Ejercicio de hipocresía por parte del Ayuntamiento de Madrid, liderado por José Luis Martínez-Almeida, en materia de vivienda. Uno más, esta vez con la Casa de Alba como telón de fondo, y es que mientras la familia nobiliaria se prepara para desahuciar a los vecinos del barrio, el Consistorio madrileño cierra un reducción en las tarifas para la visita al Palacio de Liria.
La delegada de Cultura, Marta Rivera de la Cruz, y el director de la Fundación Casa de Alba, Álvaro Romero Sánchez-Arjona, anunciaban el pasado jueves un acuerdo para que las visitas a la residencia de los Alba costaran menos de lo que lo venían haciendo. Concretamente, el precio de la entrada al recinto y las exposiciones será de 15 y 17 euros entre semana y fin de semana respectivamente; y la general de 20 y 22. Antes, el coste era cinc euros superior. Asimismo, para su visita bastará con presentar DNI u otro documento que certifique que estás empadronado en Madrid.
A escasos metros del inmueble y de la céntrica Plaza de España, decenas de familias de seis bloques, algunas de ellas arrendatarias de renta antigua, se enfrentan a intentos de expulsión por parte del duque de Alba, Carlos Fitz-James Stuart. Hay que remontarse a diciembre, cuando la empresa intermediaria Bala Investment empezó a remitir cartas a los inquilinos en las que aseguraba hablar en nombre de la propiedad y anunciaba el desalojo de las viviendas justificando necesidades de rehabilitación.
Relación “extraordinaria” entre las partes
La delegada de Cultura, Turismo y Deporte no valoraba esta situación y aseguraba que el Palacio de Liria “es uno de los grandes tesoros culturales de Madrid”. “Este acuerdo permite que los madrileños sientan aún más cercano un espacio que forma parte de la historia y la identidad de la ciudad”.
Rivera calificaba de “simbólico” el gesto y aseveraba que el acuerdo “subraya la relación extraordinaria entre este espacio y la ciudad de Madrid”, mientras se limitaba valorar “acuerdos que tienen que ver con Cultura, sin entrar en otra apreciaciones”. Así, insistía en que el proceso de expulsión de las familias “no tiene nada que ver con que los madrileños puedan entrar en el Palacio de Liria en mejores condiciones de las que lo hacían”.
Contratos firmados antes de la década de los 80
En los seis bloques viven actualmente diez familias de renta antigua, con contratos firmados antes de la década de los 80, mientras que el resto de los inquilinos se cuentan por decenas. Atendiendo a datos del Registro de la Propiedad, el conjunto de los edificios suma 88 viviendas y cerca de 11.000 metros cuadrados de suelo residencial,
La mayoría de los arrendatarios se encuentran en los tres números a los que se accede desde la calle Manuel y contemplan un patio interior en forma de corrala. Si bien, hay una parte del espacio que ocupa otros negocios como una academia de idiomas, complementado por un dúplex que culmina una de las esquinas en la que presumiblemente reside Fernando Fitz-James Stuart y Solís, heredero de los bienes y que estaría al frente de la operación inmobiliaria, según reflejan fuentes y proyecta elDiario.es.
La notificación que recibieron los vecinos en forma de correo ordinario lleva el membrete de la gestora, que está presidida por Enrique Dancausa Treviño, y está firmada por Javier Zarrabeitia. Anuncia que “por razones técnicas y de rehabilitación del edificio”, no se renovarán los contratos de alquiler cuando estos expiren, a la vez que se invita a los vecinos a abandonar las viviendas de forma “ordenada” en los próximos meses.
No es el primero proyecto que la Casa de Alba lleva a cabo en es que en 2024 iniciaba un proceso de reforma de otro edificio histórico, también de su propiedad, junto al Palacio de Liria, para reconvertirlo en pisos turísticos que serán gestionados por el hijo de José María Aznar, José María Aznar Botella. Para esa operación también se necesitó el beneplácito de Cibeles, ya que hubo que aprobar un planteamiento urbanístico especial y específico a dicho edificio por parte del Ayuntamiento que pasó por pleno.