El popular y céntrico kiosko de San Hipólito en Córdoba también fue inmatriculado a favor del Obispado. Foto Madero Cubero/Cordópolis. El popular y céntrico kiosko de San Hipólito en Córdoba también fue inmatriculado a favor del Obispado. Foto Madero Cubero/Cordópolis.



La inmatriculación, proceso basado en leyes franquistas y truco para que la Iglesia Católica se haya apropiado de numerosos bienes públicos que le han permitido tener un patrimonio monumental millonario, parece que no tiene límites en el Obispado de Córdoba. Tras conocerse que además de la propia Mezquita con esta treta de la inmatriculación se quedó con una plaza típica y muy querida para los cordobeses, la plaza del Triunfo de San Rafael, ahora la sorpresa surge cuando se nos informa de que incluso un kiosko del centro de la capital está inmatriculado a su favor y por tanto en poder de la Iglesia.

El Ayuntamiento pretendía un uso sociocultural
Como informa hoy el periódico digital Cordopolis, en junio del año pasado, el consejo rector de la Gerencia Municipal de Urbanismo (GMU) del Ayuntamiento de Córdoba aprobó un proyecto a instancias de la Compañía de Jesús. Los jesuitas querían que el Ayuntamiento les cediese el uso del kiosko que está adosado a la antigua colegiata de San Hipólito en la esquina entre el Bulevar del Gran Capitán y la calle Alonso de Aguilar. Su objetivo era explotar socioculturalmente este espacio, donde además se instalaría un centro desde el que difundir sus iniciativas sociales y, sobre todo, de cooperación, tal y como informó este mismo periódico el 5 de junio de 2013.

Adosado a una colegiata
Sin embargo, y pese a que el kiosko fue construido por el Ayuntamiento de Córdoba a principios del siglo XX, sus planos de obra están en el archivo de la Gerencia Municipal de Urbanismo y su propio presidente, Luis Martín, asumía que el inmueble era de propiedad municipal en junio del año pasado, el Consistorio no podrá ceder a los jesuitas el inmueble. El Obispado de Córdoba inmatriculó en mayo de 2005 toda la iglesia de San Hipólito e incluyó, en el Registro de la Propiedad, el kiosko que está adosado a la colegiata, según consta en la nota simple obtenida por este periódico.

El Ayuntamiento 'descubre' que el kiosko ya no es de su propiedad
Fuentes municipales han detallado, además, que en los trámites iniciados por el Ayuntamiento para revisar el estado de su inventario de bienes han descubierto que el kiosko ya no es de propiedad municipal. Al contrario, en el Catastro se incluye este pequeño espacio, que pasa casi inadvertido en el Bulevar del Gran Capitán, como parte del conjunto de la iglesia de San Hipólito. En los planos del catastro, aparece una especie de tacón en la esquina donde se localiza el kiosko. Este tacón no es un bien separado del conjunto en el plano, sino que forma parte de toda la iglesia de San Hipólito. En total, consta como inmatriculados por la Diócesis de Córdoba una superficie de 3.061 metros cuadrados construidos, sobre un suelo de 2.048 metros cuadrados.

Triunfo de San Rafael en Córdoba, plaza pública inmatriculada también por la Iglesia Triunfo de San Rafael en Córdoba, plaza pública inmatriculada también por la Iglesia



Descripción del inmueble
En el Registro de la Propiedad, y a diferencia de otros lugares inmatriculados por la Iglesia, se hace una descripción del interior del bien. Así, se certifica que “el inmueble es una construcción exenta de planta rectangular que consta de iglesia, sacristía y patio. La Iglesia, con entrada por la plaza de San Ignacio, es de una nave, crucero y cabecera poligonal; la cabecera es una obra gótica de hacia 1350″.

Cerrado desde hace 10 años
El kiosko del Bulevar del Gran Capitán lleva cerrado al menos una década. En el mandato anterior, el Ayuntamiento estudió su rehabilitación e incluso se encargó un proyecto de restauración. Entre sus usos previstos se barajó la posibilidad de instalar un punto de información de la Capitalidad Cultural en el año 2016.

Inmatriculado un año antes que la Mezquita
La Iglesia inmatriculó San Hipólito, que está gestionada por la Compañía de Jesús, un año antes que la Mezquita Catedral de Córdoba, bajo el mandato del obispo Juan José Asenjo. Aunque la nota simple del Registro de la Propiedad no lo precisa, la inmatriculación fue posible gracias a la reforma de la Ley Hipotecaria, que equipara a un obispo a un registrador de la propiedad.