Britney Spears ha vuelto a utilizar sus redes sociales para expresar, sin filtros, el dolor que arrastra desde hace años en su relación con su familia. La cantante, de 44 años, compartió este miércoles un mensaje contundente en el que reflexiona sobre el aislamiento, el miedo y las consecuencias emocionales del trato que recibió durante una de las etapas más oscuras de su vida.

“Como personas, lo único que queremos es sentirnos conectados y no estar solos”, escribió la artista al inicio de su publicación. En el texto, Spears se dirige directamente a aquellos miembros de su familia que, según ella, justificaron su comportamiento bajo la idea de “ayudarla”, cuando en realidad la aislaron y la hicieron sentirse excluida. “Para quienes en vuestra familia dijeron que ayudar era aislarte y hacerte sentir increíblemente apartada… estaban equivocados. Podemos perdonar, pero nunca olvidar”, añade, dejando claro que la herida sigue abierta.

Uno de los pasajes más duros del mensaje llega cuando la intérprete de ‘Circus’ reconoce que se siente “increíblemente afortunada de seguir viva por cómo me trató mi familia en un momento de mi vida”, y admite que hoy todavía siente miedo hacia ellos. “Ahora tengo miedo de ellos. Es extraño cómo Dios actúa de maneras misteriosas”, escribe, cuestionándose qué significado tiene todo lo vivido y lamentando que, a su juicio, “nunca asumirán la responsabilidad de lo que hicieron”.

El mensaje concluye con una escena aparentemente cotidiana —preparar una tarta de queso y compartirla con un vecino— que contrasta con la carga emocional del texto. Spears también revela que lleva un mes sin bailar, una de sus grandes vías de expresión, tras haberse roto un dedo del pie en dos ocasiones.

Estas palabras se suman a una larga serie de declaraciones públicas que la artista ha hecho desde que logró poner fin a su tutela legal. Durante las últimas fiestas, ya lanzó mensajes irónicos y directos hacia su madre, Lynne Spears, y su hermana, Jamie Lynn Spears, evidenciando que la reconciliación familiar sigue estando lejos.

Una vez más, Britney habla desde la vulnerabilidad, recordando que la libertad legal no siempre implica una sanación emocional inmediata y que algunas heridas —especialmente las familiares— dejan marcas difíciles de borrar.