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Furious Monkey House. Niños malos

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Mar, 12 Jul 2016

Actualmente la música española vive un renacimiento. Si bien es una eclosión underground en el sentido más amplio de la palabra, dado que muchas propuestas parecen condenadas a un público minoritario por falta de apoyo industrial y de soportes que se hagan eco, como la radio. Pero lo importante es que después de años de oscuridad y nadería, las bandas nacionales se han sacudido los complejos y desde el electropop al rock duro, pasando por el punk o los sonidos ochentenos, el panorama parece despegar por fin. Y entre todas las propuestas pocas tan originales como la de Furious Monkey House.

Sonido noventero

Primero por su propuesta musical. Que una banda española beba de las influencias del rock de los noventa ya es noticia. Pixies, Nirvana, Teenage Fanclub o Smashing Pumpkins son grupos que sí podías ver en las camisetas de los músicos, pero más complicado era percibirlos en las composiciones. Furious lo ejecutan con frescura y desenfado. Casi siempre en inglés, para que la cosa quede más auténtica y más difícil de ubicar. A veces con demasiada ortodoxia, pero todo es cosa de la edad.

Cinco niños y un mono

Porque estamos hablando de un grupo cuyos integrantes, y aquí viene, lo bueno, están entre los 11 y los 13 años. Mariña, Carlota, Amaya, Manu e Irene son cinco niños de Vigo que aporrean con decisión instrumentos más grandes que ellos. Y a su lado Mono, el único adulto del grupo. Un profesor de música llamado Gonzalo, con pasado artístico en la ciudad gallega, que organizaba talleres con los chavales “y todo encajó al juntar a estos alumnos, Nos llevábamos tan bien que la cosa fue sola y sin querer teníamos un grupo. Un grupo normal, como cualquier otro, solo que en este la gente era más bajita”, asegura este miembro que se oculta tras una máscara de primate. Así que esa propuesta encaja con la actualidad hasta en la propuesta estética con una mezcla de Daft Punk y Gorillaz.

Como los grandes

Desde ahí, un puñado de canciones, un par de vídeos y sus primeros conciertos en los que fueron acumulando público que en ocasiones se sorprendía y en otras tenía que admitir lo que molaban el grupo de mocosos que escuchaba. Y a sonar en las radios, incluso a recibir el bautismo de banda indie de Radio 3.

Hasta el noviembre pasado en el que veía la luz Run, su primer largo, grabado, para que nada falte, en los míticos estudios Abbey Road de Londres, en las mismas salas que tienen el olor de los Beatles, Los Stones, Pink Floyd, Radiohead y tantos otros. Y con una leyenda en la mesa de mezclas como Adrian Hall, que ha trabajado con Robbie Williams, Ray Davies Pet Shop Boys o Slipknot. Más recientemente han grabado el tema central del a BSO de la nueva película de Zipi y Zape.

Su único hándicap es convencer a los padres para que los chicos dediquen tiempo a ensayar y a dar conciertos en lugar de a otras actividades más propias de su edad, ciertos requisitos legales que les complicar actuar en según qué locales y claro, los problemas para girar cuando tienes que ir al cole.

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