No es la primera vez, aunque quizás sí en España. Los cánones de belleza que se marcan de forma artificial no suelen esconder nada bueno.

Muchos expertos en materia de salud han llamado la atención en más de una ocasión, acerca de los peligros de establecer estereotipos mediante los retoques digitales que en la actualidad proporcionan diferentes herramientas.

Esto se ha visto y es habitual, por ejemplo, en las campañas electorales ¿Cuántas veces nos ha llamado la atención la juventud repentina de un o una aspirante?

La novedad en esta ocasión es que la afectada, Inma Cuesta, ha elevado la voz (a través de las redes sociales y de su perfil de Instagram) y ha levantado el teléfono para quejarse, y con razón, al director del suplemento dominical de El Periódico, en el que hoy ocupa su portada.

Verte y no reconocerte
Así, de este modo comienza su queja pública en su perfil de Instagram la conocida actriz de películas como Primos o Tres boda de más, o de la serie Águila Roja. “Verte y no reconocerte, descubrir que tu imagen está en manos de personas que tienen un sentido de la belleza absolutamente irreal”, señala.

Tras reconocer que “no es la primera vez que pasa”, asegura que en esta ocasión se han sobrepasado “los límites de la realidad y me avergüenza”. Afirma entender que “era necesario resaltar el azul cobalto del vestido, quitar algunos pliegues del mismo y subir los niveles de luz para hacer brillar más mi piel”, pero para nada “la necesidad de retocar mi cuerpo hasta dejarme casi en la mitad de lo que soy, alisar mi piel y alargar mi cuello hasta convertirme casi en una muñeca sin expresión”.

Comparativa entre dos fotos
Las dos fotos que ilustran esta información son del Instragam de la actriz y en ellas se puede comprobar la diferencia. La propia Inma Cuesta explica que la foto de la derecha “fue sacada con mi móvil directamente del ordenador en la sesión de fotos, yo al completo, sin trampa ni cartón, Inma entera, la de al lado es una invención, es eso que se supone que debería ser... los "cánones" de belleza que "deberíamos" seguir, no me acompleja, no lo entiendo como una señal de lo que lo debería ser, sencillamente me indigna como mujer y me hace reflexionar muy seriamente hacía dónde vamos y reivindicar con fuerza la necesidad de decidir y defender lo que somos, lo que queremos ser independientemente de modas, estereotipos o cánones de belleza”.

Sobran comentarios porque explicarlo de una manera más clara es imposible. Los aplausos a través de las redes sociales no han cesado, incluso por parte de compañeras y compañeros de profesión que también se han visto en situaciones similares pero no lo han denunciado. Ahora, con este simple gesto, probablemente haya roto un tabú importante. Veremos si cunde el ejemplo.