El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha asegurado este martes estar "profundamente comprometido" con mantener una relación "con una España fuerte y unida", tras recibir en la Casa Blanca al rey Felipe VI. Aludía así implícitamente al proceso secesionista catalán. El presidente ha anticipado también que "espera" poder viajar a España antes de que concluya su mandato, en enero de 2017, y ha destacado la "gran amistad" entre los dos países, así como la recuperación económica de España de la "brutal recesión" sufrida, aunque ha matizado que todavía queda trabajo por hacer.

Error de traducción
La referencia a una España "fuerte y unida", ("strong and unified", según dijo), provocó cierta polémica por un error de traducción. "Sé que siempre tendremos una relación más fuerte y unida", tradujo ante la sorpresa del Rey, que miró con cara de poker a los miembros de la delegación española. Según explica el diario La Vanguardia, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, presente en la sala, instó "a una persona de su séquito para que se asegurara que los periodistas españoles habían apuntado lo que había dicho Obama y no lo que había traducido la intérprete". (minuto 11:28)



Mariano Rajoy hizo alusión al mensaje de Obama en su cuenta de Twitter. "Es de agradecer al presidente Barack Obama su compromiso con una España fuerte y unida", escribió Rajoy en medio del debate independentista en Cataluña y de la campaña electoral de los comicios catalanes del 27 de septiembre.

Poco antes, hizo público otro mensaje también en Twitter en el que apeló igualmente a las virtudes de la unidad al felicitar a la selección española de baloncesto por haber logrado vencer a la de Grecia y pasar de esta forma a las semifinales del Europeo de este deporte. "La ÑBA peleará por las medallas. Somos equipo. Unidos se superan los retos más difíciles. España está con vosotros", señala el presidente del Gobierno español en su cuenta en esta red social.

 

Críticas en Twitter
Sin embargo, otros tuiteros reprochan Obama su injerencia en asuntos internos, máxime siendo el presidente de una federación de estados.