Estando cada vez más cerca de su vuelta a Cataluña tras el aval del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) a la ley de amnistía y después de nueve años de su huida a Waterloo (Bélgica), el líder de Junts, Carles Puigdemont, se estaría planteando volver a lo grande, haciendo coincidir su retorno con alguna fecha señalada como el 11 de septiembre o el 1 de octubre. Así lo habrían confirmado desde el entorno cercano del expresidente de la Generalitat al diario El País y no lo desmienten en el partido. Al ser preguntados por ElPlural.com sobre los hipotéticos planes de Puigdemont, fuentes posconvergentes señalan que no dirán nada al respecto “de momento”, sin negar que estos puedan ser realidad y acabar cumpliéndose. 

“Para él, seguro que tendría mucha simbología poder hacer regreso señalado en una fecha como el 11 de septiembre, o aún mejor el 1 de octubre”, ha asegurado a El País la fuente cercana a Puigdemont, la cual ha especificado que la manera en la que se llevará a cabo el retorno dependerá del escenario que haya cuando este se produzca. Lo que parece claro es que la voluntad sería no dejar pasar la oportunidad para movilizar a los seguidores del expresidente de la Generalitat y al independentismo en un momento complicado para Junts en el ámbito electoral, según pronostican las encuestas. De ahí, la supuesta elección de la Diada de Cataluña y el aniversario del referéndum ilegal celebrado en 2017 como fechas favoritas para el dirigente posconvergente para efectuar su retorno. 

Sin embargo, la materialización de este deseo de Puigdemont estaría condicionada al calendario judicial. De momento, la fecha marcada es el 22 de septiembre, cuando el Tribunal Constitucional comenzará a resolver los recursos de amparo presentados por Puigdemont y otros seis líderes independentistas -entre ellos, el presidente de ERC, Oriol Junqueras- ante la negativa del Tribunal Supremo de aplicarles la amnistía alegando que en estos casos había habido “enriquecimiento personal” y que, por ende, la norma no debía hacerse efectiva. 

Un regreso a la espera del Poder Judicial español

Está previsto que sea una vez el Constitucional resuelva los recursos de amparos, en caso de que su dictamen sea favorable para Puigdemont y el resto de dirigentes del procés, cuando el Supremo les aplique la amnistía, aunque el abogado del presidente de Junts, Gonzalo Boye, ha apuntado en una entrevista a ElPlural.com publicada el domingo que no está seguro de que esto sea así y que “no existe ninguna norma que diga que tenga que esperar al Constitucional y, por lo tanto, puede puede resolver ahora o más adelante”. Sea cuando sea, el letrado cree que la ley acabará siendo aplicada y confía en que el Alto Tribunal no continuará poniendo trabas. 

Boye no ve al Supremo en la posición de intentar alargar más la aplicación de la amnistía a Puigdemont tras sus últimos autos, mediante los cuales hace efectiva la ley para varios exdirigentes del Parlament y a la exconsellera Meritxell Serret. “Hay autos del 22, 23, 24 y 26 de julio que apuntan en la dirección contraria a eso”, ha remarcado. 

Asimismo, el abogado ha indicado que de momento no habría el planteamiento por parte de Puigdemont de volver antes de que la justicia española se pronuncie, pero sostiene que la fecha de regreso es una decisión que corresponde al expresident de la Generalitat. De ser así, parece complicado que el 11 de septiembre pueda estar ya en Cataluña y el 1 de octubre se convertiría en una fecha simbólica más viable.

Un gran acto para celebrar la que puede ser la mejor baza electoral de Junts

Independientemente de la fecha en la que finalmente se efectúe el regreso de Puigdemont, lo que estaría claro sería que una vez suceda se celebrará “un acto masivo y cargado de simbolismo”, debido a la relevancia del evento. En este sentido, desde el entorno cercano de Puigdemont han subrayado en declaraciones a El País que no significa solo de su retorno o el del líder de Junts, sino del del presidente de la Generalitat y que no se trata de “elegir el momento pensando en cuándo será mejor para arañar un par de diputados”

A pesar de que las fuentes cercanas a Puigdemont aseguren que no se trataría de un acto con fines electorales, lo cierto es que en estos momentos la vuelta del expresidente sería la mejor baza con la que cuenta Junts para salir de la crisis electoral que muestran las encuestas, las cuales pronostican una importante fuga de votos a Aliança Catalana. Según el profesor de comunicación política de la UPF-BSM Toni Aira contaba hace unas semanas a este periódico, uno de los mayores problemas de los posconvergentes es justamente la falta de liderazgo sobre el terreno

Para Aira, los malos resultados para Junts de las encuestas se deberían en gran parte a que estas “preguntan sobre una opción política que está sin candidato a la vista” y sería necesario para los posconvergentes que Puigdemont vuelva y decida ejercer el papel de dirigente y candidato o cederlo a otra persona para que la formación pueda “definirse, dibujarse y proyectarse sin la hipótesis del liderazgo en incógnita”. “Ese liderazgo no solo será electoral, sino que también será estructural y orgánico. No es lo mismo tener un líder político a más de mil kilómetros de distancia que no pueda ejercer sobre el terreno y que la gente y los militantes lo sepan”, explicaba.

Un punto de inflexión

La vuelta de Puigdemont podrá suponer un punto de inflexión tanto para la legislatura española como para la política catalana. Con el líder de Junts ya de vuelta, habiéndose cumplido uno de los pactos de investidura de Pedro Sánchez, cabe la posibilidad de que los posconvergentes retomen relaciones con el Gobierno o de que, con la confianza que les aporte el regreso de su líder y con este al frente de forma presencial, se vuelvan más exigentes. 

De cualquiera forma, la aplicación de la amnistía a Puigdemont significará la legitimación completa de la ley que ha hecho posible el mandato actual, la cual al contar con el aval de la justicia europea, tan solo tiene como obstáculo para su íntegra aplicación al Poder Judicial español . Un obstáculo que, junto a los intentos de bloquear la norma del PP, explica la razón por la que, más de dos años después de su aprobación definitiva por el Congreso de los Diputados y su entrada en vigor, todavía no se ha hecho efectiva.

El retorno de Puigdemont también podrá conllevar una afectación importante para la política catalana, permitiendo al líder de Junts ocupar el papel de principal rival político del presidente de la Generalitat, Salvador Illa, aunque no lo haría sentado en un escaño del Parlament como jefe de la oposición, como dejan claro la mayoría de fuentes con las que ha hablado El País. La otra posibilidad es que la vuelta del que estuviera al frente del Govern entre 2016 y 2017 haga menos ruido del esperado y muestre que la figura de Puigdemont ha perdido parte de la fuerza de movilización con la que un día contó. 

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