Héctor de Miguel, más conocido como Quequé, anunciaba su retirada el pasado mes de enero como consecuencia de una nueva ofensiva ultra. Tras una parodia de Nacho Abad sobre su cobertura de la tragedia ferroviaria de Adamuz, la extrema derecha desplegó todo su arsenal y el cómico aseguraba que "lo acontecido precipitaba una decisión que llevaba tiempo barruntando", la de "parar". Sin embargo, el locutor tendrá que enfrentarse de nuevo al sector conservador y lo hará en los tribunales, ya que se ha abierto juicio por un delito de coacciones contra la presidenta de Abogados Cristianos, Polonia Castelllanos.
El Tribunal de Instancia Sección de Instrucción Plaza número 6 de Valladolid ha acordado la apertura de juicio oral contra el humorista Héctor de Miguel, según informaba Efe este lunes. La Fiscalía solicita para el acusado dos años de prisión por un delito de coacciones y, además, el abono de una indemnización de 6.000 euros por perjuicio y daño moral al considerarlo responsable civil.
En el auto, al que tenía acceso el citado medio, se pide al acusado, y en su caso al responsable civil directo y/o subsidiario, que preste fianza de 8.000 euros para asegurar las responsabilidades pecuniarias que pudieran imponerse. A su vez, la acusación particular reclama dos años de prisión por un delito acoso y dos años de prisión por un delito de incitación al odio, además de 12.000 euros por perjuicio y daño moral.
Cabe recordar que, en mayo de 2025, la Audiencia Provincial de Madrid archivó la causa abierta contra De Miguel, procesado por la querella de la asociación ultracatólica, que le acusaba de incitar al odio contra los sacerdotes por bromear en el programa Hora Veintipico de la Cadena SER con apedrear curas pederastas. Los jueces estimaron el recurso presentado por el humorista y la Fiscalía, ordenando el sobreseimiento y anulando la decisión del juez Valle, que comparó su broma sobre el Valle de los Caídos con las amenazas de agresión a homosexuales en Chueca y lo procesó. El tribunal concluyó que las expresiones atribuidas a Quequé “no son delito y que en modo alguno fomentan directa o indirectamente un clima de hostilidad al hecho religioso o a quienes practican la religión católica”, decretando así el sobreseimiento libre de las actuaciones.
La retirada de Héctor de Miguel, una ofensiva de la extrema derecha que arrancó con Abogados Cristianos
“Ha llegado el momento de parar. El cuerpo me lo pedía y la mente disimulaba, pero lo acontecido en las últimas horas precipita una decisión que llevaba tiempo barruntando”. Con estas palabras, Héctor de Miguel anunciaba su retirada temporal de los medios tras días en el centro de la polémica.
El humorista ponía así fin a su etapa al frente de Hora Veintipico en la Cadena SER, precipitada por la tormenta mediática generada en torno a una parodia del periodista Nacho Abad. En su comunicado, marcaba distancias con cualquier relato de resistencia: “Ni tengo madera de héroe ni me apetece ser un mártir”, subrayaba, al tiempo que defendía el enfoque satírico del programa frente a las críticas.
La chispa fue un sketch en el que De Miguel ironizaba sobre el tratamiento televisivo del accidente ferroviario de Adamuz, señalando el sensacionalismo de algunos formatos como el de Nacho Abad. Sin embargo, la pieza fue utilizada por sectores de la derecha y la ultraderecha para acusarle de frivolizar con la tragedia, algo que el propio cómico negó tajantemente: “Quien sostenga que le faltamos al respeto a las víctimas está mintiendo”, defendió.
A partir de ahí, la presión fue en aumento. En redes sociales se desató una campaña de acoso que traspasó el anonimato habitual y contó con la participación de agitadores y perfiles conocidos de la extrema derecha. Entre ellos, figuras como Bertrand Ndongo o Dani Desokupa, que llegaron a señalar públicamente actuaciones en directo del programa y a animar a sus seguidores a acudir. El clima se trasladó incluso a los teatros, con episodios de tensión a las puertas de algunos espectáculos.
La maquinaria mediática ultra tampoco se quedó atrás. Desde perfiles digitales hasta cabeceras afines, el relato se construyó en torno a la idea de que Quequé había sido “expulsado” o “derrotado”, alimentando una narrativa de señalamiento personal que continuó incluso después de anunciar su retirada. Comentarios como “hasta nunca, bufón” o insultos directos desde cuentas con visibilidad pública reflejan el tono de una campaña que llevaba tiempo gestándose.
Porque lo ocurrido en aquellas semanas no era un episodio aislado, sino el último capítulo de un conflicto que venía de lejos. El origen se sitúa en junio de 2024, cuando De Miguel lanzó en antena una broma satírica sobre la cruz del Valle de los Caídos, en la que ironizaba con “volarla por los aires” y criticaba a la Iglesia por los escándalos de abusos. Aquella intervención provocó la reacción inmediata de la asociación Abogados Cristianos, que presentó una querella por un supuesto delito de odio.
El proceso judicial avanzó con rapidez. En octubre de 2024, un juzgado de Madrid admitió la denuncia y citó al humorista como investigado. Meses después, en febrero de 2025, un auto llegó a procesarlo al considerar que sus palabras podían ser “idóneas” para generar hostilidad, abriendo un intenso debate sobre los límites del humor y la libertad de expresión en España.
Sin embargo, la causa terminó siendo archivada en mayo de 2025 por la Audiencia Provincial de Madrid, que concluyó que las expresiones de Quequé no constituían delito ni fomentaban un clima de odio. Una resolución que el propio humorista celebró entonces como “una victoria” para la comedia y la libertad de expresión.
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