De los pasillos de los tribunales y sus supuestas relaciones con las altas esferas del Estado a los despachos del fútbol castellanomanchego. Francisco Nicolás Gómez Iglesias, conocido en toda España como 'el Pequeño Nicolás', ha reaparecido públicamente ligado al CD Guadalajara, el histórico conjunto alcarreño que afronta una nueva etapa después de atravesar una delicada situación económica.

Su presencia ya no se limita a fotografías o rumores alrededor del estadio Pedro Escartín. Gómez Iglesias forma parte del nuevo entorno directivo del club y ha aparecido recientemente ante las cámaras de Castilla-La Mancha Media (CMM) durante la cobertura realizada por la televisión autonómica, donde fue entrevistado como uno de los integrantes del proyecto del Deportivo Guadalajara.

Una imagen difícilmente imaginable hace unos años para quien se convirtió en uno de los personajes más mediáticos de España después de ser detenido en 2014 y protagonizar una sucesión de procedimientos judiciales por sus maniobras para aparentar relaciones con algunas de las instituciones más importantes del país.

 

 

Su llegada al fútbol alcarreño, sin embargo, no se ha producido de la nada. El nombre del Pequeño Nicolás comenzó a circular nuevamente por Guadalajara a mediados de julio, coincidiendo con el cambio de propiedad del club. El 11 de julio, el Deportivo comunicó que Rovirosa Desarrollos S.L. había firmado un acuerdo para adquirir la entidad, una operación que quedaba pendiente de la correspondiente autorización del Consejo Superior de Deportes.

Detrás de la operación aparece el empresario mexicano Alexandro Rovirosa, vinculado al sector energético y a actividades empresariales en México y Estados Unidos. Pero junto a él comenzó a dejarse ver una cara bastante más conocida en España: la de Francisco Nicolás.

Días antes de hacerse pública la operación, Rovirosa había visitado el Pedro Escartín acompañado precisamente por el Pequeño Nicolás. Después ambos difundieron una fotografía en la que Gómez Iglesias aparecía con una camiseta de la selección española, el dorsal 47 y un mensaje: "con España y con el Depor".

Una pieza en la llegada de la nueva propiedad

La presencia de Gómez Iglesias tiene además relación directa con la operación que permitió aliviar la complicada situación económica del club. El presidente del Deportivo Guadalajara, Carlos Ávila, ha explicado públicamente que conocía a Francisco Nicolás desde hacía varios años y que recurrió a él cuando la situación financiera de la entidad se había vuelto especialmente delicada.

Según la información publicada sobre la operación, el Pequeño Nicolás recibió documentación sobre las cuentas del club y ejerció como intermediario para encontrar un inversor, apareciendo entonces Rovirosa como la figura que acabaría respaldando económicamente el nuevo proyecto. Las informaciones publicadas sitúan la inyección económica en el entorno de los 1,65 millones de euros.

El movimiento resultaba especialmente importante porque el Guadalajara arrastraba impagos a futbolistas y empleados, además de obligaciones con Hacienda, la Seguridad Social y organismos federativos. La plantilla del primer equipo y del filial había llegado a denunciar públicamente retrasos e impagos a través de la Asociación de Futbolistas Españoles.

Ávila ha atribuido directamente a la intervención de Gómez Iglesias la posibilidad de encontrar una salida. Sin la llegada de los inversores, el club se encontraba ante un serio riesgo de sufrir consecuencias administrativas por sus deudas. Tras la operación, Francisco Nicolás también habría entrado en el accionariado del club, aunque no se ha hecho público el porcentaje concreto de su participación.

Su presencia ante las cámaras de CMM supone ahora un paso más en esa nueva etapa. Ya no aparece únicamente acompañando a los inversores, sino integrado en la actividad pública de un club que busca recuperar estabilidad económica y deportiva.

No es su primera vez en Guadalajara

Curiosamente, tampoco es la primera relación del Pequeño Nicolás con el Deportivo Guadalajara. Ya estuvo vinculado al club en 2018 como colaborador o asesor, durante otra etapa de la entidad. La prensa local recordó aquel precedente cuando volvió a aparecer en julio en las instalaciones moradas.

Ocho años después, su papel parece tener mayor peso. Su capacidad para establecer contactos, precisamente una de las características que convirtió su historia en un fenómeno mediático nacional, habría servido esta vez para poner en contacto al club con el capital necesario para afrontar sus problemas financieros.

La paradoja resulta inevitable. Gómez Iglesias alcanzó la fama después de que salieran a la luz sus maniobras para introducirse en ambientes políticos y empresariales y aparentar una posición de influencia que no tenía. Llegó a presentarse ante empresarios como persona vinculada al Gobierno, la Casa Real o el Centro Nacional de Inteligencia. Su historia terminó incluso convertida en una serie documental, (P)Ícaro: El pequeño Nicolás, que repasó cómo siendo prácticamente un adolescente consiguió moverse entre empresarios, políticos y miembros de la élite española.

De más de doce años de condenas a evitar la cárcel

Su nueva vida en el fútbol llega además apenas unas semanas después de conocerse una decisión judicial especialmente relevante para su futuro.

El Pequeño Nicolás llegó a acumular más de doce años de prisión en diferentes condenas dictadas inicialmente por los tribunales, aunque los sucesivos recursos modificaron sustancialmente su situación. Algunas penas fueron reducidas y otras desaparecieron después de que el Tribunal Supremo estimara sus recursos.

Entre los procedimientos estuvo el relacionado con el viaje que realizó en 2014 a Ribadeo, donde se hizo pasar por una persona vinculada a la Casa Real y al Gobierno. Había sido condenado a tres años de cárcel, pero el Supremo terminó absolviéndolo.

También fue condenado por la falsificación de un DNI utilizado para que otra persona se presentara en su lugar a las pruebas de Selectividad y en otras causas relacionadas con falsedad documental y el acceso irregular a información policial.

Finalmente, la Audiencia Provincial de Madrid acordó en julio suspender su entrada en prisión, atendiendo, entre otras circunstancias, al tiempo transcurrido desde los hechos y a su evolución posterior. La suspensión está condicionada a que no vuelva a delinquir durante el periodo establecido judicialmente.

Y mientras aquella larguísima historia judicial va quedando atrás, Francisco Nicolás ha vuelto a encontrar un espacio en el que explotar aquello que siempre aseguró dominar: los contactos. Esta vez no entre ministerios, empresarios y supuestos agentes de inteligencia, sino en un palco de fútbol de Castilla-La Mancha, con el morado del Deportivo Guadalajara como nuevo escenario.

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