El refugio de la Protectora de Animales y Plantas de Málaga se encuentra a más del 300 por cien de su capacidad. “Los cuatro módulos, que tienen capacidad para siete u ocho perros, doblan su número de animales en la actualidad y el módulo de cuarentena ha tenido que ser suprimido porque no nos caben más mascotas abandonadas”, apunta Carmen Manzano, presidenta de la Protectora. En 2015 esta organización de ámbito privado recogió a 1.590 perros cuando su capacidad está pensada para 260 aproximadamente. “Tenemos un cartel que pone 'Por favor no dejen más animales en la puerta que no nos caben'. Sin embargo, la petición es sistemáticamente omitida por numerosos usuarios particulares y cazadores, que no paran de traer más y más ejemplares. 300 PODENCOS EN EL REFUGIO Casi 300 podencos de caza se encuentran ahora mismo en las instalaciones. “La mayoría son recogidos de cachorros. Salen de las camadas que no les sirven y le estorban, los dejan abandonados, los tiran y los meten en cubos de basura”. Carmen relata el caso de una podenca muy mayor que trajo un cazador a la puerta del recinto: “Tenía tanta sangre fría que me decía: No, si a mí esto me cuesta cincuenta céntimos. Si no se pueden quedar a la perra, no se preocupe, me la subo al monte y le pego un tiro sin problemas”. La impotencia angustia a Carmen, que no ve leyes con capacidad para amparar a los animales domésticos. “Cuando el maltratado no tiene voz y los signos de violencia no son evidentes, el Seprona no hace nada con la denuncia y el caso no llega a ninguna parte”, señala. El caso de 'Cuca' es uno de los casos más significativos entre los ocurridos el pasado año en el refugio. “A esta perra la encontraron unos excursionista en un contenedor del monte. Sin pelo, ciega, casi sorda y muy mayor. Tenía el chip puesto. Estaba a nombre de un médico de aquí de Málaga y nos pusimos en contacto con él para comunicarle que lo íbamos a denunciar por abandono y maltrato. El médico dijo en el juicio que le había regalado la perra a un amigo suyo cazador y que la perra no sabía cómo había llegado ahí porque a su amigo se le había escapado”. La protectora perdió el juicio y el acusado no tuvo que pagar ninguna multa por el abandono de 'Cuca'. Carmen destaca que “la perra se recuperó y terminó sus días en Finlandia". Y concluye con este razonamiento que, sin embargo, la justicia no pareció compartir: "Nadie se puede creer que una perra en esas condiciones pudiera meterse en un contenedor cinco veces más alto que ella y cerrar la tapa”. Casi ninguno de los casos llega a la vía penal. “Las multas de mayor cantidad han sido de seis mil euros por maltrato severo pero luego los dueños se declaran insolventes y no las pagan”. De hecho, ha sido noticia por ser ser excepcional el reciente juicio en Palma de Mallorca a un hombre que mató a un caballo a golpes. La juez decretó ocho meses de prisión, pero, tras recurrir, el dueño del animal no cumplió la condena. VARIAS VÍAS DE FINANCIACIÓN La Protectora de Animales y Plantas tiene actualmente tres vías de financiación, aunque el pilar más importante es la cuota de los socios: “Tenemos 1.400 socios, que pagan una cuota mínima de siete euros al mes”. Las donaciones y los eventos son otra de las entradas de dinero. “El Ayuntamiento tiene un convenio con nosotros, lo que nos supone 30.000 euros anuales”, apunta Carmen. A pesar de los ingresos, los costes resultan muy altos, ya que Manzano apunta que solo en un mes gastan 6.000 euros en pienso para toda la cantidad de animales que se encuentran en la Protectora. Los animales adoptados el año pasado en este refugio malagueño fueron 993 perros y 273 gatos en territorio nacional y 131 perros y 15 gatos en el extranjero. “Siempre pedimos que vengan en persona para las adopciones y le hacemos un cuestionario personalizado”, afirma Carmen. “Si tienes un piso de cuarenta metros, no te vamos a dar un cachorro que te destroce la casa o si eres una persona que te gusta correr y dinámica recomendamos un animal activo como un podenco o un bóxer”. Tras pasar este primer trámite, se cumplimenta un contrato de adopción según el cual el nuevo dueño se compromete a quedarse con el animal “y no devolverlo a una perrera ni a otra persona”. De todas las adopciones realizadas en 2015, 112 animales fueron devueltos al refugio. “El animal debe ser vacunado, 'chipeado' y desparasitado, con un coste obligatorio de 90 euros”, apunta Manzano.