Pedro Sánchez ha iniciado 2026 dirigiéndose de forma directa a la militancia socialista con un mensaje político de fondo y de clara vocación movilizadora. En una carta enviada a las bases del PSOE, el presidente del Gobierno traza un diagnóstico severo del momento internacional, tras la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, y nacional, marcado - según su análisis - por el avance de la ultraderecha, la erosión del derecho internacional y una ofensiva conservadora que pretende instalar la idea de que el progreso social pertenece al pasado. Frente a ese escenario, Sánchez reivindica la vigencia del proyecto progresista y la necesidad de sostenerlo con determinación.

El secretario general del PSOE arranca su escrito reconociendo el contraste habitual de los inicios de año: el deseo de nuevos comienzos frente a una realidad global cargada de incertidumbre. Sin embargo, advierte de que ese clima no es neutral, sino que está siendo utilizado por una “internacional ultraderechista” que, con el apoyo de la derecha tradicional, busca normalizar el retroceso democrático y social. En el caso español, señala directamente a la alianza política y cultural entre PP y Vox como la expresión interna de esa deriva.

Sánchez alerta de que parte del debate público se está construyendo sobre una premisa peligrosa: asumir que gobernar con mayorías complejas es inviable y que la única salida pasa por el repliegue o la renuncia. A su juicio, aceptar ese marco supone abdicar del mandato democrático y dejar el terreno libre a quienes quieren desmantelar avances en derechos, igualdad y cohesión social. El presidente no oculta las dificultades, pero rechaza que estas justifiquen la parálisis o el abandono de la legislatura.

España frente al retroceso democrático global

En su análisis internacional, el jefe del Ejecutivo sitúa a España en un contexto de tensiones crecientes. Menciona expresamente la reciente actuación de Estados Unidos en Venezuela, que califica como una vulneración del derecho internacional, y la enlaza con otros conflictos abiertos como Ucrania o Palestina. Para Sánchez, estos episodios refuerzan la importancia de que España cuente con un Gobierno que defienda sin ambigüedades la legalidad internacional, el multilateralismo y la resolución pacífica de los conflictos, en contraste con la lógica de la imposición y la fuerza.

Desde esa perspectiva, el presidente sostiene que la continuidad del Ejecutivo progresista no responde solo a una aritmética parlamentaria, sino a una responsabilidad política más amplia. Defiende que, en un momento en el que gobiernos reaccionarios ganan peso en Europa y América, España se ha consolidado como un referente en la defensa del Estado del bienestar, los derechos laborales, el feminismo y la agenda climática.

El balance de gestión ocupa un lugar central en la carta. Sánchez afirma que los últimos años han dejado resultados económicos y sociales que sitúan a España en una posición sólida, con avances en empleo, cohesión social y estabilidad institucional. Reconoce, no obstante, que persisten retos importantes, como la mejora de los salarios, la reducción de la desigualdad o el refuerzo de los servicios públicos, pero insiste en que el rumbo es el correcto y que revertirlo sería un error de consecuencias profundas.

El mensaje adquiere un tono más ideológico en su tramo final, cuando el presidente apela a la tradición histórica del socialismo democrático. Recuperando la idea del “principio de la esperanza”, Sánchez subraya que el papel de las fuerzas progresistas no es retirarse cuando el contexto es adverso, sino redoblar esfuerzos precisamente cuando el progreso está amenazado. No hacerlo, advierte, supondría dejar a la mayoría social desprotegida frente a una derecha que ha asumido y blanqueado el discurso de la ultraderecha.

La carta concluye con un llamamiento explícito a la militancia: mantener la cabeza alta, actuar con convicción y no ceder ante el ruido ni el desgaste. Un cierre que busca reforzar la cohesión interna del PSOE y trasladar a sus bases la idea de que, en el actual escenario político, sostener el Gobierno progresista es una tarea clave para la defensa de la democracia y los derechos sociales en España.

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