Para qué nos vamos a engañar: la moda zombi que lleva ya unos años azotando a la industria cultural nunca llamó mi atención. Me aburrí con The Walking Dead, nunca me senté a ver películas como la saga REC, y en cuanto a videojuegos... R esident Evil lleva años de capa caída, y a los enemigos del maravilloso T he Last of Us no se les puede llamar “zombis”, sino “infectados” ¿verdad? El caso es que cuanto llegó a mis manos Deadlig ht: Director’s Cut, apenas conocía el juego, más allá del hecho de estar desarrollado por la buena gente de Tequila Works y por su acertadísimo arte de portada, claramente alusivo a las manchas del Test de Rorschach. Debido a mi ignorancia, la sorpresa fue mayúscula al no encontrarme con el típico matazombis o la manida mecánica de sigilo, sino con inspiradísimo plataformas de desplazamiento lateral. ¿Saltos y zombis en un mismo juego? Atrevido. Deadlight tenía mi atención. Publicado originalmen te en 2012, D eadlight supuso la primera incursión de los madrileños Tequila Works en videoconsolas. Con un éxito de crítica y ventas moderado, el título pasó sin pena ni gloria por la plataforma digital de Xbox 360 y Windows. Con la excusa de verlo reescalado en Full HD, Tequila rescata su oópera prima, aderezándola con el mencionado aumento de resolución y, de paso, añadiendo un modo Supervivencia y un “Director’s Cut” al título, que siempre queda bien. Por lo demás, el título se mantiene intacto con respecto a lo visto en 2012: el jugador tomará el control de Randall Wayne, un hombre que sobrevive a todo un holocausto zombi acontecido en la Seattle de 1986 que busca desesperadamente reencontrarse con su familia. Este argumento, que el jugador encontrará irremediablemente sobado, sirve a Tequila para contextualizar un plataformas lateral que remem ora al clásico P rince of Persia, en el que ajustar el salto, elegir el saliente correcto o calcular el sprint antes de precipitarnos supone la clave del éxito o de la derrota. En D eadlight se combina inteligentemente las mecánicas propias del salto y la carrera con otras más cercanas a los juegos de temática zombi: la huida, la debilidad ante la masificación de enemigos, el uso tosco y poco efectivo del limitado armamento... el hacha y las armas de fuego socorrerán al jugador en determinadas ocasiones, pero desde luego no despejará el camino más corto en casi ninguna ocasión. La mecánica de Deadlight, bien trabajada y adictiva para los amantes del género plataformero, se ve aderezada con un estupendo apartado artístico, que hace uso del concepto de las falsas dos dimensiones y juega con la propia movilidad del protagonista, dando lugar a escenas tan siniestras como bellas. Un estilo cercano al cómic, cargado de trazos angulosos y colores, planos que, combinado con el evocador apartado musical y sonoro conforma un todo único y personal.
Algunos verán en la corta duración de D eadlight (unas tres horas, aproximadamente) un escollo a la hora de determinar su compra. Sin embargo, en mi opinión es un título que agradece no extenderse demasiado debido a su mecánica y sobre todo a su trasfondo argumental que cuenta con la profundidad justa para contextualizar unas cuantas horas de carreras y saltos. Además, aquellos que quieran echar un ratito más dentro del Seattle de Tequila Works podrá disfrutar del modo Survival, en el que el equipo de desarrollo promete un sustancial aumento en el nivel de dificultad. Deadlight: Director’s Cut es un juego que nunca se posicionará entre los clásicos, pero que su concepto de obra pequeña no empañe sus muchas virtudes: precioso en lo artístico, certero en su control y mecánicas, original y con una duración perfecta para gente sin demasiado tiempo que dedicar a la consola. Un título que desde luego merece la pena rescatar en la actual generación de consolas, tanto para los fans de los “comecerebros” como para los amantes de los plataformas en su vertiente más clásica. deadlight-caratula [cita alineacion="izquierda" ancho="50%"]Deadlight Director’s Cut[/cita] Plataforma probada: PS4 Desarrollador: Tequila Works Distribuidor: Koch Media