior viaje fue en junio de 2025, cuando Ayuso estuvo una semana en Miami y Nueva York acompañada de rectores de las principales universidades públicas madrileñas, en busca de nuevas inversiones y estudiantes latinos para la región.

El parque temático del turista

La presidenta de la Comunidad de Madrid ha reconocido, públicamente y en muchas ocasiones, su admiración por Miami y lo mucho que se fija en la ciudad para traer ideas hasta la región que gobierna. No obstante, esta obsesión por convertir la región, y especialmente la ciudad de Madrid, en un parque temático para los turistas adinerados, tiene un efecto directo en cómo se gobierna para los residentes y en cómo se deteriora la calidad de vida de los mismos. Un ejemplo que siempre está presente en estos análisis es el del mercado del alquiler, al alza y con escaladas de precios sin precedentes.

El mercado del alquiler cerró 2025 con una nueva escalada de precios que situaba de nuevo a la Comunidad de Madrid en el centro del problema habitacional. Según los últimos datos del portal Idealista, el precio del alquiler se incrementó un 8,5% interanual durante los últimos doce meses, hasta alcanzar una media nacional de 14,7 euros de encarecimiento por metro cuadrado. Una cifra que refleja una tensión sostenida en el acceso a la vivienda y que tiene en Madrid uno de sus principales epicentros. Durante el último trimestre de 2025, el encarecimiento fue del 1,7%, consolidando una tendencia alcista que se mantiene prácticamente sin interrupciones.

Madrid capital figura entre las ciudades donde más se ha encarecido el alquiler en el último año, con un aumento del 9,7%. Solo Alicante (8,3%) y Sevilla (7%) se acercan a un ritmo similar entre las grandes urbes, seguidas por Valencia y Palma (ambas con un 6,4%), Málaga (4,7%), Bilbao (3,1%) y Barcelona (1,9%). Esta última se mantiene como la capital más cara para alquilar, con 23,8 euros por metro cuadrado, por delante de Madrid, que alcanza los 22,7 euros, y Palma, con 18,3 euros.

El incremento del precio de la vivienda se produce por diferentes frentes, pero los más importantes de todos ellos son la especulación inmobiliaria, la proliferación de las viviendas turísticas y la falta de regulación por parte de las administraciones. Los discursos críticos con la inmigración que se enarbolan desde los atriles de la Asamblea de Madrid van dirigidos hacia los inmigrantes de clase baja, ya que a los pudientes inversores que compran vivienda por miles y la alquilan a los madrileños a precio de oro se les pone una alfombra roja para sus negocios y la regulación del mercado ni está ni se le espera en las administraciones de carácter neoliberal. Este fenómeno termina convirtiendo en hostil la ciudad para sus propios ciudadanos. 

Gentrificación y abandono

A su vez, Madrid es una de las ciudades más atractivas para el turismo en todo el mundo, por lo que la capital contiene cada vez más pisos turísticos, especialmente en la zona centro. Esta clase de alquileres temporales reduce la oferta y aumenta los precios de los hogares, de forma que se vuelven inaccesibles para las familias que llevan años haciendo su vida aquí.

El aumento generalizado de los precios provoca la expulsión de los ciudadanos de la propia ciudad, cuya dirección se acaba enfocando en el ocio, en los macroeventos y en hacer sentir como en casa al turista, olvidándose de proporcionarle cierto grado de bienestar general a los residentes. Por ello, cuando se plantea la afirmación categórica de que Madrid crece económicamente, la contestación correcta sigue siendo ¿Para quién?, porque lo hace para los inversores y para las empresas que engordan sus beneficios de manera millonaria, pero no para la población de a pie, que se ve desplazada.

De hecho, los precios de la vivienda ya han superado a los de la burbuja inmobiliaria. Ante las dificultades de hacer frente a estos pagos, los madrileños buscan nuevas opciones en los barrios periféricos o, incluso, en provincias limítrofes a la Comunidad de Madrid. Así lo explica Margarita Barañano, exvicerrectorada y profesora de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, en recientes estudios sociológicos. Barañano explica que los problemas de acceso a la vivienda, la gentrificación y la turistificación "están impactando notablemente en estos desplazamientos forzosos".

No todas las personas se ven forzadas a moverse a otras zonas: tal y como argumenta la experta, en la capital conviven propietarios históricos, potentados, parejas asalariadas sin descendencia, grandes ejecutivos de empresas o extranjeros con poder adquisitivo alto, pero también personas dispuestas a vivir en "zulos" ante la falta de alternativas mejores. De hecho, cerca de un 10% de la oferta inmobiliaria son "zulos" que incumplen las propias normativas del Ayuntamiento de Madrid, según datos de Idealista. Todo ello, mientras aumentan los pisos turísticos en la ciudad y las administraciones centran sus esfuerzos en cuidar a los turistas adinerados e inversores, en lugar de atender a los problemas de los residentes para los que gobiernan. Es una cuestión de prioridades la que termina por deteriorar la calidad de vida de la gente.

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