Antonio María Rouco Varela deja su cargo al frente de la Conferencia Episcopal Española después de un largo mandato lleno de polémicas declaraciones sobre el aborto, el matrimonio homosexual y la enseñanza, y su postura activa contra decisiones del anterior Gobierno socialista. Su salida coincide con la regencia en Roma de un Papa en la antítesis de lo que ha caracterizado el gobierno eclesiástico de Rouco, y a cuya apertura se resiste.

Ricardo Blázquez, posible candidato
La Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española afronta su renovación. Hasta 80 obispos con derecho a voto elegirán a su presidente y al resto de los cargos. Ricardo Blázquez, el arzobispo de Valladolid, se perfila como el candidato con mayores posibilidades de suceder a Rouco Varela.

Tiempo de cambio de la mano de Francisco
El arzobispo de Madrid ha estado al frente de la Iglesia española 12 años, en los que ha coincido con los tres últimos Papas, Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco. Rouco ha pasado de tener hilo directo con Benedicto XVI a ser mirado con recelo desde Roma, con la llegada de Francisco y su marcado carácter aperturista.

Arropado por ultracatólicos y el PP
Rouco se ha servido durante su mandato de los ultracatólicos Opus Dei, Legionarios de Cristo, Comunión y liberación o los KiKos para oponerse a todo lo que olía a progresismo y lo demuestra su activismo cuasi político contra el Gobierno de Zapatero y sus leyes a favor de derechos como el aborto o el matrimonio homosexual. Todo esto, en contubernio con el Partido Popular. Cabe recordar las concentraciones de la familia en Madrid.

Sin respeto a un Gobierno legítimo ni a la justicia
El cardenal ha mantenido una guerra abierta contra el matrimonio homosexual y el aborto y ha calificado las leyes socialistas de “injustas”. No ha respetado ni decisiones gubernamentales legítimas ni a la justicia. Después de que el Tribunal Constitucional avalara el matrimonio homosexual, Rouco defendía que la familia está sustentada por una madre y un padre y que esto debía tener “efectividad jurídica y social”, y siguió atacando las uniones homosexuales.

Contra Educación para la Ciudadanía
Rouco acusó a Zapatero de “discriminar” la asignatura Religión en los colegios y cargó con furia contra Educación para la Ciudadanía, que el Gobierno de Rajoy eliminó tras llegar al poder y que el cardenal consideraba “ideológica y adoctrinadora”. El arzobispo de Madrid defendió "el derecho a recibir formación religiosa en la escuela” como “primario e intocable”, y aseguró que ese derecho “es anterior al Estado y no se puede privar ni recortar, ni en la escuela pública ni en la concertada".

De espaldas a los movimientos sociales...
También cuestionable ha sido su postura en estos años de dura crisis y de movimientos sociales, en los que no se ha puesto junto a los débiles, sino todo lo contrario. Respecto a los indignados y el 15-M llegó a decir que reflejaban “el olvido de la tradición cristiana” y su desconocimiento de Dios y Cristo, y que el problema de los jóvenes era que "se encuentran con sus vidas rotas, y si las soluciones temporales y materialistas no funcionan, como no están funcionando, el fracaso está servido, y la rebelión también, y el desconcierto todavía más".

... Y a los problemas de los españoles
El cardenal dejó, además, constancia de cuál era su postura frente al problema de los desahucios que ha afectado a tantas familias, cuando en junio de 2012 pidió a la Policía que desalojara a un grupo de manifestantes que se habían encerrado en la Catedral de la Almudena para protestar contra los engaños de la banca y los desalojos.