La reelegida María Guardiola ha ofrecido a Vox las consejerías de Presidencia, Agricultura e Industria en Extremadura para formar gobierno. La idea es que el acuerdo se selle antes de Semana Santa.

La presidenta en funciones ha tomado la decisión tras dos sesiones de investidura fallidas y después de que el partido de extrema derecha haya expresado públicamente y por medio de su portavoz, Santiago Abascal, su intención de formar gobiernos en esta comunidad autónoma, Aragón y Castilla y León.

El líder de la formación ultraderechista, gran vencedora de la noche electoral, sobre todo extremeña y aragonesa -aunque el partido más votado fuera el PP- advertía a los ‘populares’ a inicios de esta semana, jornada post electoral: “Feijóo se ha hartado de decir que Vox no quiere entrar en los gobiernos, no quiere asumir el desgaste, que no tiene valor y que sale corriendo. Tengo que decirle que sí, que Vox tiene que gobernar en las tres regiones”.

El responsable de los verdes insistió asimismo en la necesidad de hablar de “medidas concretas, plazos de cumplimientos y garantías” y, ya después, abordar los “sillones”. Vox señala que “no se ha movido un ápice de la negociación”.  

“Con ellos dentro, con ellos como quieran. Hay que ponerse a trabajar ya y llegar a un acuerdo que sea bueno y beneficioso para los extremeños”, emitía en las últimas horas la persona reelegida.  “La gente lo está esperando ya con bastante necesidad y urgencia”, apremiaba.

Después de meses de altibajos

Han sido meses de altibajos, hasta el punto de que la candidata de Génova ha sufrido varios desprecios por parte de la extrema derecha y su partido tuviera que intervenir para agilizar las negociaciones. Con todo, tiene hasta el próximo mes de mayo para ser investida, si bien, no ha sido hasta los recientes comicios celebrados en Castilla y León, cuando su plausible nuevo socio de gobierno le ha reclamado entrar en los ejecutivos.

El secretario general del PP en Extremadura y actual consejero en funciones, Abel Bautista, reaccionó a las primeras informaciones, emitidas por La Sexta, indicando que éstas eran “rotundamente falsas”. Además, decía desconocer el “interés que motiva este tipo de afirmaciones, pero no es momento de especulaciones que nada aportan, y más cuando están fuera de toda realidad”.

Lo cierto es que es precisamente la discreción uno de los muchos requisitos que han impuesto los de Abascal a los conservadores para poder llegar a buen puerto. Lo ha dejado muy claro en los últimos días, por ejemplo, cuando el pasado viernes el líder regional de Vox, Óscar Fernández Calle, indicaba que, si “las negociaciones se hacen con discreción, los acuerdos llegan”.

Eso fue tras dar a conocer el decreto ley negociado con el PP para flexibilizar la acción de un Ejecutivo en funciones, y este miércoles, el portavoz de la formación extremeña, José Sánchz Juliá, subrayaba en que el proceso requiere “discreción y responsabilidad, evitando especulaciones sobre tiempos o condiciones concretas”, además de reiterar que cualquier paso oficial que se dé se comunicará por la vía oficial.

La ultraderecha se saldría con la suya en Extremadura, ya que las competencias que Guardiola quiere ceder son las que Vox había exigido desde un principio y que el PP se había negado a dar hasta este momento.

Extremadura fue el primero de los tres territorios que marcaban un carrusel electoral en el que el PP necesita de los ultras para gobernar. El adelanto de los comicios le salió mal a Feijóo, ya que su formación consiguió solo un escaño más, mientras que Vox, sin un candidato conocido pero con la ola reaccionaria a su favor, sumó seis a los que había obtenido en la anterior llamada a las urnas.

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