El Papa Francisco cumple su promesa a las víctimas y crea un tribunal especial para juzgar a los obispos que abusen de su poder y encubran casos de pederastia cometidos por los sacerdotes o religiosos a su cargo. Dado el extenso historial de casos de abusos dentro de la Iglesia española silenciados durante años es previsible que la jerarquía católica española sea uno de los objetivos de este tribunal, que estará a cargo de la Congregación para la Doctrina de la Fe.  Durante el ferreo mandato de los 12 años de Rouco Varela este tema se ocultaba, o se disimulaba, sistemáticamente.

4% de los abusos, realizados por religiosos
Ya en 1994, el único estudio realizado en España sobre pederastia reveló que el 4.17% de los abusos sexuales a menores estaban cometidos por miembros de la Iglesia Católica. La investigación, llevada a cabo por Félix López Sánchez, catedrático y psicólogo de la Universidad de Salamanca a cargo del Ministerio de Asuntos Sociales (entonces en manos del PSOE) revelaba un tema hasta entonces tabú para la sociedad española: el abuso en internados era "un fenómeno social generalizado". Aunque lo cierto es que sobre todo, los casos habían sido frecuentes entre 1950 y 1970.

La mayor parte de las víctimas, decía el estudio, eran varones, de entre 9 y 14 años, de todas las clases sociales, que tuvieron contacto con los religiosos. Los abusos se llevaban a cabo "especialmente en internados, aunque también en parroquias o campamentos", explicaba al catedrático.

Larga lista de casos
Ante la situación de secretismo y negación constante, los casos que se fueron conociendo en España eran los que llegaron, con mucha dificultad, a condenas firmes. Los casos más sonados son los siguientes:

  1. -José A. A., sacerdote de Navarra, fue condenado en 2006 a 16 meses de prisión por mostrar sus genitales y ver porno con menores a los que impartía catequesis.

  2. -Rafael Sanz Nieto fue condenado a 2 años de cárcel por abusos sexuales a un niño. La archidiócesis de Rouco Varela fue condenada a pagar 30.000€ por responsabilidad civil al ocultar los hechos solo cambiando al sacerdote de parroquia en parroquia.

  3. -José Martín de la Peña fue condenado a 10 años de cárcel por abusos sexuales a una niña durante 9 años. También Rouco Varela amparó a este sacerdote.

  4. -Ignacio Lajas Obregón, párroco de Casar de las Hurdes en Cáceres fue condenado a 16 meses por corrupción de menores en febrero de 2002.

  5. -José Domingo Rey Godoy, sacerdote en Peñarroya, Cordoba fue condenado en 2004 a 11 años de cárcel por abusos sexuales a 6 niñas.

  6. -Edelmiro Rial, de la diócesis de Tui-Vigo, fue condenado por el Tribunal Supremo a 21 años de cárcel por abusar de 6 menores.

  7. -Luis José Betrán Calvo, párroco de Alcalá La Real en Jaén fue condenado a 8 años de cárcel por abusos a un monaguillo entre 1995 y 1998.


Sin denuncias
Pese a los datos del informe, “España es uno de los países con menos casos denunciados”, como explicaba en 2010 Monseñor Charles J. Scicluna, miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe, a El Mundo. “Desde enero de 2001 hasta marzo de 2010, los casos presentados son 14, menos de un caso y medio al año. Obviamente, se trata de casos denunciados, no de condenas”.

Estas palabras fueron hechas pocos días después de que se conociese uno de los casos más sonados en España, el del religioso José Ángel Arregui que fue detenido en Chile y al que se le encontró abundante material pornográfico de abusos realizados por él mismo a 15 menores entre 2002 y 2005 cuando era profesor en los colegios de San Viator de Madrid, San Viator de Vizcaya y el San José de Basauri.

Del encubrimiento al juzgado
El cambio de actitud del Vaticano se empieza a ver a partir de este año cuando las revelaciones de casos de abusos sexuales perpetrados por religiosos católicos se multiplican alrededor del mundo. Benedicto XVI se reunión en la Nunciatura de Rabat (Malta) con ocho víctimas de abusos sexuales por parte de religiosos y les prometió que la Iglesia llevaría a los culpables de pederastia a la justicia añadiendo que estaba tomando las decisiones necesarias para implantar medidas más eficaces que salvaguardasen a los jóvenes en el futuro.

El giro de 180 grados se produjo en el Vaticano 2012 cuando representantes de 110 conferencias episcopales y superiores de 30 órdenes se reunieron en un simposio para prevenir y atajar los abusos a menores por parte de los clérigos. En este encuentro los religiosos escucharon de viva voz el testimonio de una de “sus” víctimas, y al final de él lanzaron un mensaje, rubricado con el sello papal, claro y contundente: “Las víctimas son nuestra prioridad. Los curas, ante el juez”.

Las frases de Benedicto XVI fueron: “La pederastia es una tragedia. Las víctimas tienen que ser nuestra preocupación prioritaria. La Iglesia necesita una profunda renovación”.

Silencio en España
Estas buenas intenciones que salieron del encuentro, así como la disposición del Papa, se vieron truncada por las actuaciones de la jerarquía eclesiástica en diversos países. Caso clamoroso fue el de España donde la Conferencia Episcopal con Ruco Varela a la cabeza, además de no de encubrir y atajar contundentemente los casos que seguían apareciendo, pasaron al ataque acusando de utilizar los casos como cortina de humo, “nos atacan para que no se hable de Dios; peor es el aborto” sentenciaba el cardenal Antonio Cañizares, por entonces presidente de la Pontificia Congregación para el Culto.

La tesis defendida por la iglesia en España fue que los escándalos no eran ni mucho menos comparable a los conocidos en otros países como Irlanda, con un millar de casos de pederastia, o Australia, donde se confirmaron más de 620. Pero fue en España donde prosperó el principal foco de pederastas de los últimos 50 años.

Este hecho se ampara principalmente en los seminarios de los Legionarios de Cristo, donde su fundador Marcial Maciel fue investigado y acusado de múltiples abusos a seminaristas, incluso se supo que tuvo una hija. Muchas de sus víctimas fueron alumnos del seminario de Ontaneda (Cantabria), sometidos también a vejaciones por otros sacerdotes del grupo.

Lento cambio
Aún con la llegada del Papa Francisco y la renovación de la cúpula católica en España, con la aplaudida marcha de Rouco Varela, los casos de pederastia siguen tratándose de forma velada por la Iglesia. Ejemplo claro es el comportamiento del arzobispo de Granada en el ‘Caso Romanones’.

Si bien también se empieza a ver la luz al final del túnel con las actuaciones del Papa Francisco como el relevo del arzobispo de Zaragoza por ocultar un escándalo de acoso o la condena de expulsión y total inhabilitación de un cura de Mallorca al reabrirse el caso por decisión del obispo de la diócesis mallorquín tras 15 años de la primera denuncia.

Esperemos que la decisión del Papa Francisco de crear un tribunal especial para acabar con el encubrimiento de casos de pederastia y abusos sea el paso definitivo para acabar con esta lacra de la Iglesia Católica tanto tiempo ocultada.