Cuando nos fijamos en la factura de la electricidad, y la comparamos con la de otras energías como el gasóleo o el gas natural, veremos que la primera sale más cara que el resto. Pero también es verdad que, a la hora de encender los electrodomésticos, la electricidad es la única energía que podemos utilizar para hacerlos funcionar. Según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), hay cinco prácticas clave para conseguir ahorrar algo de dinero en la factura.

Revisa tu tarifa y la potencia

Desde la OCU recomiendan tener una tarifa con discriminación horaria (DH). Esto significa que el consumo de electricidad vale más o menos, dependiendo de las horas en las que lo usemos. Así, lo aconsejable es encenderlos en las horas valle, que serían las horas en las que el precio es más bajo, lo que corresponde a unas 14 horas diarias: desde las 23, hasta las 13.

También se puede revisar cuánta potencia tenemos contratada, ya que reduciéndola a 1 kW es suficiente y así ahorraríamos unos 50 euros.

Hacer un buen uso de los electrodomésticos

Tal y como dicen los expertos, los electrodomésticos que más gastan energía al año en una vivienda son la nevera (662 kWh de media al año), el congelador (563 kWh), la televisión (263 kWh), la lavadora (255 kWh), la secadora (255 kWh) y el lavavajillas (246 kWh). Sin embargo, estas cifras pueden variar dependiendo de la eficacia de cada uno y del uso que le demos. En la mayoría de los casos, los consumos fijados en la etiqueta energética se corresponden al programa ECO, lo que puede hacer que la potencia sea más alta si se utilizan otros programas.

Como consejos para la nevera, es fundamental aprovechar todo lo posible el espacio que ofrece, sin llegar a comprimir los alimentos. Además, es importante no instalarla cerca del horno, radiador, o de una ventana soleada, y ajustar el termostato entre cuatro y seis grados. Y, por su puesto, no dejar la puerta abierta más de lo necesario.

Al usar la lavadora, hay que tener en cuenta que se debe separar la ropa por colores, y en función de lo sucia que esté. Cuanto menos usemos temperaturas altas para lavar las prendas, mejor.

Si tenemos secadora, habría que seleccionar el centrifugado más rápido en la lavadora para usarla lo menos posible. A la hora de usarla, si se va a planchar la ropa después, se puede finalizar el programa de secado antes. Es imprescindible limpiar las pelusas tanto del filtro como del condensador, y llenar de todo el tambor dentro de la carga máxima del aparato.

A la hora de poner el lavavajillas, se debe usar el programa económico (50-55 grados) en vez de el normal a 65. Asimismo, saber que el programa de media carga no es demasiado eficaz a la hora de ahorrar, por lo que es mucho más económico esperar a llenar el lavavajillas del todo para utilizarlo.

Instalar regletas con interruptores

Cuando un electrodoméstico está en modo stand-by, gasta unos 375 kWh al año, lo que serían unos 60 euros. Para ahorrar ese gasto, convendría utilizar regletas con interruptor en aquellos aparatos que normalmente se quedan en stand-by, como el ordenador, la televisión, el microondas… Y apagarlos del todo cuando no estén realizando su función. En su defecto, si no tenemos regletas, simplemente se puede desenchufar el electrodoméstico para retirarlos de la corriente.

Cambiar tus electrodomésticos por otros más eficientes

Esto solo es aplicable cuando queremos cambiar un electrodoméstico que está al final de su vida útil. Según las encuestas de la OCU, en el caso de la lavadora y el lavavajillas tienen una vida útil que ronda los 12 años, y en otros más pequeños como microondas o aspiradores suele ser de entre ocho y nueve años.

Apuesta por el autoconsumo

Está también la opción de producir tu propia energía mediante la instalación de kits fotovoltaicos. Esto puede suponer un ahorro de casi 700 euros anuales en las casas donde se suelen consumir unos 5.7000 kWh al año.