La tertulia de actualidad de El Hormiguero convertirse en el epicentro de la polémica al abordar uno de los temas más candentes del panorama político y judicial: la reciente investigación de la Audiencia Nacional sobre el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. La tertulia terminó derivando rápidamente hacia una dura y descarnada crítica ideológica.
Lejos de centrar el debate exclusivamente en los pormenores jurídicos del complejo sumario o en mantener la cautela propia de una fase de instrucción, la periodista Rosa Belmonte aprovechó su espacio en el horario de máxima audiencia para lanzar un alegato frontal contra toda la trayectoria del exlíder socialista. Con su intervención, la colaboradora cruzó de manera evidente la fina línea que separa la información de tribunales de la censura política, convirtiendo el plató de Antena 3 en una especie de tribunal paralelo donde parecieron juzgarse más las ideas y las leyes aprobadas en el Parlamento que los presuntos delitos económicos.
Durante su turno de palabra ante Pablo Motos y el resto de los tertulianos, la colaboradora dejó meridianamente claro que su rechazo hacia la figura del expresidente va muchísimo más allá de los registros ordenados por la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal en sus oficinas o de los supuestos cobros de comisiones que ahora mismo están en manos del magistrado José Luis Calama. Sin ningún tipo de reparo ni disimulo, Belmonte sentenció en pleno directo que "el problema con Zapatero es que sus peores acciones no están contempladas en el Código Penal".
Esta contundente afirmación sirvió como resorte para desviar por completo el foco de la noticia puramente judicial y criminalizar de forma abierta decisiones ejecutivas que, en su día, fueron ampliamente debatidas y soberanamente votadas por los ciudadanos. De un plumazo, la tertuliana restó peso a los hechos que realmente se investigan para centrarse en lo que ella considera el verdadero daño infligido por el político a la sociedad española, llegando a acuñar para él el término despectivo de "la zona cero del sanchismo".
En su argumentación para justificar este ataque tan directo, la periodista no dudó en enumerar una lista de agravios que responden única y exclusivamente a una visión conservadora de la historia reciente de nuestro país. Le acusó sin contemplaciones de haber puesto la primera piedra de la crispación política actual y de ser el responsable directo de blanquear tanto el cese de la actividad armada de ETA como la integración institucional de formaciones soberanistas como Bildu.
“Todo esto lo hemos estado leyendo en los periódicos... ”
— 𝗺𝗮𝗿𝗶𝗮_𝗟𝗔𝘁𝗮𝘁𝘂𝘀 💫 (@maria_LAtatus) May 19, 2026
— Rosa Belmonte (@rosabelmonte)
Faltaba el asco máximo sobre la caza judicial a Zapatero: el lodazal de Pablo Motos.
La señora facha repulsiva chapoteando en el fango de la máquina, mostrando su odio enfermizo a… pic.twitter.com/F3toQvDCPv
Además, la colaboradora de Atresmedia cargó con especial dureza contra el impulso de las normativas de memoria democrática, unas leyes destinadas a reparar a las víctimas que Belmonte no dudó en calificar públicamente de puramente sectarias. El nivel de indignación de la analista llegó hasta tal punto que acabó lamentando en voz alta, ante millones de espectadores, que por todas estas políticas concretas el expresidente "no va a ir nunca a los tribunales". Una inusual queja televisiva que evidencia una profunda frustración ideológica y que retrata cómo ciertos espacios de entretenimiento utilizan cualquier brecha o titular judicial para intentar ajustar viejas cuentas con el pasado.
El repaso a su gestión no se quedó únicamente dentro de nuestras fronteras. En su escalada de reproches, Belmonte elevó el tono para cargar con evidente indignación contra las controvertidas alianzas internacionales del exlíder socialista. La tertuliana le afeó duramente que el propio Zapatero no tenga reparos en presumir y enorgullecerse públicamente de la estrecha relación personal que mantiene con la cúpula del chavismo, señalando de forma directa su sintonía con la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, y con su hermano. Para la colaboradora, esta cercanía y diplomacia con el régimen de Nicolás Maduro supone otra mancha imperdonable en su legado político que, según su criterio, agrava aún más esa lista de acciones reprobables que escapan a los tribunales.
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