El mercado del alquiler en España cerró 2025 con una nueva escalada de precios que vuelve a situar a la Comunidad de Madrid en el centro del problema habitacional. Según los últimos datos del portal Idealista, el precio del alquiler se incrementó un 8,5% interanual durante los últimos doce meses, hasta alcanzar una media nacional de 14,7 euros por metro cuadrado. Una cifra que refleja una tensión sostenida en el acceso a la vivienda y que tiene en Madrid uno de sus principales epicentros.

Durante el último trimestre del año, el encarecimiento fue del 1,7%, consolidando una tendencia alcista que se mantiene prácticamente sin interrupciones. De las 50 capitales de provincia analizadas, 25 marcaron máximos históricos en el precio del alquiler. Todas ellas registraron subidas respecto a diciembre de 2024, con la única excepción de San Sebastián, donde se produjo un ligero descenso del 0,5%. El mayor incremento interanual se dio en Ceuta, con una subida del 17,9%.

Madrid capital figura entre las ciudades donde más se ha encarecido el alquiler en el último año, con un aumento del 9,7%. Solo Alicante (8,3%) y Sevilla (7%) se acercan a un ritmo similar entre las grandes urbes, seguidas por Valencia y Palma (ambas con un 6,4%), Málaga (4,7%), Bilbao (3,1%) y Barcelona (1,9%). Esta última se mantiene como la capital más cara para alquilar, con 23,8 euros por metro cuadrado, por delante de Madrid, que alcanza los 22,7 euros, y Palma, con 18,3 euros.

En el extremo opuesto se sitúan ciudades como Zamora, donde el precio medio es de 7,6 euros por metro cuadrado, y Ciudad Real, Badajoz y Lugo, con 7,9 euros. Una brecha territorial que evidencia un mercado profundamente desequilibrado y cada vez más inaccesible en las grandes áreas metropolitanas.

Madrid, a la cabeza

El análisis por comunidades autónomas confirma el liderazgo de Madrid en los precios más elevados del alquiler. Todas las regiones experimentaron subidas interanuales, aunque con intensidades muy distintas. Castilla-La Mancha encabezó los incrementos porcentuales, con un 11,7%, seguida de La Rioja (10,6%) y la propia Comunidad de Madrid (10,4%). Andalucía y Aragón registraron subidas del 9,9%, la Comunitat Valenciana del 9,7% y Castilla y León del 9,5%. Cataluña, en cambio, fue la comunidad donde menos aumentaron los precios, con un 3%.

En términos absolutos, Madrid se consolida como la comunidad con los alquileres más caros de España, con una media de 20,8 euros por metro cuadrado. Le siguen Baleares (19,1 euros), Cataluña (18,6 euros) y Canarias (15,3 euros). En la parte baja de la tabla aparecen Extremadura (7,3 euros), Castilla-La Mancha (8,2 euros) y la Región de Murcia (9 euros).

Este escenario refuerza las críticas a la política de vivienda del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso, marcada por la liberalización del mercado, los incentivos fiscales a grandes propietarios y la resistencia a aplicar mecanismos de contención de precios. Un modelo que distintos analistas y colectivos sociales describen como una “miamización” de Madrid: una transformación urbana orientada a atraer capital, rentas altas y fondos de inversión, a costa de expulsar a buena parte de la población trabajadora del mercado residencial.

Menos oferta y más exclusión

Desde Idealista, el diagnóstico apunta a la falta de oferta como principal factor del encarecimiento. Según el portal inmobiliario, la escasez de viviendas disponibles provoca que los propietarios reciban un elevado número de solicitudes y opten por perfiles que consideran más “seguros”, lo que deja fuera de juego a muchas familias. Este proceso, descrito como una “elitización del alquiler”, afecta de manera especial a jóvenes, hogares con rentas medias y bajas y trabajadores con contratos precarios.

El portavoz de Idealista, Francisco Iñareta, también señala el impacto de las políticas de control de precios en determinadas zonas, cuyo coste - según su análisis - recae sobre quienes buscan vivienda y no logran acceder al mercado. A su juicio, se genera así una competencia desigual entre inquilinos: aquellos que consiguen beneficiarse de las medidas regulatorias frente a quienes quedan excluidos por la falta de oferta.

Mientras tanto, en comunidades como Madrid, donde el Ejecutivo autonómico ha optado por desmarcarse de las herramientas de intervención previstas en la ley estatal de vivienda, los precios continúan al alza y consolidan a la región como el territorio con el alquiler más caro del país. Un liderazgo que, lejos de ser coyuntural, se afianza trimestre tras trimestre.

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