Se llama Manuel Calvo y, en contra de lo que muchos pudieran pensar, no está loco. O al menos no está loco de una forma normal. Su particular locura son los perros. Los perros y la aventura. Y el Ártico, por supuesto. El aventurero malagueño va a poner literalmente su vida en manos de los 16 perros que tirarán de su trineo por los helados caminos del Polo Norte. Manuel Calvo,natural del municipio malagueño de Torrox, iniciará este próximo lunes un viaje hacia el Círculo Polar Ártico, donde recorrerá una de sus zonas más inhóspitas en un trineo tirado por perros, en el marco de una expedición que tiene como objetivo promover la figura de este animal y su vínculo con el ser humano. Calvo partirá del aeropuerto de Málaga como cabeza visible de la expedición 'Desafío Ártico', y viajará por la histórica Ruta del Narval, de unos 300 kilómetros, en compañía de un esquimal inuit y utilizando como único medio de transporte un trineo tirado por 16 perros autóctonos groenlandeses. Los organizadores de la expedición, Purina Pro Plan, Canon y la asociación Maratón Dog, han señalado en un comunicado que la expedición, que se prolongará durante 12 días, tendrá como punto de partida la ciudad de Qantaaq, en la región de Thule, situada en el norte de Groenlandia, territorio con uno de los climas más extremos del planeta. Thule es el lugar habitado de forma natural más septentrional del planeta, y uno de los pocos que conserva el modo tradicional de vida esquimal. Aislados, sin vecinos y cerca del Polo Norte, el consejo de ancianos mantiene la prohibición del uso de motos de nieve "como única esperanza de que no se alteren sus tradiciones ni desaparezcan su modo de vida y sus perros". Calvo vivirá esta experiencia como hace 100 años, cuando se buscaba al legendario narval, "con kayaks de pieles y durmiendo en tiendas de campaña típicas inuit instaladas sobre el trineo" y pasando por zonas de mar helado, altos icebergs, montañas de glaciares planos y acantilados. "Manuel, sus perros y un esquimal inuit que le acompañará se expondrán a temperaturas de hasta 42 grados bajo cero", agrega el comunicado, que califica de "fundamental" la labor que en ella desarrollarán los perros, que, como ha asegurado el propio aventurero, "no sólo son buenos compañeros, sino que en estas situaciones extremas también sirven de guía y advierten de los peligros, como los osos polares". Los organizadores han señalado que este viaje "quiere mostrar la figura ancestral del perro como auxiliar en la supervivencia y también dar a conocer este tipo de viajes a todo el mundo para poder proporcionar a las comunidades de cazadores del Ártico una nueva alternativa a su estrecha economía". Según los organizadores, esta expedición supone "una oportunidad única de acceder a un lugar al que sólo se puede llegar en trineo de perros", y, por lo tanto de compartir "el rito milenario de la hermandad que se fraguó entre el hombre primitivo y el perro hace unos 12.000 años". Asimismo, de la ruta se pretende obtener valiosa información científica, además de numeroso material fotográfico, con el fin de organizar una exposición didáctica "donde poder mostrar el estado más puro del mejor amigo del hombre, en un lugar en el que no podría haber sobrevivido a lo largo de los siglos sin la ayuda de sus perros".