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Un castillo del siglo XXI construido solo con técnicas medievales

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Mié, 21 Sep 2016

Un grupo de cuarenta constructores está levantando, en la región francesa de Borgoña, y concretamente en un bosque de Treigny, el Castillo de Guedelon, allí conocido como Guédelon Château Fort, y lo está haciendo exclusivamente con técnicas y materiales del siglo XIII. A lo Juego de Tronos.

Les llevará más tiempo que con herramientas actuales (de hecho, ya han dedicado 19 años a esta obra, y calculan que necesitarán por lo menos otra década de esfuerzo), pero el objetivo de este colectivo es descubrir en profundidad los misterios de la construcción medieval, porque sospechan que lograrán más calidad e incluso (atención) que el castillo estará en pie más tiempo.

Teoría de la arqueología experimental

El proyecto lo inició en 1997 Michel Guyot, propietario de otro castillo en una villa cercana, inspirado en la teoría de la arqueología experimental, que invita a los investigadores a vivir de primera mano, en la práctica, situaciones y procesos, en lugar de recrearlos a través de la teoría.

Inicialmente solo quería restaurar su propiedad, pero, inspirado por las fortificaciones de los siglos XII y XIII, se lanzó con este desafío arquitectónico y de investigación histórica, y hoy ya cuenta con una gran torre y la estancia principal, hechas a base de madera, piedras y cal procedentes de bosques y canteras cercanos.

Trabajadores de época

Y como no podía ser de otra manera, los trabajadores visten ropas medievales, y sus condiciones laborales son semejantes a las medievales –esto puede que les haga menos gracia, aunque se intenta favorecer la inclusión social-. De hecho, inicialmente el proyecto se inició con la financiación de la Unión Europea, pero hoy se sufraga con el apoyo de sus, aproximadamente, 300.000 visitantes anuales, que a veces incluso arriman el hombro trabajando con sus propias manos de manera voluntaria.

Y por si todo esto fuera poco, se ha creado una trama de fondo ficticia, según la cual el castillo habría pertenecido a Guilbert de Guédelon, un noble local, que habría comenzado las obras en 1226.