El mantra de responsabilizar al Gobierno central de los males que padece la sanidad gallega no deja de repetirse. Si no es por el estatuto propio que reclaman los médicos, es por la falta de estos. La autocrítica nunca forma parte del argumentario político y, en el caso de la sanidad pública de Galicia, choca con las decisiones que se toman desde la presidencia autonómica.
En tiempos de Feijóo, a pesar de presumir en todo momento el ahora líder nacional del PP, de que su gestión durante la pandemia fue todo un ejemplo -afirmación puesta en duda desde diferentes sectores- nada más superarse, se adoptaron medidas de cambio de las personas que figuraban al frente de la sanidad. Esto se repitió más adelante, también en tiempos de Alfonso Rueda, que ahora mismo, y en medio de una situación más que complicada de este ámbito, procede a mover media docena de fichas en el tablero más técnico de las consellerías y entre ellas se encuentra la de la gerencia del Servizo Galego de Saúde.
Por ello, es llamativo el movimiento que supone la salida José Ramón Parada, apenas dos años después de su llegada al puesto, y su sustitución por Luis Ángel León, nombramiento al que acompaña Salvador Mariño-Ageitos, que asume la nueva Dirección Xeral de Atención Primaria e Comunitaria, una de las medidas tomadas últimamente para sacar del caos a este nivel asistencial.
Siendo este cambio en sanidad destacado por lo que representa, no es menos el rescate del exconselleiro do Mar Alfonso Villares por parte de Rueda que lo ha nombrado nuevo delegado territorial de la Xunta en Lugo. Esta misma mañana ha tomado posesión de su cargo en presencia de hasta tres conselleiros del actual Ejecutivo autonómico como Diego Calvo, de Presidencia, Xustiza e Deportes; Antonio Gómez Caamaño,de Sanidade; y María José Gómez, titular de Medio Rural.
Cabe recordar que su llegada, tras el cese “a petición propia” de su predecesor, llega con polémica porque Villares había salido del Ejecutivo autonómico tras ser denunciado por una presunta agresión sexual denunciada por la presentadora Paloma Lago, que la justicia ha archivado.
Sobreseimiento provisional
En este sentido, el presidente gallego ha recordado que Villares "dimitió por una acusación que la justicia acabó archivando", y ahora “retoma su carrera política" con este cargo en la capital lucense.
Ha sido fiel Rueda a lo que aseguró cuando se abrió este proceso contra el ex conselleiro. Entonces anunció que quería recuperarlo para la vida política si el caso finalmente era archivado.
Ya en abril, Alfonso Villares afirmó que quería retomar la “normalidad” en su vida privada y profesional.
Ante la posibilidad de que el caso del ex conselleiro pueda reabrirse al tener el carácter de provisional su sobreseimiento, Rueda ha indicado que la decisión del regreso se adopta "sin hacer futuribles".
Precisamente este hecho, la provisionalidad del sobreseimiento, es lo que ha argumentado el Bloque Nacionalista Galego de la medida tomada por el presidente de la Xunta.
Para Noa Presas, portavoz de Feminismo e Igualdade del BNG que rechazó ayer por la tarde este nombramiento, se trata del "colmo del posicionamiento contrario a la víctimas de violencia machista" por parte del Partido Popular.
La parlamentaria nacionalista recordó que los 'populares' estuvieron en silencio “más de 4 meses sobre las acusaciones que pesaban sobre Villares para después dedicarse a defender al denunciado por encima de acreditar el testimonio de las personas que denuncian violencia machista".
El Bloque tiene claro que este nombramiento como nuevo delegado de la Xunta en Lugo es “absolutamente lamentable desde todos los puntos de vista".
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