Si, como decía Francisco Umbral, el Periodismo de Opinión es el solo de violín del Periodismo, ayer, en el Teatro Rialto de Madrid, disfrutamos de un quinteto de cámara de auténtico lujo: Nativel Preciado, Juan Cruz, Rubén Amón y Vicente Vallés, moderados por Raquel Martos, fueron los protagonistas de una cita dedicada al Periodismo de Opinión, en la undécima edición del proyecto Havana 7. Historias que cuentan, que rinde tributo a los grandes profesionales de la Comunicación y la Cultura y apuesta por la conversación reposada.


Preciado, Cruz, Amón y Vallés, además de compartir con el abarrotado teatro  sus mejores anécdotas profesionales, trataron algunos de los temas más controvertidos actualmente en relación con el Periodismo de Opinión: quién debe ejercer ese tipo de actividad, en qué tono debe hacerlo, qué presiones tiene, cómo se han diversificado en los últimos años los vehículos para emitir sus análisis –pasando de la tradicional columna de prensa a proliferación de tertulias de radio y televisión-, y de qué manera las redes sociales están comiendo el terreno a los profesionales de la opinión.

Forma y contenido
"No soy partidario del articulista que esconde en la forma la falta de contenidos. Ni del que, teniéndolos, se expresa con una prosa pobre", sentenciaba Rubén Amón, columnista de El Mundo y comentarista de Onda Cero. Y añadía, bromeando: "Los tertulianos vimos la posibilidad de ser ministros cuando hicieron ministro a Wert. Ahora esa expectativa la ha roto Pablo Iglesias, un comunicador con mucha habilidad, con un programa consolidado para su audiencia. El modelo más parecido que he conocido es el de Silvio Berlusconi; no lo estoy comparando en términos políticos, sino en su capacidad mediática para desarrollar un proyecto".



Ocurrencias
Por su parte, Juan Cruz, subdirector de El País, argumentó que "la información ha perdido prestigio frente a la opinión. Si vas a una tertulia y no dices ocurrencias, o no las dices bien alto como en Sálvame, no eres nadie. Cuanta más audiencia tiene un insulto, mejor es el periodista, y eso se ha contagiado también a la política”.

"La sociedad se ha politizado"
Nativel Preciado, moderada, reveló que ejerce su oficio desde “el contraste de otras opiniones previas, transmitiendo lo aprendido de otros”. Y en relación con la criticada politización de las tertulias televisivas, observó que "desde que empezó la crisis, los ciudadanos se han politizado, han querido ser protagonistas de algo que antes estaba poco valorado, cuando las cosas iban bien, cuando no había ese descrédito por la política. Nosotros damos voz a esa necesidad social. Ahora todo son tertulias políticas porque la gente quiere saber y tomar decisiones sobre su propia vida".  En la misma línea, Vallés comentó que del género de la opinión le interesa su parte “analítica, la perspectiva de los hechos que ofrece”.

Redes sociales
Una gran parte de la conversación se consagró al peso de las redes sociales en la formación de opinión pública. Vallés consideró oportuno recordar que “las redes sociales son solo una parte de la vida, en contra de lo que muchas veces pensamos”, aunque admitió que en las últimas charlas sobre periodismo en las que ha participado, ha observado que “la mayor parte de la conversación se dedica a hablar de redes sociales”. Rubén Amón reconoció los beneficios de estas herramientas de comunicación en la Red, pero también criticó que, a veces, su influencia domine las decisiones editoriales de la prensa, “y hasta las decisiones políticas”, apostilló Vallés.



El ataque a Charlie Hebdo
En la tertulia, dados los acontecimientos recientes, no podía faltar un análisis de ataques que ha sufrido la revista francesa Charlie Hebdo. En ese momento, Darío Adanti, ilustrador de la revista Mongolia, subió al escenario para sumarse a la tertulia, y afirmó que “la salud democrática de un país se mide por la cantidad de satíricos que hay en el kiosko. En España, hubo muchos durante una época: Hermano Lobo, Papus... pero fueron desapareciendo con el Estado de Bienestar. Por otro lado, la libertad de expresión se mide por la capacidad de la sociedad de admitir la ofensa, y parece un poco hipócrita que el Gobierno salga con el Je suis Chalie mientras hace la Ley mordaza". En relación con las amenazas ha sufrido la cabecera a la que él pertenece, aclaró que ”nos insultan por Twitter, pero no llevan armas de repetición".

Cena temática
Mientras la conversación se desarrollaba en el escenario, en las mesas formato cabaret del teatro, el público podía escuchar y saborear una cena temática y una carta de perfect serves inspirados en la personalidad de cada uno de los ponentes y la presentadora, basados en ron Havana 7, el impulsor de la iniciativa. El de Raquel Martos tenía notas picantes; el de Nativel Preciado era seco y ácido; el de Vicente Vallés, especiado; el de Rubén Amón, ácido; y el de Juan Cruz, dulce.

Anécdotas de opinión
Antes de que la cita culminase con sendos vídeos de homenaje, uno en recuerdo al mítico escritor y columnista Francisco Umbral, a quien Juan Cruz definición como “el patrón laico del columnismo español”, y otro al recientemente fallecido José Luis Alvite, los ponentes repasaron algunas de sus mejores anécdotas profesionales. Así, Rubén Amón recordó cómo, una vez, una crítica hacia el torero Jesulín de Ubrique le costó que la cuadrilla del toro quisiera pegarle, “yo, lo primero que hice, fue quitarme las gafas”, bromeó. Nativel Preciado contó que su columna favorita es “una de Manuel Vicent que le encontré a una persona muy querida en el bolsillo de la chaqueta cuando falleció, porque siempre la llevaba encima”. Y Juan Cruz recordó que el primer artículo de opinión que escribió se lo dedicó a una chica que le gustaba, “a partir de una canción de Mercedes Sosa”.