Unai Simón, el portero del Athletic Club y de la selección española vive un gran momento profesional y de popularidad tras haberse convertido en el héroe de San Petesburgo en la eliminatoria contra Suiza en la pasada Eurocopa. Titular ya indiscutible de La Roja, Unai ancla sus orígenes en la localidad vasca de Murgia,  municipio alavés con poco más de 1.000 habitantes. Pero su primeros escarceos con el fútbol acontecieron en la provincia de Zamora, concretamente en el pequeñísimo municipio de de San Marcial del Vino. Este pueblo de 146 habitantes tan solo es la localidad natal de su padre y a este acudía en muchos momentos de su infancia donde se aficionó al deporte rey.

Su padre dejó San Marcial del Vino al ser destinado como guardia civil al País Vasco. Fue en ese momento cuando conoció a su madre, miembro de la Ertzainza en el País Vasco.

Raíces vascas y zamoranas

Pero Unai nunca dejó de visitar el pueblo zamorano de su padre. Pasaba allí todos los veranos y se escapaba siempre que podía. Y fue también allí, en tierras castellanoleonesas donde se aficionó a la práctica del deporte rey en el frontón de la plaza, deporte este último que también practicó. Fue también en San Marcial del Vino donde se inició como portero en partidos que organizaba con la pandilla de amigos de la localidad. Desde niño Unai Simón tuvo su referencia deportiva, el mítico portero italiano Gianluigi Buffon. "Me gustaba pegarle patadas al balón y marcar goles, pero como era muy grande o muy vago, el entrenador que tenía me puso de portero y ahí me quedé", dijo en una ocasión.   

Coincide que el pueblo natal de Unai Simón, Murgia, es también el lugar de nacimiento de otro gran deportista, el ciclista Mikel Landa, deporte en que uno de los hermanos del portero practicó.

Ni redes ni medios

Unai Simón, de 24 años, mide 1,90 cm y es un enemigo declarado de las redes sociales. No tiene por tanto ningún perfil público. No se encontrará, por tanto, huella digital de Simón ni en Facebook, ni en Twitter ni en Instagram ni en red alguna. Vive al margen de estas porque dice que no le encuentra beneficio alguno. Tampoco es muy amigo de aparecer en los medios de comunicación y prefiere expresarse en el campo de fútbol: “Prefiero exponerme a 60.000 personas en un campo que a 10 periodistas", dijo en una reciente entrevista.

No solo es atípico por su desdén por las redes sociales sino que también destaca por no tener en su cuerpo ningún tatuaje algo, en estos momentos, difícil de hallar en una plantilla de futbolistas. Tampoco le gusta el oro como a muchos de sus compañeros.

Serio pero no un “cascarrabias”

De carácter  serio, rechaza que lo sea  tanto: “No soy tan serio, por la calle parece que voy muy serio andando y la gente no se acerca a saludarme, pero mis amigos saben que soy un tipo alegre y bromista; no soy un cascarrabias en el día a día". Sencillo y tranquilo sigue con las mismas amistades que mantuvo desde adolescente y el éxito, la fama y los buenos ingresos no le han hecho cambiar.

Durante el confinamiento  aprovechó para centrarse en sus estudios universitarios de ADE. Tiene novia pero no fomenta la popularidad y restringe su intimidad, al igual que hace con su pandilla de amigos,  a los que también aísla de la fama.