El periodista Fonsi Loaiza publicaba en las últimas horas un vídeo en el que hacía un repaso a la vida que, actualmente, lleva el empresario Víctor de Aldama. Lo hacía con motivo de la confesión de los delitos de organización criminal, cohecho e información privilegiada, que habría cometido como parte de las tramas vinculadas a Koldo y la de los hidrocarburos. En esta publicación, Loaiza recordaba que estos casos de corrupción han derivado en fraudes de más de 200 millones de euros, por lo que se mostraba crítico con que, ante estos hechos, Aldama esté disfrutando de cacerías de ciervos en el campo, se pasee por los platós de televisión o que estuviera presente en la presentación del nuevo proyecto de Espinosa de los Monteros.

Además de ello, explicaba que ha reabierto un restaurante cuya licencia fue concedida por Ana Botella durante su mandato. De esta manera, el periodista se mostraba descontento con que Aldama continúe en libertad y "disfrutando de privilegios", llegando a asegurar que "representa a esos empresarios nauseabundos unidos a los partidos políticos y un aparato del régimen corruptos que colaboran en toda la estafa y el pillaje de Estado". 

Aunque Loaiza no especifica en el vídeo si el restaurante reabierto se trata o no de 'Welow', sí trae esta noticia el recuero de la polémica surgida en torno a un contrato de explotación por 40 años de dos emplazamientos en el entorno de las Cuatro Torres que se concedió a Víctor de Aldama y del que el empresario obtuvo gran beneficio posteriomente tras realquilarlo sin atender mucho a la ley.

Los restaurantes de Business City SL en las Cuatro Torres: Ana Botella colocó la primera piedra

Un restaurante y una cafetería, estas fueron las licencias, con un contrato de explotación público de dos espacios, que el Ayuntamiento de Madrid de Ana Botella concedió a Business City SL, empresa vinculada a Victor de Aldama. Así, se otorgaba a Business City SL la gestión de ambos establecimientos durante cuatro décadas, período en el cual se deberían de abonar anualmente 91.000 euros por el uso de las instalaciones. 

Tanto el restaurante, al que se otorgó el nombre de 'Welow', como la cafetería llamada 'Befour', se encontraban en el singular entorno de las Cuatro Torres, uno de los lugares más reconocidos de Madrid, como es su distrito financiero. En el acto de inauguración del proyecto de ambos establecimientos hosteleros estuvieron presentes tanto la alcaldesa de la ciudad en aquel entonces, Ana Botella, que desfiló junto a Víctor de Aldama por una alfombra roja, como el concejal del distrito de Fuencarral-El Pardo, José Antonio González de la Rosa, quien estuvo vinculado, según se conoció a través de la prensa, a otra empresa en la que también participaba Aldama.

Esta historia arranca en 2013, cuando el Ayuntamiento de Madrid, entonces, como se hacía mención, bajo mandato de Ana Botella, adjudicó de forma directa y sin concurso público, argumentando que la convocatoria anterior quedó desierta. Durante años, la concesión pasó desapercibida para la opinión pública. Sin embargo, la situación cambió cuando se descubrió que en 2021 Aldama había subarrendado sin autorización municipal ambos locales a la mercantil Tría Restaurante Cuatro Torres SL, lucrándose ampliamente con ello. El canon que Aldama debía pagar al Ayuntamiento se situaba en los 91.000 € anuales, pero el arrendatario externo debía abonarle hasta 240.000 € al año el primer trienio y 300.000 € en años posteriores, lo que triplicaba el canon público estipulado y generaba una clara disparidad económica entre lo que recibía la administración y lo que ingresaba Aldama como intermediario.

La controversia no se limitó a este evidente beneficio económico: las cláusulas que regían la concesión prohibían expresamente el subarriendo sin permiso previo del consistorio, algo que no fue solicitado ni tampoco concedido. El Ayuntamiento no activó mecanismos de control ni de revocación durante casi cuatro años, hasta que distintas inspecciones y un acta policial detectaron la situación en 2024, lo que desencadenó un procedimiento de revocación de la concesión.

El caso suscitó también un debate político intenso. Más Madrid y otros grupos denunciaron lo que calificaron de “trato de favor” hacia Aldama, señalando que este “se paseaba como Pedro por su casa” en el Ayuntamiento y que las irregularidades podían haber sido invisibilizadas o toleradas durante años.

En respuesta, el Ayuntamiento defendió que no había recibido información formal sobre el subarriendo hasta que las inspecciones detectaron la actividad irregular, aunque reconoció que las comunicaciones con el adjudicatario se mantenían únicamente con Businesscity SL, y no con la empresa que gestionaba finalmente la actividad.

Ana Botella y el sector hostelero: foco de polémicas

Durante el mandato de la mujer de José María Aznar como alcaldesa de Madrid entre el 2011y el 2015, la política municipal relacionada con bares, restaurantes y terrazas presenció distintas controversias que llegaron a generar conflictos entre el Ayuntamiento, los vecinos y parte de la oposición.

Uno de los principales asuntos que despertaron polémicas fue la Ordenanza de Terrazas y Quioscos de Hostelería aprobada en 2013, que flexibilizó notablemente los requisitos para instalar mesas y sillas en la vía pública. La normativa permitió ocupar hasta el 50 % del ancho de algunas aceras, amplió horarios y redujo restricciones en zonas ya saturadas. Asociaciones vecinales denunciaron que la medida priorizaba los intereses económicos del sector hostelero frente al derecho al descanso, la movilidad peatonal y la accesibilidad, especialmente en barrios céntricos como Chamberí, Centro o Malasaña. También criticaron que las tasas municipales no compensaban la privatización del espacio público.

A esta ordenanza se sumaron acusaciones de permisividad con terrazas y bares ilegales, incluso en Zonas de Protección Acústica Especial (ZPAE), donde el ruido ya superaba los límites permitidos. Colectivos vecinales llegaron a denunciar ante la Fiscalía la falta de inspecciones y sanciones efectivas, señalando que muchos establecimientos funcionaban sin cumplir las condiciones de licencia.

La polémica adquirió un cariz personal cuando salió a la luz el caso del restaurante vinculado al hijo de Ana Botella, Pipa & Co., cuya terraza fue instalada sin contar con la licencia municipal correspondiente. Aunque el local acabó regularizando su situación, el episodio alimentó las críticas por un posible trato de favor y por la escasa ejemplaridad del gobierno municipal en el cumplimiento de la normativa.

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