La asociación ultraconservadora Hazte Oír ha dado un nuevo paso en su estrategia de judicialización política presentando una querella ante la Audiencia Nacional contra el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, al que acusa nada menos que de colaborar con una supuesta “estructura criminal” liderada por el presidente venezolano Nicolás Maduro.

El escrito, adelantado por Europa Press, atribuye a Zapatero delitos de extrema gravedad como tráfico de drogas, blanqueo de capitales y pertenencia a organización criminal, sin que hasta el momento se haya aportado prueba judicial alguna que respalde semejantes acusaciones. Pese a ello, Hazte Oír solicita medidas cautelarísimas propias de causas contra criminales peligrosos: retirada del pasaporte, prohibición de salir de España y comparecencias semanales ante el juzgado.

La organización va aún más lejos y pide que Zapatero sea citado como investigado, además de reclamar la declaración como testigos del exministro José Luis Ábalos, su exasesor Koldo García y el empresario Víctor de Aldama, en una maniobra que vuelve a mezclar nombres y causas sin conexión judicial acreditada, una práctica habitual en la estrategia de ruido político del colectivo ultraderechista.

La querella fue formalizada este domingo y se apoya en una retórica grandilocuente y alarmista. Según Hazte Oír, “lo ocurrido en Estados Unidos no puede quedarse allí”, y si existen indicios de una red criminal internacional, España “debe investigar hasta el final”. Sin embargo, el escrito se basa más en conjeturas ideológicas que en hechos contrastados, recurriendo a un lenguaje propio de la propaganda política más que del rigor jurídico.

Una ofensiva política disfrazada de acción judicial

En el texto remitido al tribunal, Hazte Oír sostiene que la implicación de Zapatero en Venezuela “no se limitó a un papel político o diplomático”, sino que habría sido “decisiva” para facilitar la operativa internacional del Gobierno de Maduro. La asociación afirma, sin aportar pruebas concluyentes, que esa supuesta colaboración habría reforzado la capacidad del régimen venezolano para actuar con impunidad en el exterior.

La organización insiste en que esta querella es solo el primer movimiento de una batería de acciones judiciales contra el expresidente socialista, dejando claro que su objetivo no es únicamente jurídico, sino político: erosionar la figura de Zapatero por su papel como mediador internacional y por mantener posiciones alejadas del discurso de la derecha y la extrema derecha españolas.

Este movimiento de Hazte Oír no puede entenderse como un hecho aislado, sino como una pieza más dentro de una ofensiva mucho más amplia impulsada por toda la derecha contra referentes de la izquierda, con José Luis Rodríguez Zapatero como uno de sus objetivos recurrentes. Una estrategia que combina acciones judiciales de máximos, campañas de señalamiento político y una amplificación mediática constante, aunque las acusaciones carezcan de sustento probatorio.

En ese contexto encaja también el montaje difundido por las Nuevas Generaciones del Partido Popular en la Comunidad de Madrid, bajo el paraguas político de Isabel Díaz Ayuso, en el que se utilizó inteligencia artificial para suplantar el rostro de Nicolás Maduro por el de José Luis Rodríguez Zapatero en una imagen falsa de una detención. Un fake deliberado, difundido en redes sociales, que buscaba asociar visualmente al expresidente socialista con criminalidad y represión, cruzando todas las líneas del debate democrático.

Ese tipo de montajes no se queda en las redes de organizaciones juveniles del PP, sino que es rápidamente amplificado por tabloides digitales de extrema derecha, que convierten el bulo en munición política y lo presentan como si fuera información veraz. El recorrido es siempre el mismo: primero el fake, luego la acusación judicial o política, y finalmente el eco mediático, aunque más tarde no haya archivo judicial ni rectificación proporcional al daño causado.

La querella de Hazte Oír contra Zapatero, los montajes de las Nuevas Generaciones del PP y la difusión posterior en medios ultras forman parte de una misma dinámica de persecución política, en la que la derecha ha normalizado el uso del bulo, la difamación y la judicialización como herramientas para desgastar al adversario. Una estrategia sostenida en el tiempo que busca sembrar sospechas permanentes y erosionar figuras de la izquierda, incluso a costa de degradar el espacio público y los mínimos estándares de rigor democrático.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio