El Gobierno prepara el terreno para el Consejo de Ministros de este próximo martes, en el que se debatirán las medidas a incluir en un decreto para paliar los efectos que la guerra en Oriente Próximo está teniendo en España. Para ello, el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, se ha puesto en contacto con todos los grupos parlamentarios, a excepción de Vox, para recoger sus opiniones y propuestas. Sin haber concretado todavía cuáles serán, la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, anunció que las medidas que avanzó el presidente, Pedro Sánchez, empezarán a materializarse la próxima semana.

Durante toda la semana, Bolaños ha hecho una batida por todos los partidos para recabar propuestas para abordar la crisis que provoca la guerra en Irán y el impacto económico que ya está causando en, por ejemplo, la cuantiosa subida de los precios del carburante. Según el ministro, el Ejecutivo ya ha escuchado a todos los grupos menos Vox, de quien el titular de Presidencia asegura que no le han cogido el teléfono porque "son abiertamente favorables a la guerra".

No obstante, el Gobierno pretende seguir adelante con su plan integral, contando, además de con las visiones de todos los grupos políticos sondeados, con las propuestas que quieran brindar los agentes sociales, patronal y sindicatos, con los que se reunieron este jueves. "Tenemos experiencia, sabemos responder de manera ágil, contundente, y eso es lo que vamos a hacer en los próximos días", argumentaba Bolaños. Por su parte, la vicepresidenta Yolanda Díaz, se limitó a explicar que las primeras medidas se adoptarán y anunciarán la semana que viene, pero sin especificar las conclusiones que maneja el Ejecutivo. Como primeras impresiones, lo resumió en "defender a las empresas, a todo el tejido productivo, a los autónomos y a las familias, del impacto que está teniendo el coste energético hoy en nuestras vidas".

El PP pide bajar impuestos, pero el Gobierno tiene otros planes

No obstante, aunque las líneas exactas que planea el Gobierno para atajar el impacto económico de la guerra no estén aún claras públicamente, lo que sí han dejado claro varios ministros este miércoles es que rechazan el planteamiento del Partido Popular, que lanzó una batería de propuestas para paliar los efectos económicos de la guerra centradas, como viene siendo costumbre en su línea ideológica y propositiva, en la bajada de impuestos. "La propuesta que hacen siempre el PP y los empresarios es hacer una bajada generalizada de impuestos, y nosotros ya bajamos impuestos en algún producto alimenticio y lo que único que pasó fue que se ensancharon los beneficios de las grandes multinacionales de la distribución", ha señalado Díaz, recordando otras ocasiones en las que se aplicaron este tipo de medidas y no surtieron efectos positivos.

En este sentido, la portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, ponía dudas sobre la efectividad y realismo de la ronda de contactos del Gobierno. "Pues a nosotros no nos ha llamado nadie y veremos a ver en qué consiste", señalaba, mientras repetía otro de los mantras más manidos de los 'populares': que todo era una estrategia de Sánchez para "tapar todos los escándalos que tiene".

"La mitad de lo que pagas en combustible son impuestos. Es decir, mientras el Gobierno se sigue pensando si ayudar o no a paliar los efectos de la guerra, Sánchez recauda. El tiempo corre a favor de Hacienda. Las ayudas no pueden esperar", escribía el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, en su cuenta de X, dando a entender que una de sus proposiciones sobre el tema iba a ser reducir la presión fiscal sobre el carburante.


Castilla y León apremia

La guerra desatada en Oriente Próximo tras los ataques de Israel y Estados Unidos en Irán ha puesto en jaque la orden internacional y las relaciones comerciales mundiales. Bajo este mapa, el Ejecutivo de Pedro Sánchez busca ganar tiempo para sopesar posibles medidas contra las consecuencias económicas de la guerra en Irán, pero el contexto doméstico marca el ritmo de las negociaciones. Cabe recordar la cercanía de las elecciones castellanoleonesas en el horizonte, fechadas para este mismo fin de semana.

Con un contexto electoral tan igualado y tan próximo como el de esta región, ambas formaciones, PSOE y PP, quieren evitar la complicidad pública hasta que se pasen los comicios, lo que afecta directamente a negociaciones y conversaciones como la del propio decreto para paliar el impacto de la Guerra en Irán. "La relación es meramente institucional", resumen en el Ejecutivo, donde puntualizan que "cuando haya que tomar decisiones o el contexto lo requiera" se hará y trasladará por los cauces habituales.

Desde Génova, por su parte, denuncian que suelen conocer cualquier decisión a través de los medios, algo que señalan también ha ocurrido en esta ocasión con los contactos, y también reprochan al Gobierno su falta de institucionalidad, adelantando que no participarán en ninguna iniciativa que consideren propagandística. Sostienen que, si al Ejecutivo realmente le preocupara la guerra, habría contactado con Feijóo desde el principio para proponerle una reunión con el fin de consensuar una postura común, y no se abordaría por las vías actuales.

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