Este domingo 15 de marzo, los ciudadanos de Castilla y León están llamados a las urnas para votar de nuevo en unas elecciones autonómicas, las terceras de este ciclo tras las de Extremadura (21 de diciembre de 2025) y Aragón (8 de febrero). Han pasado 43 años desde las primeras elecciones que se celebraron en esta comunidad autónoma en 1983, que casi desde sus orígenes ha sido uno de los feudos más inexpugnables del Partido Popular, ganador de todas las elecciones salvo en dos ocasiones (1983 y 2019, triunfos socialistas). No obstante, el panorama actual podría suponer una ruptura con esa tendencia, dada la fragmentación del voto que impera en las encuestas.
Los siguientes gráficos de ElPlural.com resuelven diferentes incógnitas sobre las tendencias históricas de voto en esta región: ¿Cómo se repartieron los escaños tiempo atrás? ¿Cuál ha sido el impacto de los partidos regionalistas? ¿Qué importancia ha tenido la extrema derecha para cambiar el mapa electoral? ¿Cómo se ha repartido el voto por municipios? La respuesta de todas estas cuestiones, a continuación, de forma gráfica.
Así ha votado Castilla y León en sus elecciones autonómicas cada año
Observando los resultados históricos, se aprecia que el PP ha ganado en todas las votaciones salvo en dos: la primera, la de 1983, y la penúltima, en 2019. Hace 43 años, los socialistas conseguían un resultado histórico con 42 electos frente a los 39 del PP, una cifra que no han vuelto a replicar, y en su triunfo de 2019, lo hicieron con 35 parlamentarios frente a los 29 de los 'populares'. Todas las demás votaciones se han saldado con un resultado favorable a los neoliberales, consiguiendo sus mejores resultados en 2011 y en 1995, con 53 y 50 diputados autonómicos respectivamente. Entre medias, en 1999, 2003 y 2007, los 'populares' cosecharon tres elecciones seguidas con 48 parlamentarios, imponiéndose contundentemente al PSOE en todos esos ciclos.
A su vez, desde 2015 se aprecia una nueva tendencia: la ruptura parcial del bipartidismo como consecuencia de la aparición de nuevas formaciones como Podemos, Ciudadanos, Vox o el reciente éxito de formaciones regionalistas como UPL, Soria ¡Ya! o Por Ávila. Algunas de las mencionadas ya están extintas o en mínimos históricos de popularidad y se espera que su presencia en estas votaciones sea nula, pero los partidos regionalistas y la extrema derecha sí tendrán fuerza y podrán ser agentes decisivos a la hora de conformar pactos.
Por municipios
En cuanto al mapa detallado por resultados municipales, disponible desde 2011, se aprecia una clara tendencia: el PP tenía el monopolio de la autonomía en la primera fecha, pero paulatinamente lo ha ido perdiendo con el paso de los años. Si se clica en los siguientes procesos electorales, los de 2015 y 2019, se aprecia cómo el color rojo del PSOE va ganando cada vez más protagonismo, y en las últimas elecciones, las de 2022, aparecen nuevos colores como el verde de Vox, el rosa de UPL y el negro de Soria ¡Ya!, que gana, de hecho, en la mayoría de los términos municipales de la provincia.
Así las cosas, la tendencia es clara: el PP mantenía, otrora, un control férreo de esta comunidad autónoma, y aunque sigue gobernando y siendo el favorito para ganar las elecciones, ese poder se ha ido diluyendo en pro del PSOE y de las formaciones regionalistas, que buscarán dar un nuevo puñetazo en la mesa y asentarse definitivamente. Por todos estos factores, estas elecciones tienen un claro tinte de cambio de ciclo, al menos en el reparto en las urnas. Está por ver si también se refleja este impacto en la Junta.